jueves, enero 21

Eulogio Lopez y la filosofía de lo pequeño

Con el tiempo ha ido mejorando bastante, pero reconozco que al principio había muchas cosas de Hispanidad que me sacaban las muelas.

Luego conocí al sujeto personalmente y me alegré mucho de haber tenido la oportunidad de hacerlo. Es un tipo perspicaz, llano, un punto histriónico y que sobre todo tiene un gran sentido del humor.

En Navarra Confidencial le hacen una entrevista, en la que creo que hasta el estilo de la misma refleja estupendamente la figura de Eulogio López. Me quedo con:

Por supuesto. El trabajador más eficiente es el autónomo y el de la micropyme. Toda la cuestión social del mundo moderno se ha basado en un falso enfrentamiento entre lo público y lo privado. La verdadera batalla es entre lo grande y lo pequeño.

6 comentarios:

Fernando dijo...

Lo mejor de la entrevista: la "brecha entre la sociedad que lee y la sociedad que ve".

Brillante, muy brillante.

San Isidoro dijo...

Pues tiene razón.

Y más en Andalucía, donde nos encontramos con dos opciones:

1ª- Trabajas para tito Griñán directamente.

2ª- Trabajas para tito Griñán indirectamente, es decir, en una empresa que vive de los concursos públicos (porque de algo hay que vivir).

Y en esta diatriba estamos.

aukeran dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
aukeran dijo...

Ni lo grande ni lo público son per se condiciones de generación de ineficiencia. La organización política de la Monarquia Hispana en tiempos de Felipe II, por ejemplo, lo desmienten. La idealización de lo pequeño, el ideal de una feliz sociedad de eficientes artesanos Hobbits distributistas es sueño.

Al Sistema, al Leviatan, al Kraken, a Matrix, se le puede acusar de muchas cosas menos de ser ineficaz. El Sistema es extremadamente eficiente en convertir a la gente en una masa de obedientes y suficientemente productivos robotas, es extremadamente eficaz en la eliminación de los no productivos y en el robo de las materias primas en los paisesenvias de desarrollo y por supuesto es extremadamente eficaz en el enriquecimiento de los cleptocratas y la concentración del poder en determinadas minorias.

Asumir eso y descubrir las razones de esta situación debe ser el primer paso para ofrecer una resistencia, esta vez sí, eficaz.

Embajador en el Infierno dijo...

Aukeran- Precisamente. No se trata tanto de dar la campanada como de asegurarse de que no nos la van a volver a meter doblada.

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Aukeran,

Ni lo grande ni lo público son per se condiciones de generación de ineficiencia.

Efectivamente, "per sé" no. Sin embargo, es un imperativo de la Ciencia de la Administración (o Management, porque lo de "ciencia" en este caso no me gusta demasiado) que las grandes organizaciones deben ser subdivididas para un más eficiente funcionamiento. Esto nada quiere decir, en principio, respecto a la propiedad de los factores de producción, como en seguida confunden tanto marxistas como liberales. Ya Fayol, Taylor, etc. consideraban que una persona no puede controlar a más de "x" cantidad de subordinados. El mismo Peter Drucker consideraba que era necesaria la máxima descentralización en unidades de negocios pequeñas y autárquicas. Vamos, la subsidiariedad, "al verre", vista desde otro lado. Incluso, un "gurú" tan actual como Arie de Geus, que fue director ejecutivo de Shell, habla expresamente de subsidiariedad.

Pero más allá de todas estas consideraciones. La necesidad de sociedades "a escala humana" (Aristóteles dixit) es condición de justicia y no meramente de eficiencia. Aún si fuesen ineficientes (ejemplos que no se me ocurren en este momento, existiendo la posibilidad cierta de uniones empresarias, con independencia de propiedad, cf. el sistema italiano de "clusters"), es una exigencia de la justicia.

La idealización de lo pequeño, el ideal de una feliz sociedad de eficientes artesanos Hobbits distributistas es sueño.

Obviamente que, en sentido estricto, si queremos reproducir la Comarca de Tolkien, es un sueño, una cuasi utopía. Pero si separamos lo esencial de lo meramente accidental del esquema, ya la cosa no es tan imposible. Y de hecho existe en numerosos ejemplos.

Otra cosa es "el sistema", el capitalismo anónimo-usurario-especulativo, el gran aparato en el que estamos metidos y que, concuerdo, no quiere soltarnos y ha sido eficaz en mantenernos aferrados con grillos de oro.