sábado, septiembre 19

Virutas de blogosfera (XXV)

"(...) o el nuevo meapilismo que es la adoración patética a la tierra con la teología de la vegetación, la globalgorización y el clima cambiático: eso son los neomeapilas, tan letales y pelmas como los otros, hazlos siempre a un lado: no se mojan nunca, siempre mandan a otros y disparan por la espalda: hez."


(Ignacio en Este lado de la galaxia)


No todos los científicos pensamos como él. Grichka Bogdanov, físico teórico, respondiendo a una pregunta del filósofo Jean Guitton, decía a propósito del azar: “Una célula viviente está compuesta de una veintena de aminoácidos que forman una cadena compacta. La formación de estos aminoácidos depende a su vez de alrededor de dos mil enzimas específicas… Los biólogos llegan a calcular que la probabilidad de que un millar de enzimas se reagrupen por casualidad de modo ordenado hasta formar una célula viviente (en el curso de una evolución de diversos millones de años) es del orden de 101000 (uno seguido de mil ceros) contra 1″.


(El pescador en El testamento del pescador)


Basically, libertarianism is a reaction to statism. Statism tends to emphasize the power of the state under the claim of pursuing solidarity or the common good. Libertarianism tends to emphasize individualism under the claim of pursuing subsidiarity and human liberty. Both are distortions of Catholic teaching. In the case of libertarianism, it tends to emphasize human freedom as the highest good, including over the good of legitimate social obligations (such as those owed to the generation to come after ours). It has, what the Prophet Chesterton observes as the mark which characterizes most modern political movements: the ability to critique what is wrong with the thing it is rebelling against while maintaining a singular weakness in really being able to articulate what a sane and good human culture should be. It gives voice to the human cry to be let alone, which is fine when you are addressing a nanny state, but not much good when you are talking to your wife and kids, the poor, the orphan or the widow. In small doses it can be a medicine. But in large doses and as an All-Explaining Theory of Everything it is merely an addiction that is taken for a drug in place of the food called love.


(Mark Shea en Catholic and enjoying it!)

Sabes cuál es mi opinión al respecto pero no está mal volvértela a recordar. El aborto no se soluciona con reformas legislativas – aunque éstas son necesarias – ni con algaradas. Como sabes bien, las manifestaciones no son otra cosa más que el reconocimiento explícito de que los que protestan «nunca pueden vencer en una discusión», como escribió Alasdair MacIntyre en «Tras la virtud». Las protestas son como elementos de escape permitidas por el propio sistema y en la mayoría de los casos son inanes. Los protestones, por llamarlos de alguna manera, se dirigen a sí mismos. Puede ser que sea eficaz, pero desde una óptica racional, no.


(Isaac García Expósito en Fides et Ratio)


Más virutas de blogosfera.

6 comentarios:

rojobilbao dijo...

las manifestaciones no son otra cosa más que el reconocimiento explícito de que los que protestan «nunca pueden vencer en una discusión»

MENUDA GILIPOLLEZ.

San Isidoro dijo...

Embajador: muchas gracias por el enlace.

rojobilbao: why, dear? Santo Tomás viene a decir lo mismo. No puede haber discusión racional cuando los principios de los que parten uno y otro son distintos.

Debería de acercarse a MacIntyre antes de soltar un exabrupto.

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- A mi no me parece una gilipollez, me parece una explicación perfectamente traída. Pero a lo mejor hay que meditarla un poco para comprenderla.

No se refiere, creo yo, tanto a la incapacidad intelectual de los manifestantes, sino al hecho de que la actual sociedad ha dimitido de la fuerza de la razón y solamente atiende a la fuerza del número. El argumento racional que apoya, por ejemplo, la afirmación: "El aborto es un asesinato", resulta totalmente impotente a la hora de mover un cambio legislativo, porque lo que se exige es la fuerza del número. De ahí que se acuda a diluir la fuerza de la razón en el argumento (véase las más recientes y penosas declaraciones de Benigno Blanco)para sustituirlas por la fuerza de la lágrima, el emotivismo barato y la casuística exagerada en orden a poder hacer acopio de más número. Renunciando a la fuerza de la razón se renuncia definitivamente a la victoria, que ya es monopolio del más fuerte, del que saque más gente a la calle o del que más dinero tenga. Y en eso tienen poco que hacer, más que seguir diluyendo el argumento. Una derrota por etapas.

Y esto lo se, no porque sea un tio muy sagaz, sino porque en Inglaterra ha pasado exactamente eso. El movimiento pro-vida allí hace tiempo que está de vuelta (nosotros seguimos yendo) y llevan un par de años haciendo autocrítica de su estupidez. Una autocrítica muy amarga, por cierto.

San Isidoro- De nada, hombre.

Enrique dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Seneka dijo...

¿Has leido "Tras la virtud", de McIntire? Si no lo has hecho, te lp recomiendo vivamente ("After virtue" en VO, que quizá para ti sea mejor).

San Isidoro dijo...

Los dos primeros capítulos de Tras la Virtud son magistrales.