Protagonistas: La #1 y la #2, por aquel entonces debían tener 8 y 7 años respectivamente, más o menos.
Situación: En el coche volviendo de un acto carlista en el Cerro de los Angeles.
Andaban las dos excitadísimas en la parte de atrás del coche:
- ¡Viva Cristo Rey!- gritaba a todo pulmón la #1
- ¡Vivaaaaaaaa!- Respondía la otra.
Y se ponían a cantar dándolo todo:
- ¡¡¡¡Por Dios, por la Patria y el Rey, lucharon nuestros padres!!!
En un momento de respiro les pregunté:
- Bueno que, ¿lo habéis pasado bien?.
Contestaba la #1 que es muy pasional:
- ¡¡¡Lo hemos pasado de muerte, papá, de muerte!!!, tienes que traernos más veces.
La #2 hizo un mohín clásico suyo y comentó:
- Si, ha estado muy bien, pero hay una cosa que no he entendido.
- ¿Que cosa nena?- pregunté.
- Pues no entiendo porque de repente se ponían todos a dar vivas al rey de Egipto.
- ¿Al rey de Egipto?- me extrañé.
Y de repente me di cuenta:
- No, nena, al rey de Egipto no, daban vivas al rey legítimo, LE-GI-TI-MO
- Ah - comentó muy digna mientras observaba la enrojecida cara de su hermana que se ahogaba literalmente de la risa.
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