lunes, junio 21

Para enmarcar (VII)

Esta vez traigo un vídeo robado a ExOrbe. Por nada del mundo os lo perdáis (Advertencia: Nada recomendable para mujeres embarazadas y en general para personas que estén pasando por épocas de acentuada sensibilidad emocional).








Esta sección del blog recoge aquellos artículos o entradas publicados en otros blogs que hacen una contribución decisiva a mi manera de ver las cosas por su elocuencia, claridad y propuesta de nuevas perspectivas. Por esas razones es muy posible que resulten atemporales o que por lo menos sean un solido testigo para el futuro.

Otros artículos que se han publicado en esta sección se pueden ver pinchando aquí.

6 comentarios:

Constantino dijo...

Muchas, pero muchas gracias: a la democracia liberal, a la dictadura del proletariado, al capitalismo de mercado y de estado; por sus enormes y fructíferos aportes al bien de toda la humanidad.
L.P.M.Q.L.P.

Gonzalo dijo...

Repito el mismo comentario que al mismo video he dejado en El Baluarte:

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Entre las muchas cosas que impactan del corto, hay una que es impresionante: La cara de alegría del chiquillo del final cuando ve que le ponen un puñado de espaguetis.

Espectacular. Y duro como un fuerte golpe con un bate en las costillas, como el que nos merecemos.

---------- dijo...

Eso debe ser un montaje, en el menú infantil no he visto que regalen juguetes.

Bueno coñas a parte, eso no es nada nuevo, lleva miles de años repitiendose y no tiene visos de que el panorama cambie en breve, no cambió cuando en gran parte del mundo mandaba la iglesia cristiana pues ahora menos.

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Hermosísimos el amor del padre por sus hijos, la alegría de los pequeños por tan poca cosa y la fe familiar a pesar de la miseria. Toda una lección de humanidad.

Interruptor dijo...

Esto sí que es educación para la ciudadanía, pero de verdad, y no otras imbecilidades.

Embajador en el Infierno dijo...

Bueno chicos, a mi lo que verdaderamente me alucina es el cachete que le propina el padre al niño cuando va a meter mano en los deliciosos desperdicios antes de dar gracias a Dios. Eso es pobreza de espíritu y humildad de la buena. Tremenda la cosa.