domingo, septiembre 6

Sobre el supuesto caracter violento de los españoles

Un intercambio de pareceres en la bitácora de Fernando sobre el supuesto carácter violento de los españoles, da pie a traer un texto que hacía tiempo quería poner en esta bitácora. Allá va:

"Más bien, lo que sí es comparable para cualquier hispanoamericano recién llegado a España,es que se siente regañado casi permanentemente porque su gente suele hablar con acento fuerte y alto, emplear vocablos que en América solo se emplean para dirigirse a los animales o, que si son empleados para los humanos, la intención es despectiva. En Colombia a esto se le llama "hablar golpeado". Por ejemplo, "échese", o "túmbese", palabras habituales en España para dirigirse a las personas, o para describir situaciones como "la señora esta echada", sólo se emplean en Colombia (y en América, en general) para referirse a los animales, por ejemplo, una vaca o un perro, que sí se "echan". Y va otro más: que en Colombia las personas se «tumban», cuando se empujan con fuerza para hacerlas caer, como a las cosas o a los arboles. "La vaca esta echada y la señora acostada", para abundar, sería lo normal allá, y cualquier español que diga que la persona esta echada, puede suscitar el rechazo o propiciar la ofensa personal. Si a esto se le agrega el alto volumen de voz y la crudeza con que en España se habla, o la forma directa, aun imperativa, con que se suele hacer, es posible crear un ambiente comprensiblemente tenso.

Resulta fácil observar en sitios de reunión publica, como en bares y restaurantes, que posiblemente en ningún otro país se hable con tan alto tono de la voz, se golpeen con tanta fuerza los platos, se arrojen tantos "tacos" y blasfemias y se haga tanto estropicio como en España. Todo esto produce la frecuente impresión de fuerza o agresividad. Lo que no está perfectamente averiguado es si setecientos años de guerra contra los moros y trescientos contra los europeos determinaron ese crudo lenguaje, más propio del cuartel que de la vida civil, y que hizo más que las logias masónicas en ir distanciando a americanos de españoles. El momento llegó en que para la aristocracia criolla las percepciones del mal trato verbal por funcionarios de segunda categoría se hicieron insoportables. Esto se hizo más patente a medida que la Corona, en tiempos de Carlos III, reversaba la política de contratar funcionarios locales por la de enviarlos ya nombrados desde Madrid. No se contó con que tras la apariencia del trato amable de los americanos se escondía la misma valentía de los españoles para enfrentar el conflicto armado. Bastó una chispa para prender una guerra fratricida en la que ambos, España y América, salieron perdiendo."


(Tomado del libro "España contraataca" de Pablo Victoria. Por cierto, bastante recomendable narración sobre una etapa apasionante y mal conocida de nuestra historia).

Añado, a efectos del intercambio con Fernando, que esta percepción que Pablo Victoria asigna a los americanos no es ni mucho menos exclusiva de ellos. Al inglés medio, acostumbrado a decir "please" y "thank you" cada tres palabras, le resulta de lo más grosero. En España cuando utilizas demasiado a menudo el "por favor" la gente lo entiende casi como condescendencia y solemos implicar por el tono de voz o estilo de la frase el agradecimiento o la delicadeza al pedir las cosas, más que hacerlo explícitamente.

12 comentarios:

McMurphy dijo...

Buenos días Embajador,
Tomo nota del libro que recomienda porque parece realmente interesante.
Yo vivo fuera, entre el reino Unido e Irlanda y comparto la apreciación del “please” y el “thank you”. Los españoles no lo decimos tanto (los ingleses exageran un poco de todas formas) y puede dar una imagen de mala educación.
Lo que mas me interesa es el tema de la blasfemia y el taco. No hay mas que ver a los jóvenes españoles que pasean por Dublin y escucharles un poquito. La conversación normal está infestada de tacos y blasfemias. Hay una gran diferencia con los anglos.
Bueno, en fin, me presento, soy McMurphy y hemos compartido cartel en los libros de La Resistencia (Persio). Ahora tengo un blog independiente (antes escribia en LD) y le invito a que se pase.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Lo mismo decimos tanta blasfemias y tacos por que tememos un punto anticlerical.

rojobilbao dijo...

Los británicos abusan del excuse me o del pardon. En España triunfa desde siempre el "con dos cojones" y así hemos llegado a admirar a gente como Camacho, el futbolista-entrenador-seleccionador.

Yo no se con qué me quedo, porque de natural digo por todo "perdón" pero la sangre la tengo en permanente ebullición y me dan ganas de gritar "¡desperta ferro!" cada dos noticiarios.

bitdrain dijo...

Yo creo que lo que habláis de España depende mucho del entorno social donde se ronde.

Los tacos y malas formas de los jóvenes españoles no creo que vengan del entorno sino de los medios, dígase películas de Hollywood, y es común también en los países anglosajones.

Aunque luego en cuanto se entran en la madurez si es cierto que ese uso verbal disminuye bastante.

Un saludo.

Crispal dijo...

Es todo un problema de educación. Se ha perdido la educación de siempre y ha sido reemplazada por la basura igualitaria del todo vale: ya no se usa el "usted" ni se piden las cosas "por favor" porque todos somos "coleguillas". ¿Qué se puede esperar de un país cuya ministra de Igualdad dice "ponerse tetas" y se queda tan ancha"? Es la educación.

Perlimplín dijo...

Hombre, don Embajador, ¿no irá a decir ahora que la independencia de un continente vino por un asunto lingüístico?

Por otro lado, rojobilbao, el más admirado, con diferencia, fue Juanito, mucho más que Camacho, principalmente por pisarle la cabeza a Lothar Matthaus.

JC Conde de Orgaz dijo...

"¿...la independencia de un continente vino por un asunto lingüístico...?"

Tal como lo expresa el colombiano citado el punto se me hace completamente verosímil. Sin el odio entre criollos y peninsulares que reinaba en ese siglo, quien sabe si habría habido secesión

rojobilbao dijo...

Perimplin, a Juanito le dio por morirse y ya se sabe, "el que resiste, gana"

Insomne Total dijo...

La Secesión vino por ésa y por muchas otras cosas. Esencialmente porque los españoles que se fueron a América dejaron de serlo por diversas razones y porque los americanos, salvo una minoría, nunca han sido españoles. Y esa minoría cada día es menor.

Yo me dediqué a fantasear hispanismos durante muchos años hasta que tuve que aceptar la verdad. Por cierto: qué verdad es que la verdad te hace libre.

No son españoles. Y cada día menos hispanos. Noventa y cinco de cada cien se hacen llamar "latinos" precisamente para no llamarse hispanos. Las alucinaciones de "hermandad" son exactamente eso, alucinaciones. Después de 200 años de independencia tener que vivir sometido a dos chantajes emocionales continuos, el habitual del "se nos robaron el oro" --con su cultivo de la culpa europea y su discurso histórico estupefaciente-- y el menos habitual de "la madre patria", se me ha vuelto simplemente insufrible. Es una vergüenza. Todos los Pablo Victoria de este mundo se pueden reunir en apenas un par de folios. Eso es un hecho tan triste como cierto.

Parece un tema menor y puramente historiográfico pero no lo es. En el contexto actual de suicidio étnico y sustitución demográfica este fraude cultural es una de las principales razones que me están echando del tradicionalismo como corriente "reglamentada". El tradicionalismo suele pensarse a sí mismo como ajeno a mitos y abstracciones ideológicas, pero supongo que somos muchos los que nos hemos dado cuenta de que está plagado. En este asunto la cosa es clarísima.

Los españoles hablamos como hablamos, lo que no ha sido nunca incompatible con las formas de cortesía más cultivadas. En el siglo XVII parece ser que la entonación era similar o más fuerte aún, pero no hablar a un desconocido de "vuesa merced" sino de "vos" (no digamos de "tú") podía suponer un duelo. Hoy en día se pueden encontrar todavía camareros que te hablan muy fuerte, incluso para un español, pero siempre de "caballero". "Caballero" esto, "caballero" aquello...

"Qué mal hablan los jóvenes de hoy". Un lenguaje lleno de obscenidades y blasfemias. Sin duda. Exactamente el mismo que el de esos anglos idealizados, que por lo que uno ha leído en los comentarios deben de ser los de los cursos de inglés de la BBC (todavía tocados con bombín). Son tan mal hablados como cualquier español moderno y probablemente más. El contexto del momento y el círculo social en el que te muevas pueden provocar impresiones muy equivocadas sobre la realidad general de un lugar. Para saber lo que es la vulgaridad no hay nada como que un escocés de traje te espeté sin saber por qué algo como "booooohhh, fuckyeee, yeee fuckin twat!". Los he sufrido de todos los tipos: ingleses, escoceses, yanquis, sureños, irlandeses...¿Los peores? Ingleses y escoceses.

Creo que mucha gente no es realmente consciente de cómo hablan y cómo se comporta el setenta u ochenta por ciento de los americanos en España. Si viviesen rodeados de ellos tampoco los idealizarían como a los anglos del tiempo de Mary Poppins. Y el hispano-americanismo "generalizado" les dudaría lo que yo me sé.

Embajador en el Infierno dijo...

Insomne Total- Muy interesante tu comentario. Estoy particularmente de acuerdo contigo en que cuando uno decide abandonar ciertas ensoñaciones y se enfrenta en pelotas a la realidad la cosa resulta de lo más relajante.

Puedo decir que el fantasear hispanismos no ha sido nunca mi fuerte. Posiblemente viajar por el mundo me ha ayudado a saber discriminar. Aunque por otro lado es muy cierto, y no nos damos verdadera cuenta de ello, que la influencia cultural de España en Hispanoamérica sigue siendo muy considerable. Y de esa burra no me bajo. Otra historia es la supuesta hermandad de los pueblos hispánicos.

Estoy contigo en la existencia, dentro del tradicionalismo, de ciertos mitos. Yo creo que es irremediable hasta en el entorno de las doctrinas menos dadas al idealismo. Conozco a más de uno convencido que si hubiera un indiscutible rey carlista, el poder en España caería como fruta madura. 175 años de historia parece que no han servido para poner los pies en el suelo.

Pero eso no me hace alejarme del tradicionalismo, porque el hacerlo por esas razones entiendo que supondría llegar ya al purismo más absoluto. Es un tema complicado, en cualquier caso.

Muy cierto que en todo sitios cuecen habas, que hay gente mal educada en todos sitios, y que no todos los ingleses se han educado en Eton, como parece pensar el español medio.

Yo he vivido en medio de ellos y creo tener una razonable idea de sus virtudes y sus defectos. Y mi impresión es que la importancia que se da a los modales en la clase media es mayor que el que se le da en España. Aparte están comportamientos y formas que son parte de nuestro ser y que los definía estupendamente Diaz-Plaja en el español y los siete pecados capitales y que creo yo que es a lo que se refiere Pablo Victoria.

A mi el caracter cuartelero que define Victoria no me causa problema. Es más me pareció curioso que cuando se lo di a leer a mi mujer ella me dijo que no podía estar más de acuerdo, que era muy cierto, que somos más duros en muchos sentidos, que ella estaba encantada de serlo y que acababa de comprender magnificamente muchas de las desavenencias que ha tenido con mujeres hispanoamericanas.

Los tiempos en los que en España se daba mucha mayor importancia a los modales no son tan lejanos, no hay que irse cuatro o cinco siglos atrás, nos bastan unos 40 o 50 años. La pérdida de modales fue un elemento de "liberación" cuando llegó la "democracia", no lo olvidemos.

Perlimplín dijo...

Copio un párrafo de un artículo del 20/09/09 de El País. NO lo enlazo porque el resto no vale para nada, como el periódico:

"Hace algunos días, una amiga mía estaba haciendo cola delante de la caja de un supermercado. Era una hora punta y había mucha gente. Cuando llegó su turno, mi amiga, que ya había vaciado su cesta sobre la cinta, dijo: “Buenas tardes”. La cajera, una chica de aspecto andino, levantó sobresaltada la cabeza de su afanoso marcar y marcar. “Ay, señora, perdone, buenas tardes”, dijo con su suave acento ecuatoriano: “Es que una termina perdiendo los modales”. Y, mientras cobraba, le contó a mi amiga que llevaba cinco años en España y que, cuando llegó, se le habían saltado las lágrimas en más de una ocasión por la rudeza del trato de la gente: no pedían las cosas por favor, no daban las gracias, a menudo ni contestaban sus saludos. “Al principio pensaba que estaban enfadados conmigo, pero luego ya vi que eran así”.

David Rico Chuvieco dijo...

Totalmente de acuerdo. En españa se habla fatal.
El tema de tacos o palabrotas, probablemente tenga un toque anticlerical o incluso una especie de muestra de que se es fuerte.
En españa se usa increiblemente poco el gracias o el por favor, la sonrisa no esta presente con tanta frecuencia como si esta en latinoamerica o incluso en Inglaterra o francia.
Hace no mucho lei una entrevista a un actor español q vivia en paris, q decia que aqui no se frecuentaba usar la amabilidad en el trato porque lo consideramos una manera de subordinacion. Y creo q es totalmente cierto en este pais.
Y no solo son las formas en el habla, es en la forma de actuar.Somos agresivos (que no violentos) y muy dados a la vileza con todo aquel que no forme parte de nuestro circulo mas cercano. El español no es un tipo sociable y alegre,lo es cuando esta con los suyos. Pero no somos abiertos como tal como siempre se dice.
Nos encanta la privacidad. Tanto que los chalets se alzan con muros de horrvas de dos metros pa q no se vea ni un apice de lo que pasa en mi casa. Pero luego somos los mas cotillas habidos y por haber (tal vez por eso nos guste esconder todo lo nuestro).
Somos dados a la critica y al machaque del diferente o incluso del que destaca por algo.
De verdad,yo he estado em varios paises y es cuando te das cuenta de lo que hay aqui. Tambien sera diferente en algunas comunidades. Pero vamos yo conozco muy bien madrid y toledo y madre mia.