miércoles, octubre 20

Los rojos ya ganan por....

.....3-0 en el contador de la coherencia. Primero fue Mercedes Aroz, luego Joaquín M. Montero y ahora Enrique Encabo.

No tengo noticias sobre la petición, desde las organizaciones habituales, a estos sujetos para que no abandonen sus partidos/sindicatos para cambiarlos "desde dentro".

12 comentarios:

Seneka dijo...

Es que es menos lo que les une que lo que les separa.

Orisson dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Orisson dijo...

Es más lo que les cuelga que lo que los ensalza (a ambos).

Gonzalo dijo...

...y no creo que marquen ni el del honor. ¿Qué apostamos?

Interruptor dijo...

Y seguirá aumentando, seguro.

Anónimo dijo...

Embajador, con todos los respetos (y apoyando decididamente la tesis de la incoherencia reiterada de "losprovida quesededicanapromoverelabortodesdelPP mientraslocambianpordentro"), creo que no es justo el recuento.

Sin hacer un repaso exhaustivo, recuerdo a Calero, que se fue para fundar el PADE, a Coello de Portugal, que se fue para tratar de montar el Partido Familia y Vida (que luego dejó), e incluso a un joven prometedor sobrino del entonces ministro Rato, que ahora preside una asociación civil.

Desde luego es más duro observar a determinados diputados populares que se declaran públicamente católicos permaneciendo en las filas de ese partido.

El hambre, claro.

O el miedo a ser etiquetados.

(O la "fina estrategia" que comentaba Museros: http://asandolamanteca.blogspot.com/2010/10/finos-estrategas.html)

Embajador en el Infierno dijo...

Anonimo- ¿Calero no volvió al redil?. El PADE desde luego si lo hizo. Con lo de Coello estoy de acuerdo. Con el tercero desde luego que no. Su apoyo al PP es expreso.

Seneka dijo...

No deja de ser interesante el hecho de que los ex-pperos mencionados no sean famosos por haber hecho renuncia pública y expresa de su pasada militancia. Vamos, a mi no me consta ni por el forro.

Embajador en el Infierno dijo...

Pues no, no suelen darles la publicidad que si dan a los rojos. Asunto interesante este que mencionas.

Orisson dijo...

Ejem, con permiso: ¿QUE EL SOBRINO DE TITO RATO QUÉ? AMOS NO JODAS.

Disculpen, señores, la vehemencia. Un saludo

Anónimo dijo...

Lo que digo es que esta gente salió del partido en su momento por desavenencias en cuestiones determinantes.

Seneka ha hecho un apunte magistral con el tema de la publicidad.

Probablemente les "aconsejaran" haer el menor ruido posible, por lealtad, por no hacer daño al "mal menor", en fin.

En cualquier caso, hicieron el ruido que pudieron, tanto Coello como Calero. Lo que pasa es que no es noticiable que un par de carcas abandonen el PP por sus "principios personales".

Lo del sobrino del Tito Rato es peliagudo, porque es cierto que en su tierna e idealista juventud salió por pies del distrito Salamanca, con una carrera muy prometedora. Y luego ya se fue a los EEUU, y se mezcló con esa gente oscura. Ahora sinceramente es un misterio, porque aunque es claro el qui prodest, y que su "fina estrategia" está cosechando más muerte y votos al PP, su intención fue otra bien distinta, con los movimientos entre varios obispos y los cantos de Sirena a algún eurodiputado católico.

Podemos seguir juzgando a la gente de buenas intenciones con más fiereza que a los que llevan malas intenciones.

Pero no sé si es del todo correcto.

Insisto en que estoy convencido de que son el mismo error, o peor. Pero a veces me parece que a determinadas personas e instituciones se les ataca con más saña que a las que realizan el mismo mal, a cara descubierta.

Por cierto, enorme el pobre alcalde de Valladolid. Lo malo ha sido que se la enfunde, porque desde la bancada de enfrente se puede insultar hasta al Romano Pontífice sin problemas, y aquí se tildan de morritos las fauces de la hija que la criatura Golum y debió concebir con la exVice, y la que se monta.

Seneka dijo...

Anónimo, tu mismo explicas el porqué de las aceradas críticas: es más fácil combatir al mal que ataca de frente que al mal "disfrazado" de bien (aunque eso no es más que una convención generalmente asumida, porque de disfraz real hay poco).