martes, marzo 17

La Revolución en pocas palabras

French nationalism could be even more absurd, since it tried to meld the particularities for which Frenchmen really loved their nation with the universalist principles of the Revolution that destroyed it. What they ended up with was a kind of Gallic pseudo-Zionism: These principles are for everyone, everywhere—and if you resist, we have a few divisions of Zouaves who’ll force you to be free. But the French are unique for discovering them, and the French nation is somehow the sacred bearer of these eternal truths—as the Jews were of the Law. Now every year, Frenchmen on Bastille Day celebrate the event that wrecked their system of government (they haven’t yet come up with a durable replacement); persecuted their religion; got millions of their citizens executed, starved, or killed in useless wars; and rendered the nation helpless against colonization by Mohammedans, who will in a few generations rule it. Vive le Roi!


Tomado del blog de John Zmirak





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11 comentarios:

Terzio dijo...

Es que eres franco-galófobo, me temo.

De las Francias nos vinieron grandes dones: Rolando, cuando aquello de la gesta; y Bertrand du Guesclín, cuando las Compañías Blancas aquellas; y los Borbones (y las Borbonas), no diré más...

¡Si hasta El Escorial no existiría si no hubiera sido por el San Quintín francés!

Y los masones, ahora que caigo.

En fin: Que te apasionas, opino.

(y, la verdad, para estas cuestiones yo no me fiaría de uno con apellido griego que tiene un blog que escribe en inglés y que parece (?) made in USA).

¿Yo? Yo Don Marcelino for ever!

Ita.

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Perlimplín dijo...

Terzio: En España el sentimiento antifrancés, que es una versión del nacionalismo decimonónico, no caló como carácter propio del español hasta la Guerra contra la Convención (auténtico fervor patrio contra el hereje jacobino) y la invasión napoleónica.

De hecho, España acogió generosamente a decenas de miles de religiosos y seglares franceses emigrados a causa de la Revolución, que apoyaron sin fisuras la resistencia española.

Anteriormente, el sentimiento antigabacho aparecía y desaparecía, pero era mucho mayor el sentimiento antiinglés.

No estoy de acuerdo con esa identificación entre el carácter español y un presunto antigabachismo congénito.

Ahora mismo, la Francia tradicional es el espejo en el que debe mirarse España.

Embajador en el Infierno dijo...

¡Ojo! que uno no es anti-francés,ni mucho menos, más bien contrarrevolucionario. El hecho de que la Revolución fuera francesa no es más que un desgraciado accidente histórico.

brigante dijo...

Francia es el país de la Revolución, pero también el de la Reacción. Precisamente por haber sufrido la Revolución desde el principio, en ningún país hay un movimiento contrarrevolucionario tan sólido como en Francia. Por otra parte, concuerdo con Perlimplín en que Francia nunca ha sido el enemigo principal ni puede serlo. Francia es católica y de cultura latina, aunque tengan tendencia a joder la marrana. El principal enemigo es y será siempre la pérfida Albión, y en general los bárbaros del norte (cuanto más al norte peor).
P.D.: Embajador, ¿te llegó mi email?

Terzio dijo...

Los "enemigos" no nacen según fronteras, sino que surgen por ideas. ¿Me explico?

Lo de los "bárbaros del Norte" será broma, ¿no? En consecuencia los esquimales y los lapones serían nuestros más temibles adversarios.

Recuérdese que los normandos, vikingos con cascos cornamentados, fueron al poco valedores de la Santa Sede y protagonistas mayores de las Cruzadas. Y lo de la "pérfida albión" es un mote más que nada político, muy determinado por una época y sus protagonistas. De la Inglaterra del XIX le viene a la Iglesia algo tan importante como el Movimiento de Oxford, y tocante a "tradicionalismo", el empuje de Francia no es mayor que la firmeza de la tradición que vive en medio de los USA, por ejemplo.

Insisto que no es cuestión de geografía, sino de doctrina ("ideología" es un concepto que no me gusta hoc casu).

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Embajador en el Infierno dijo...

D. Terzio- Insisto, estamos de acuerdo. Fíjese que he titulado la entrada "la revolución en pocas palabras". No la he titulado "la perfidia/incapacidad/estupidez/ francesa en pocas palabras".

Embajador en el Infierno dijo...

Brigante- Me llegó, muchas gracias. Te contesto en breve. Me has puesto sobre aviso de un par de cosas interesantes. Gracias.

Terzio dijo...

Si ya lo sé!

No te comento a tí, me re-comento a mí (y algún otro suelto de por aquí).

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brigante dijo...

Terzio, por bárbaros del norte me refería a suecos, noruegos, daneses, alemanes... es decir, países donde triunfó la reforma protestante.

Terzio dijo...

Pues la última eutanasia acaban de aprobarla en el históricamente super-católico Luxemburgo.

Y en la catoliquísima España, fíjate por donde vamos (y hacia donde nos dirigimos).

Y no somos "bárbaros norteños", ni aquí triunfó la reforma protestantona.

Conque tú me dirás.

Insisto: No es cuestión de geografía, sino de ideas (y mentes que las piensan y voluntades que las quieren hacer).

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brigante dijo...

Terzio, ¿donde ves que yo diga que es cuestión de geografía? Si precisamente hablo de ideas protestantes. Estas ideas podrían haber triunfado en el sur, pero resulta que triunfaron en el norte.

No sabía que eras de allí, por lo que te pido perdón si te has considerado ofendido. Quizá he utilizado un tono un poco brusco, como de conversación en barra de bar, que no resulta el más apropiado para un blog. Pero en ningún momento pretendo que todos los nórdicos sean malos. Ni mucho menos. Sólo digo que la trayectoria de España y de la Catolicidad está muy enfrentada a esos países y a las ideas que vienen de allí. Lo cual no impide que de allí también salga gente extraordinaria.