domingo, marzo 14

Para enmarcar (V)

Respuesta bibliográficas del Coronel Kurtz.




Esta sección del blog recoge aquellos artículos o entradas publicados en otros blogs que hacen una contribución decisiva a mi manera de ver las cosas por su elocuencia, claridad y propuesta de nuevas perspectivas. Por esas razones es muy posible que resulten atemporales o que por lo menos sean un solido testigo para el futuro.

Otros artículos que se han publicado en esta sección se pueden ver pinchando aquí.

4 comentarios:

El Último dijo...

Una pregunta:

¿Estuviste el viernes-sábado en la hospedería del Valle de los Caídos con tu familia?

Es que vi a una familia y tuvo una intuición que pudieras ser tú.

Aunque no tengo tiempo para mi blog te sigo siempre.

Abrazos.

Tradicionalista no apocalíptico dijo...

No me convence ese peseudo dogma tradicionalista por el cual es inminente el fin de los tiempos. Tampoco creo que se pueda negar rotundamente que es así, pero darlo por hecho es casi una temeridad. Además, suele ir acampañado de cierto quietismo. Supongo que de ahí la necesidad del afán apocalíptico.

Tampoco entiendo que se diga tajantemente que no es posible regenerar la sociedad actual, incluso con sus institucones, para llevarla a Cristo. Por esa regla de tres, lo primeros cristianos no habrían visto el Imperio romano como un instrumento de la Providencia para la extensión de la Buena Nueva, hasta lograr que una sociedad tan repugnantemente corrompida como la romana, acabara siendo cristiana.

Se alega, citando a San Pío X, que ya existía la civilización cristiana, como si fuese la única alternativa, pero no recuerdo ningún dogma de fe que diga que el Evangelio sólo puede extender su imperio en una civilización concreta sin esperar que triunfe en otra, regenerándola y llevándola a Dios, tras la ruptura acontecida en Europa.

Los dos últimos Papas han intentado, e intentan, no derruir todo lo existente, sino a partir de lo que ha construido la nefasta Revolución, volver a impregnar al undo de la Fe católica. Es lo que siempre ha hecho la Iglesia, sin quedarse paralizada porque unas estructuras culturales hayan caído irremediablemente.

Embajador en el Infierno dijo...

Ultimo- No, no éramos nosotros. Si algún día decides volver a tu blog, no te olvides avisarme.

Tradicionalista- Veo bien lo que dices, pero creo que confundes los términos.

Todo católico es, por definición, apocalíptico: esperamos la Segunda Venida. Pienso que lo que estás describiendo es el milenarismo, cosa distinta.

Estoy muy de acuerdo contigo en que mucha gente se encierra en el quietismo ante lo abrumante de los acontecimientos, pero eso es solamente falta de confianza en la Providencia.

San Pablo hablaba de algo o alguien que estaba frenando el misterio de iniquidad. Algunos ha identificado ese alguien o algo con el imperio de la ley, con el orden social que termina con la Revolución Francesa. No es tanto un problema de "culturas" como de metapolítica.

En fin, mi conclusión es que para un católico no hay sitio para el quietismo, pero tampoco debe ignorar los signos de los tiempos, esto no es un dogma, es un mandato evangélico.

Tradicionalista no apocalíptico dijo...

Todo católico es, por definición, apocalíptico: esperamos la Segunda Venida
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Es obvio que cuando me defino no apocalíptico quiero decir no obseso con un posible inminente fin de los tiempos, a la vez que, como digo claramente, no lo descarto.

Efectivamente, no es un problema de culturas, sino de coronar con Cristo la política. Y eso se puede intentar desde cualquier cultura.