viernes, agosto 21

El asunto del burquini como signo de lo que tiene que venir

Dice Brigante en los comentarios a la entrada anterior:

Muy de acuerdo con tu artículo. Es lamentable contemplar a ese hatajo de hipócritas llevándose las manos a la cabeza por que a unas señoras les da por ir más cubiertas de lo habitual. Parece que quisieran imponerles el bikini o el despelote por decreto-ley.


¿Parece?. No, es la realidad. Nos sabemos la historia: comienza siendo un asunto de "vive y deja vivir", en plan: "Oye, si a la chavala le apetece ir con las berzas al aire, pues no hace mal a nadie". Y al final el asunto se impone por decreto y el que no quiera: palo y tentetieso. Todo muy democrático y la mar de tolerante.

Se me ocurren otros cientos de situaciones y "cambios sociales" que han empezado de esa manera y acabado por decreto. Seguro que vosotros tenéis más de uno en la cabeza.

6 comentarios:

Museros dijo...

Totalmente de acuerdo. Siempre utilizan la misma táctica.

Rijad dijo...

Lo dicho en la entrada anterior, que si lo que estas intentando decir es que esas leyes no deverian existir, por mi vale. Pero si de lo que se trata es de que se permitan excepciones para los musulmanes, ese es un mal precedente.

Anónimo dijo...

La estrategia es siempre la misma, utilizar el valor pedagógico de la ley para crear un cambio social. Es la revolución del género. Y la víctima primera aprendieron que tenía que ser la mujer. ¿Es de San Josemaría la frase "destruida la mujer; destruida la familia; destruida la sociedad"?

Hay que armarse, hay que emplearse con audacia, como el abuelo del señor Embajador, como su padre, y sin respetos humanos como él mismo. Como los que se juntan con otras familias y toman por derecho de conquista una playa. Las hay, sin ningún tipo de ordenanza ni de promoción institucional, pero hacen la vida incómoda a los impúdicos. Y dar la tabarra a los alcaldes, ir creando una reacción social. Aprovechar el tirón de algunas medidas como la de la alcaldesa de Cádiz, que ha prohibido el nudismo en playas municipales; cosa que no es nada novedoso, pero que ha recibido la atención de la prensa. Y seguir visitando a los obispos, que promocionen las campañas de las playas familiares, que pueda salir alguna instrucción por su parte que pueda ser útil en nuestros días (igual existe ya alguna, pero que yo sepa hay que remontarse a la del Card. Siri de los años 60/70), que se enseñe bien sobre la tan delicada y tan fácil de perder virtud del pudor, que no es algo olvidado, pero que en mi opinión merece más atención. Etc.

En fin, que gracias al Embajador por dejar volcar aquí todo lo que uno no encuentra quién le escuche por la capital en agosto.

J. Ignacio

Embajador en el Infierno dijo...

J.Ignacio- Nada, hombre, explayate a gusto.

Fray_Fanatic dijo...

El problema del pudor es que me temo que algunos tenéis la sensibilidad demasiado acusada.

Pretender situar el bikini en el terreno de lo intolerable y contrario al pudor me parece un exceso que no va a motivar más que la rechifla generalizada de la sociedad.

Que parece que no os enterais de que somos romanos, coñe, y no nos asustamos de ver un ombligo femenino o el torso de un hombre (¿atenta contra el pudor el actual traje de baño masculino? ¿debemos vernos obligados a bañarnos con esos horribles bañadores de tirantes d elos años 20?)

Insisto en que plantear el problema del burkini en términos de pudor es un error garrafal. Os estais defendiendo de un ataque que no existe ("bikini obligatorio", "topless obligatorio") y no estais prestando atención a lo fundamental del tema: Una reacción generalizada de la sociedad y de los medios contra la normalización social de lo que es una costumbre islámica aberrante. Los europeos no quieren burkinis en sus piscinas. Punto. No creo que a nadie en su sano juicio le pueda parecer mal el tema.

En cambio, sin que me quede muy claro el porqué, vosotros habéis elegido poneros del lado del burkini, no vaya a ser que nos obliguen a ir en bolas a la piscina. Pues cojonudo, oye.

Yusuf al Mocadén ben Mizzian el Arrumi al Chivani dijo...

Yo creía que el moro era yo.