jueves, diciembre 10

Nadie se casa por amor

Hacía tiempo que venía dándole vueltas a la forma de expresar correctamente esta idea. Ayer leí una conversación tomada de un western que lo explica maravillosamente:

"En la película, hay un regimiento de caballería en un fuerte; el coronel tiene una hija muy guapa, que está acompañándolo y que llama la atención de un joven teniente. El oficial parece enamorado de la chica, pero la timidez le hace difícil hablar y expresarse. En una ocasión en que el coronel y el teniente están solos, el jefe crea un clima propicio para la confianza y el joven se decide: "Entonces piensa usted casarse con mi hija. ¿Por qué?" "Porque la quiero". Reflexiona el coronel y termina: "Yo, cuando me casé con mi mujer, no la quería: me casé con ella porque me gustaba. Cuando la quiero es ahora".


(Tomado del libro "Observaciones en un tiempo de crisis. Palabras, familia y Dios" de Angel María Garcia Dorronsoro)

Alguien me indicaba el otro día que la experiencia no es transferible. De modo que posiblemente esta historia será difícil de entender para quien no esté casado y si que estará de acuerdo quien lleve al menos 10 años de feliz matrimonio.

14 comentarios:

Enneas dijo...

Golda, ¿do you love me?

Maestro Gelimer dijo...

Pues yo tengo que ser de la escuela de San Anselmo de Canterbury: pues, aunque no he hecho ninguna experiencia empírico-matrimonial, tengo la idea ¿"innata"? de que el amor viene tras la experiencia vivida.

Estoy de acuerdo con esta entrada y la suscribo. El romanticismo ha hecho mucho daño en los flojos.

Un saludo desde EL LIBRO DE HORAS.

Anónimo dijo...

Hola:

Creo que básicamente es verdad lo que usted comenta.
No sugeriría noviazgos cortos sino que justamente se den tiempo a conocerse.

Porque bien puede ocurrir al reves que cuando se conocen realmente se dejan de querer.

GK

Jorge P. dijo...

Me ha dado qué pensar, Embajador. Realmente, yo lo había aplicado al noviazgo. Empecé a salir con mi novia porque me gustaba, al paso del tiempo la quiero (o eso creía). Verás la cara que me pone cuando le diga que no, que hasta tiempo después de casarnos no le voy a decir que la quiero, que eso va con el tiempo.

Fuera coñas, el tema del amor es uno de los grandes temas de nuestro tiempo. De ahí la primera Encíclica del Papa. Sin un compromiso serio, sacrificado, generoso, indisoluble y ante Dios no hay verdadero Amor. Lo demás son ñoñerías que han hecho desgraciada la vida de mucha gente.

Terzio dijo...

Huy, Dorronsoro! Ese es el que salía cuando Urteaga dejó de salir, allá por el siglo pasado, años titantos, poco más o menos.

Pero no dices (no dice?) cual es la peli. ¿A ver???

Yo, me parece que la sé...y me da aprensión caer en la cuenta de que conozco las pelis del p. Dorronsoro, horreur!!!

'

Seneka dijo...

La cuestión, Jorge, es que ahora quieres a tu novia pero ... cuando lleves casado 10 años con ella te darás cuenta de que eso era sólo una ilusión óptica.

En la cosa del amor (todos los amores) el "paso del tiempo" tiene ese efecto curioso.

GranK: en realidad lo que es importante es tener tiempo de quererse. Para conocerse una vida no basta.

pcbcarp dijo...

Las pelis del Oeste clásicas son una fuente inagotable de aforismos. En términos generales estoy bastante de acuerdo con el coronel de marras. Debe ser que yo tampoco soy muy romántico (ni amante del matrimonio, por cierto, pero nos entendemos)

Anónimo dijo...

>Sin un compromiso serio, >sacrificado, generoso, indisoluble y >ante Dios no hay verdadero Amor.

No me gusta la generalización.
Si usted dijera: "Para MI y muchos otros sin un compromiso serio etc etc etc" no tendría problemas.


>Lo demás son ñoñerías que han >hecho desgraciada la vida de mucha >gente.

pues fíjese que conozco casos que por mas que haya sido ante Dios y como es indisoluble no son nada felices después de conocerse.

Seneka:
>en realidad lo que es importante >es tener tiempo de quererse. Para >conocerse una vida no basta.

Es verdad, parte de lo que dice Jorge P y en eso concuerdo es lo de "compromiso serio" y "generoso" que implica me parece el "tiempo de quererse" que usted comenta.

Por otro lado también es cierto que en buena parte cambiamos. No somos los mismos a los 20 que a los 60 que a los 80.
Algunos no tienen la fortuna de aguantar esos cambios.
Y quizás el conocerse y el; darse tiempo sea buscar la esencia de la persona que se quiere que esta y permanece mas allá de los cambios.

Gran K

Seneka dijo...

En eso tienes razón, Gran K. Por eso lo que dice el Embajador es certero.

El amor auténtico es capaz de trascender esos cambios y, aún más, de modelarlos. El secreto está em la entrega. Esa entrega adquiere su máxima expresión en una vida que se quiere hacer una con Cristo, a imitación suya, buscando a Cristo en el otro y queriendo ser un alter Christus para el otro. Por eso el Embajador dice que ese compromiso adquiere su encarnación más plena cuando se hace de cara a Dios. El problema es que esta no es una cuestión teórica, sino absolutamente vivencial.

Para mi el tema está muy claro porque he tenido la dicha de vivirlo en primera persona. Yo me casé muy enamorado, pero el tiempo y el egoismo fueron minando esa relación. No se trataba de amor auténtico, porque el deseo de plenitud natural que supone cualquier relación amorosa era sustituido por la "necesidad" de dar respuesta a mis deseos particulares. Llegar a comprender el Amor de Dios y de qué manera los hombres podemos imitarlo supuso un cambio radical en mi matrimonio, y puedo asegurarte que jamás he sido tan feliz como desde ese momento.

Podrás argumentar que ese camino se puede hacer "sin Dios", y no te faltará razón. Pero la diferencia está en (te lo aseguro) la plenitud que se alcanza en el camino auténticamente cristiano, en el que las gracias que Dios derrama resultan definitivas.

Por cierto ... tuteémonos ¿no?.

Yurremendi dijo...

Amar a otros es sacrificarse por ellos, negándose a sí mismo. Es una autoinmolación.

Lo contrario de los amoríos que mo son sino un egoísmo disfrazado de apego.

Quien tenga hijos me comprende.

Y quien haya tenido media docena de novietas y haya aprendido a ser sincero consigo mismo.

Anónimo dijo...

Seneka:

Me alegro mucho que hayas encontrado un camino que te permitió vivir el matrimonio de forma plena y superar las dificultades.

Yo no tuve esa suerte pero sigo intentándolo.
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Yurremendi: (no se si he interpretado bien lo que ha escrito pero comento)

>Amar a otros es sacrificarse por >ellos, negándose a sí mismo.

Yo diría que amar a otros es estar dispuesto a, llegado el caso, sacrificarse por ellos pudiendo llegar a negarse a si mismo.

Le digo porque sacrificarse constantemente aun por cuestiones que quizás son triviales o cotidianas y negarse a si mismo constantemente no es bueno.

Me refiero a que conozco personas que inmediatamente se negaron a si mismos, no por situaciones extremas, sino por cosas rutinarias. Se privaron de un justo y equilibrado tiempo para si mismos y tiempo para los demás. Y al final no termino bien.
Estas personas sintieron que se sacrificaron por demás y al no ser correspondidos se resintieron mucho, ni que hablar cuando en algunos casos fueron hasta traicionados.

Incluso los que no fueron traicionados y si fueron correspondidos se sintieron que habían cumplido con los demás pero no habían cumplido con ellos mismos.

Por supuesto que esto requiere estar muy consciente y alerta cuando algo es una necesidad autentica de uno y cuando es simple egoísmo.

GK

AMDG dijo...

Me recuerda a otra frase parecida que proponía que antes la gente se casaba por interés y acababa queriéndose. Ahora se casan "por amor" y si siguen juntos es por el interés.

hateXlove dijo...

matizar que la conversacion no es en un fuerte ni el padre de la pretendida es militar (mas bien todo lo contrario)
para mas detalle el pretendiente es oficial del ejército confederado. buena película.

saludos

Embajador en el Infierno dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Perdonad que no entre a comentar pero creo que ya habeis empezado vosotros un debate interesante.