viernes, octubre 16

¿No habíamos quedado en que el aborto no era negociable?

Javier Garisoain expone sus dudas en Cope.es:

Y digo que viene a cuento hablar otra vez sobre los valores no negociables porque lo que está pasando aquí es que alguien está negociando con lo no negociable. Alguien está diciendo que ya no podemos pedir la abolición del aborto sino que ante el empeoramiento socialista de la ley hay que contentarse con pedir el mantenimiento de la despenalización actual tal como hace el PP. Alguien está obligando a toda la masa de buenas gentes pro-vida a cambiarse de trinchera, a retroceder lo que no era necesario, a claudicar para salvar algo que está en el límite de lo no negociable... pero por la parte de fuera.

3 comentarios:

Gonzalo dijo...

Amen.

Ahí estará el responsable de 500.000 abortos hartándose de manifestar que la ley que los hace posibles está bien, acompañando al mayor financiador de abortos del reino... y habrá que aplaudirles porque de esos cientos de miles de abortos de los que son responsables -cuanto menos subsidiarios- no hay constancia de que ninguno fuera de una niña de 17 años y 11 meses sin que se enterara mamá.

Vomitivo. El pepé es hoy por hoy mucho más dañino que cualquier otro partido político en España. Es el partido encargado de consolidar y hacer inamovible la infame situación actual. Eso sí... como mejorará el PIB, hay que aplaudir con las orejas. Qué son unos pocos millones de niños descuartizados frente a la divinidad de las cifras macroeconómicas...

Museros dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Museros dijo...

Si el aborto fuese realmente innegociable para muchos, el PP no podría tener 10 millones de votos mientras lo defiende a capa y espada.

Hoy, en religionenlibertad.com, Campoy confiesa en su blog ("La pedagogía del 17-O", se llama el artículo) lo que denuncia Garisoáin (lo expresa muy bien: "Se ha cambiado a la gente de trinchera"...a beneficio del PP).

Eso sí, Campoy no confiesa hasta la víspera de la mani, no sea que la gente se raje.

Benigno Blanco hizo una confesión similar hace un par de días.

Eso sí: a los que han (hemos) denunciado lo que ahora ellos confiesan de propia voz se les han dedicado los epítetos habituales: "radicales", "extremistas"...

Qué poco han cambiado las cosas de 30 años a esta parte...