jueves, marzo 25

El temor de Juan Pablo II era....

...que Europa del Este en general y Polonia en particular saltaran de la cazuela del comunismo a la sartén del capitalismo, para freírse sin remisión.

Eulogio López de Hispanidad.com relata sus decepcionantes aventuras sobre el terreno.

7 comentarios:

pcbcarp dijo...

Yo creía que Juan Pablo II había llegado al Trono de San pedro precisamente con esa misión... caramba.

Fonso dijo...

"la incapacidad de los formados para formar a los no formados".

Tengo que entonar un Aleluia y un "ya me puedo morir tranquilo".
Bien por Eulogio López.

Seneka dijo...

Es desazonante esto, si. No me esperaba un retrato tan tétrico.

Eso si, a ver si Eulogio se deja ya de pamplinas con el uso algo más que equívoco de las palabras revolución y contrarevolución. ¿Por qué la "gente de orden" nunca habla de restauración?

Fray_Fanatic dijo...

Dado que Juan Pablo II siempre me pareció un pésimo gobernante de la Iglesia que se pasó la mayor parte de su pontificado haciendo cosas extrañas por el mundo y nombrando y manteniendo en sus diócesis a los peores Obispos imaginables, no me sorprende en absoluto la descripción de Cracovia que da Eulogio López.

Miquel Bordas dijo...

El retrato de D. Eulogio es necesariamente parcial, porque suponemos que su conocimiento del país ha de ser superficial. Pero la intuición no es desacertada. Con todo, el panorama en Polonia, lo digo con mayor conocimiento de causa, es bastante peor. Nos siguen (a los españoles) aceleradamente. De lo que aún se conserva, ello se conserva muchas veces por inercia. O sea, con fecha de caducidad. Atina bastante, sin embargo, D. Eulogio. Ya lo decía no hace mucho un obispo español de visita por Polonia. "Polonia está perdida, porque la mujer polaca, especialmente la joven, está perdida". Lo dedujo por la forma de vestir de las zagalas. ¿Causas de la debacle? muchas. Aunque, por otra parte, también hay que decirlo, queda todavía mucho bien, que no hace ruido. Sobretodo en Polonia. Donde lo bueno, lo verdadero y lo bello reside en lo más simple, en lo más popular, en lo más rústico, en lo más humilde y, por tanto, lo más denostado. Siempre ha sido así. Allí ha sobrevivido la fidelidad del pueblo polaco, a pesar de una Iglesia por lo general bastante aburguesada. En la historia de Polonia, las ciudades y las clases "cultas" normalmente eran las primeras en reformarse, ilustrarse, nacionalizarse o socializarse. Ahora se liberalizan democráticamente. Por los sufrimientos históricos, terribilísimos, la Nación volvía a sus raíces. Véase el ejemplo de Solidarnosc. Hasta la próxima, lamentablemente. Siempre quedaba un rincón en Polonia, Czestochowa, donde la Morenita, la Czarna Madonna, seguía (y sigue) reinando invicta. Y el pueblo, ese pueblo despreciado, lo sabía. Esperemos que ahora, con UE y lobbys de diverso tipo merodeando por allí, ese pueblo, que existe a pesar de los intentos por hedonizarle y alcoholizarle, no se embauque y retorne una vez más, año tras año, a pié, a Jasna Góra. Como Karol Wojtyla, Juan Pablo II. NIC BEZ BOGA!

Seneka dijo...

Miquel: ¿Mnsr. Echevarría, quizás?

La historia que cuentas se repite en todas partes: España, Francia, el Tirol, México...

Me alegra volver a leerte. Lástima que no continúes con el blog.

Anónimo dijo...

Por eso mismo, hizo todo lo posible para evitarles la fritura y preservarlos en una onda pop-progresista light. Para mí eso es la lenta putrefacción... ¿No fue peor?