lunes, marzo 9

Los faros que desnortan

Me ha parecido particularmente lúcida la editorial que aparece en el último número de "Reino de Valencia" boletín que editan los carlistas valencianos.

Transcribo:

Los faros que desnortan. A propósito de una extravagancia sostenida.

La Comunión Tradicionalista Carlista, como organización política, tiene a honor manifestar a Dios Nuestro Señor como principio primero de la vida política, y por razón de esto confiesa públicamente los derechos de Jesucristo y las obligaciones sociales para con El. Lo que no le lleva a enjuiciar a la Sede Apostólica, sino a afirmar en la Sede Apostólica la razón de su confesión religiosa (cf. Bonifacio VIII, bula Unam Sanctam; Vaticano I, Pastor Aeternus; Vaticano II, Constitución Dogmática Dei Verbum).

Ahora bien. La Comunión Tradicionalista Carlista que se reconoce bajo Pedro por razón de la fe que profesa –como de los Obispos en comunión con él-, se reconoce bajo su sola responsabilidad por razón del campo en que trabaja, que es el de las realidades temporales. ¿En orden a su transformación en Cristo? Sí. Pero sin dejar de lado nada de lo que se corresponde con nuestra Patria en sus principios e instituciones por razón de bien común.

En tiempos antiguos y también contemporáneos hay quienes aprovechan los nombres para provocar naufragios, lo que no deja de ser un simple acto de piratería. Un comunicante desnortado, bajo denominación de “Faro”, toma un nombre que no le corresponde –Comunión Tradicionalista, pues ésta se integró en CTC en 1986-; declara luego unas estrechas relaciones entre dicha ¿Comunión Tradicionalista? y quienes de manera pública manifestaron desobediencia grave a la Sede Apostólica, relaciones que obviamente por parte de esta CTC no han existido jamás. Entre los dislates que pronuncia plantea una “convergencia del combate espiritual de la Tradición católica con el del combate político por la misma Tradición … Porque sólo la Tradición salvará a la Iglesia y sólo la Tradición salvará a España”. De hecho solo obtenemos la Tradición en la Iglesia, y no es la Iglesia la que necesita ser salvada, sino que es la Iglesia misma la que ha sido constituida por su Cabeza como sacramento universal de salvación (extra ecclesia nulla salus, Concilio de Florencia; cf. Pío XII, Mystici Corporis Christi; Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium). Otra cosa es la necesidad de purificación del conjunto de los fieles, como miembros del mismo Cuerpo.

Pueden hacerse también juegos de palabra, y los nominalistas abundan en ellos; por supuesto los hegelianos más. La misericordia no sería tanto de Roma levantando la excomunión, cuanto la humildad de la Hermandad solicitando que se levante lo que no habría existido nunca (“las excomuniones recaídas en 1988 … presentaron abundantes dudas desde el ángulo del derecho canónico, hasta el punto de que por muchos fueran reputadas siempre nulas. Sin embargo, los afectados han querido pedir a la autoridad su levantamiento y la Santa Sede lo ha concedido”). Otro juego: “La tradición católica ya no está excomulgada”. También hay quienes invocaron la Escritura contra la Fe de la Iglesia… De modo que solo en la plena comunión con la Fe de la Iglesia se obtiene la Escritura y la Tradición íntegra. Al punto que sin acto de comunión en la Fe no hay Tradición. ¿Y cómo puede alguien estar en comunión sin reconocer la autoridad de Pedro?

Por tanto, la Comunión Tradicionalista Carlista, católica por sus principios, y como tal organización política, ni entra ni tiene por qué entrar a valorar los actos de la Sede Apostólica. Al contrario se sujeta a los mismos, y esto públicamente. El desacato a la Sede Apostólica es el comienzo de toda ruina espiritual y social. Tanto más grave cuanto más público. Conduce al nefando antiprincipio de la libertad de conciencia, del que se nutren las sectas liberal y socialista, que como relativistas son declaradamente enemigas de Dios y del ser humano.


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Los valencianos olvidan un detalle:
si no huebiera sido por la Hermandad, la "Tradición" dictrinaria y litúrgica no existiría, por ende, no es tan seguro que solo es posible defender a la Iglesia obedeciendo aun en sus errores.
Los institutos que celebran según el rito tradicional son desmembraciones de la Hermandad, no salieron de dentro de un repollo.
Si no fuera por la Hermandad hoy no habría más ritos tradicionales que el dominico, el ruso (no cismático), maronita y algún otro de difícil acceso y de mínima cocurrencia (al margen que no hay para nosotros, los latinos, como el tridentino).
Por ello fue el mismo Papa el que nombró a Lefebvre en la carta anexa al Motu Proprio.
Él no fue ingrato con Lefebre reconociendo esto, los valencianos sí.
¿Acaso Atanasio no fue excomulgado y gracias a su obsecada "desobediencia" la fe llegó íntegra hasta nosotros?
Los valencianos lo han intentado, pero ... no fue más que un intento que no puede tener éxito como justificación de su postura si se medita el asunto seriamente.
Esta diatriba no se sostiene a la luz de la historia de la Iglesia.
La obediencia no es un fin en sí mismo.
Marcial.

Álvaro dijo...

Embajador - Leí este texto hace unos días y me pareció una interesante reflexión que seguro no está exenta de controversia.

Particularmente, me gustaría entender que es la CT, la CTC, la agencia Faro, los "sixtinos", los "no sixtinos", los demás ingredientes de este guiso y las relaciones entre todos ellos ... espero no sea mucho pedir. Saludos.

Embajador en el Infierno dijo...

Marcial- Me parece que coge usted el rábano por las hojas, y creo que le vendría bien volver a leer el texto. Despacio y sin apriorismos.

Además hace usted enormes afirmaciones sobre hechos que son imposibles de verificar auto-otorgándose la capacidad de profecía. Perdoneme usted que no le de la razón.

Alvaro- El asunto es largo y complejo pero intentaré explicarlo de modo sencillo y rápido.

En 1986 las diferentes ramas del carlismo (excepto el Partido Carlista, que de carlista tiene el nombre) se unieron para formar la CTC. Todo era miel sobre hojuelas hasta que un pequeño grupo decidió armarla una vez más y se desgajaron asumiendo ilegalmente el nombre de "Comunión Tradicionalista". A muy grandes rasgos ese grupo tiene varios signos de identidad: 1) la identificación con D. Sixto de Borbón, 2) el agrupamiento en torno a una secretaría política de D. Sixto estructurada por D.Miguel Ayuso, y 3) la intermitente obsesión con identificar carlismo con lefebvrismo.

En el texto que pongo arriba se daba una respuesta a un texto que había sido publicado por este grupo poco después del levantamiento de las excomuniones a los obispos lefebvristas por el Santo Padre, y que incidía en esa identificación. La CTC no suele entrar en fregados de ningún tipo con el mencionado grupo. Por no hacer, ni siquiera se les ha requerido judicialmente que dejen de utilizar un nombre que no les corresponde.

En este tema concreto se ve que se ha intervenido porque el asunto concreto ha causado mucha preocupación e irritación dentro de la Comunión, y ha habido mucha gente pidiendo que se publicara alguna respuesta en tono de aclaración.

Anónimo dijo...

Sr. Embajador: No soy Carlista, pero admiro el carlismo cada vez con mássimpatias.
Creo que el artículo es desafortunado pues no mira hacia la necesaria unión sino al ataque y al enfrentamiento.
Si a Vd. le parece obsesiva la vinculación de carlismo "sictino" con Mr. Lefebvre a otros pudiera parecerles obsesivo el empeño por demostrar que los de "ctc" estan en las antipodas del lefebvrismo.

Yo, en los carlistas que conozco, no veo ese abismo que Vd. ve sino una proximidad y permeabilidad admirables. Si la postura oficial de CTC es la que aqui se expone, yo me inclino por el otro lado de la balanza.

Villeguillo dijo...

Seguramente salga escaldado por meterme en casa ajena. Pero hasta que no he leído su nota "ad hoc" no estaba de acuerdo con el plantemiento de la CTC del Reino de Valencia.

Me refiero a "no entrar en fregados...". Cuando ha dicho esto que me parece muy importante y con lo que coincido tanto como fiel de la Hermandad, como por ser un crítico velado (a veces) de alguna toma de posturas que hace la CTC (y que desde mi posición actual también critico en la extinto FEI como en camaradas de FE de las JONS).

No me he explicado muy bien mas no quiero aclarar todo por este medio.

Embajador en el Infierno dijo...

Sr. Anónimo- Muchas gracias por el comentario- El artículo no mira ni al enfrentamiento ni a la unión, que en todo caso corresponde verificar a quien decidió desunirse, mira a dejar las cosas en su sitio.

Y si, a mi no solamente me parece obsesiva la búsqueda de la forzosa identificación sino que además pienso que a cualquier observador imparcial se lo parecería. Basta con leer la nota referenciada.

No se a que abismos, permeabilidades y proximidades se refiere, de modo que no puedo comentar.

Y respecto a sus inclinaciones le deseo que usted las disfrute con bien.

Villeguillo- Ya sabes como aclararme las cosas si quieres.

Perlimplín dijo...

Villeguillo: sal del armario y desvela tus críticas veladas, hombre...

Perlimplín dijo...

A Marcial:

¿Me puede decir en qué errores hemos incurrido los que hemos obedecido a la Iglesia durante estos últimos años?

Nota bene: obsérvese el detalle de que Marcial distingue entre Hermandad e Iglesia como dos cuerpos separados.

Muchos de la FSSPX sacáis contínuamente el ejemplo de San Atanasio. Pero deberíais acordaros igualmente de Orígenes, Lactancio y tantos otros...

AMDG dijo...

A ver cuando se soluciona el asunto, aunque lo veo difícil. No son los tradicionalistas cismáticos o romanos los que ven mal la reunión, sino los "deuterovaticanistas".

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Se espera para mañana un documento papal de la mayor importancia sobre el tema. ¿Que es eso de "deuterovacantistas"?

Anónimo dijo...

Qué feo eso de "desnortar". Los cristianos miran al este, no al norte.

Anónimo dijo...

El editorial valenciano replica a un artículo de opinión firmado por su autor, no a un comunicado oficial de nadie. Un artículo, además, que me parece muy matizado.
Como suscriptor de FARO hace años he visto que el sector de la Comunión fiel a Don Sixto tiene relaciones con diocesanos, con jesuitas, con el Instituto del Buen Pastor, con Ecclesia Dei, y con la Hermandad de San Pío X también. Pero además son recibidos en el Vaticano al más alto nivel, repetidamente. Algo que los otros sectores no obtienen.
Sumando todo eso, el editorial valenciano está efectivamente desnortado, o pretende desnortar.