domingo, marzo 15

Libros: La marcha Radetzky

Supongo que uno no tiene sensibilidad para según que cosas, por ejemplo, la literatura de fuste. El autor (Joseph Roth) es, según parece, uno de los grandes literatos centroeuropeos. Confieso que este libro no me ha dicho absolutamente nada. Leí una buena recomendación, no me acuerdo donde, que venía a compararlo con "El Gatopardo". Trata la obra sobre la decadencia del Imperio Austro-Hungaro vista a través de retazos de la vida de un abuelo, un padre y un hijo, el primero y el último vinculados al ejército, y el de en medio funcionario imperial.

Sospecho que el lenguaje utilizado es demasiado sobrio, las situaciones demasiado tópicas y el desenlace clarísimo desde más o menos la tercera parte del libro, como para resultar(me) medianamente atrayente.

Ha tenido que ser gracias al debate suscitado en una entrada del blog de Rafael Organvidez como me he dado cuenta del problema que tengo con el libro: me parece una mala caricatura de una situación extraordinariamente más compleja de lo que el autor quiere hacernos creer que era.

A lo mejor como caricatura tiene mucho valor literario, pero eso yo no lo se apreciar.


Lea lo que otros dicen sobre:, , ,

8 comentarios:

rojobilbao dijo...

Bueno, pueshazme caso a mi y lee a Tolstoi y la novedad que acaba de publicar la editorial rey Lear, "el padre Sergio". Breve y enjundioso.

Terzio dijo...

Me has pillado in fragani! Porque yo leí ese novelorio hará 20 años...y no me acuerdo de rien, sólo que va de militares. De nada, ni de cómo termina, siquiera.

No me suele pasar: Sólo me pasa cuando el libro en cuestión es una petardada (que me temo que lo es).

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juan dijo...

Los mejores escritos de Roth son los breves. Me parece una obra maestra "La leyenda del santo bebedor".

RADIOMARIANO dijo...

Estoy con Juan en que "La leyenda del santo bebedor" es extraordinaria y película que Ermano Olmo hizo sobre el libro doblemente extraordinaria. Muy recomendables ambas.

En otro género, como es el ensayo, también es muy apreciable "La central del infierno en la tierra", donde Roth desenmascara el verdadero rostro del nazismo, cuando dice que los nazis odiaban a los judios porque odian a Jesucristo y a quien en realidad quieren matar es a la raza que hizo posible que Jesucristo.

Saludos en Cristo y en María.

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- Tolstoi está en la lista. Me parece bien que me recomiendes algo corto para ir abriendo boca.

Terzio- Por un momento pensé que me iba usted a afear mi incapacidad frente a Roth. Me quedo muchísimo más tranquilo.

Juan/Radiomariano- Cuando a la primera un autor no me agrada no suelo volver a intentarlo. Hay muchos autores y muy poco tiempo. Agradecería razones de peso para volver a intentarlo. Que abierto lo estoy.

RADIOMARIANO dijo...

Die Legende vom heiligen trinker (La leyenda del santo bebedor, 1939). Novela escrita poco antes de morir. El protagonista es Andreas Kartak, un clochard que vive bajo los puentes del Sena; recibe un doscientos francos, con la obligación de restituirlos, cuando pueda, a la santa Teresita de Lisieux de la iglesia de Sainte Marie des Batignolles. Va describiendo los diferentes intentos de Andreas por cumplir esa promesa. Este relato tuvo una la versión filmada por el director Ermanno Olmi: La Leggenda del santo bevitore, de 1988, con Rutger Hauer de protagonista.

WIKIPEDIA




La leyenda del Santo Bebedor no es a mi juicio el mejor libro de Roth, pero sí es ideal para adentrarse en su mundo por vez primera, y sí lo es para alguien, además, a los que los libros de muchas páginas les den exceso respeto. Publicado en 1939 póstumamente, las escasas páginas de este relato casi perfecto concentran una parábola precisa y contundente que resume lo mejor de la escritura de Roth.

El relato cuenta la historia de Andreas Kartak, una especie de clochard o vagabundo pobre parisino que pasa buena parte de su tiempo bajo los puentes del Sena. Bajo uno de los puentes se encuentra con un desconocido que le ofrece doscientos francos de forma generosa, pero Andreas, movido por un estricto sentido del honor y a la vez sospechando alguna treta, no quiere aceptarlos.

El enigmático personaje le propone que ofrezca los francos a la imagen de una santa en la iglesia de Sainte Marie des Batignolles, a lo que Andreas accede. Pero desde ese instante Andreas va a vivir la angustia de ir acercándose a su destino procurando a la vez perderse, alejándose y aproximándose a la iglesia, metáfora del sinsentido de su existencia personal, pero también la de toda Europa, en un momento clave de la historia, con el fascismo en pleno auge y la figura de Hitler ya al frente de Alemania.

En el blog titulado El Pulso de la Bruma de Juan Antonio González Fuentes,

Llevada al cine por E. Olmi en 1988, La leyenda del santo bebedor es la última obra de Joseph Roth. Escrita a modo de testamento literario y vital, es un cuento triste, una parábola con milagros, una fábula con amargura y esperanza, un cuento de navidad. Roth intenta reflejar en este cuento la lucha de un personaje por conseguir un objetivo, su incapacidad para lograrlo, las dificultades que la propia vida le ofrece, la búsqueda infructuosa, el volver a intentarlo cada día, el enfrentarse a nuevos retos, el sentirse un privilegiado dentro de su miseria, en fin, el camino más que la meta. En esta alegoría de Roth, quien se convirtió al cristianismo en sus últimos años, hay una apuesta por la vida, por el día a día. Un libro breve, ameno, interesante.


http://liber.lacoctelera.net/post/2009/01/23/la-leyenda-del-santo-bebedor-joseph-roth


La Leyenda del Santo Bebedor, un cuento de navidad, la historia de un vagabundo que vive en los márgenes del Sena. Un día se encuentra a un devoto de Santa Teresita de Lisieux que le ofrece doscientos francos a cambio de que los restituya en el cepillo de la estatua de la santa… cuando pueda. Y a pesar de su férreo sentido del honor, el pobre clochard no termina nunca de restituir su trampa. Creeréis que se emborrachará y lo olvidará… pero no, se emborrachará, eso sí, pero nunca olvidará su misión. Se encontrará amigos que sólo trae el dinero y las copas de un bar, se enamorará de una mujer, beberá absenta hasta morir… y sólo al final, en plena agonía, en plena ascensión puede reparar su deuda… murmurando el nombre de la santa… una santa que conocía que el camino del cielo era el camino de la infancia espiritual. Nunca permitir que se me escape un pequeño sacrificio, una mirada, una palabra, aprovechando hasta los más mínimos actos y haciéndolos por tu amor.


http://bruto.muzaidin.com/2005/la-leyenda-del-santo-bebedor/



VARIAS OPINIONES EN UN FORO DE LECTURA:

Acabo de terminarlo. Lo he leído en nada, es muy corto. Lo compré porque hace años vi la película de Ermanno Olmi, experiencia mística de la que aún estoy Convaleciente..., y quería rastrear su origen. Y tras leer el relato, pocas películas hay que prolonguen mejor la magia de las letras. Es la primera obra que leo de Joseph Roth, y ahora me planteo que he tardado demasiado. Pero como decía Machado: "La vida es larga y el arte es un juguete".



Novelita curiosa y muy recomendable en la que un vagabundo borracho, pero con honor, recibe inesperadamente 200 francos que tendrá que devolver en la parroquia de Santa Teresa de Lisieux.

Vemos como el dinero le cambia y le reintegra en una sociedad que de pronto le sorprende con varios milagros, y conocemos algunos episodios y amigos de su vida pasada que interfieren con sus planes de acercarse a la iglesia, todo ello regado principalmente con absenta.



Espero haberte dado sufientes argumentos para leer el libro y ver la película. Ambas son verdaderas obras maestras que se pueden ver o leer en apenas dos horas.



Advertencia, si te decides por el libro antes de la película, pasa del prólogo de Carlos Barral te desvela el final de la nóvela y además según el sacerdote y amigo David Amado, “es especialmente patético el prólogo de Carlos Barral a “La leyenda del santo bebedor”, donde se hace un elogio del vino y se olvida el gran mensaje que contiene esa pequeña y genial obra. Roth era aficionado al vino y el alcohol facilitó su camino a la tumba, pero sus escritos no reflejan furor etílico sino densidad espiritual”.

Rafael G. Organvídez dijo...

Amigo Embajador, me alegro al menos de haber contribuido a resolver el problema que tenías con "La marcha Radetzky". Puede que se trate de una novela que tienda a la caricatura en la descripción de algunos caracteres y escenas, pero, créeme, en mi opinión funcionan bien en el relato.
Esta técnica también la emplea Roth en la novela corta que aquí se está comentando -y que yo mismo considero una de las obras más deliciosas que uno pueda leer-, pero en "La marcha..." adquiere una función estructural.

Un saludo

Embajador en el Infierno dijo...

Radiomariano- Aunque solamente sea para agradecerte el esfuerzo recopilatorio, lo pondré en la lista.

Rafael- Yo creo que estamos de acuerdo en el sentido que el libro debe tener unas cualidades literarias indudables que probablemente: a) yo no sea capaz de percibir y apreciar, y b) para lo que yo busco en un libro, cualquier libro, no es eso lo principal. Subrayo lo de "lo principal".