martes, enero 25

A confesión de parte......


"Con la conciencia en la mano, te digo que a Don Carlos se le usurpó el trono que por derecho divino le correspondía; por consiguiente, deseando morir arrepentida y en la gracia del Señor, te encargo, y has de jurarlo solemnemente, cumplir mi última voluntad, haciendo cuanto esté en tu parte para disuadir a Doña Isabel de la creencia que los masones le han imbuido, de que es la reina legítima de España, y ambos a dos no dejareis un instante de trabajar para que el primogénito de Don Carlos ocupe el trono que yo, miserable de mí, contribuí se usurpara a su señor padre".

(Carta de la Infanta Luisa Carlota a su hijo D. Francisco de Asís, esposo de Isabel, la llamada segunda. Tomada del libro "La Tercera Guerra Carlista" de César Alcalá).

44 comentarios:

Yurremendi dijo...

¡Ostras!

¿Entonces Juan Carlos, Gran Cordón de la Suprema Orden del Crisantemo, no es rey legítimo?

¿Y no se han enterado los españoles?

Como diría Lenin: "¿Qué hacer?".

Perlimplín dijo...

Y tanto.

Al Capitán General de los Ejércitos de España D. Jaime Ortega y Ollita, cuando oyó esto de boca de de la propia Isabel (la Segunda), le dió tal shock que organizó el fracasado intento de San Carlos de la Rápita en 1860 pasándose con armas y bagajes al campo carlista.

A pesar de estar bien planeado, fue traicionado por numerosos e importantes elementos que se habían comprometido (el General Prim, se cree, entre otros), siendo apresado y fusilado poco después.

Hipostasis dijo...

Estos masones siempre tan amantes de España y los españoles. Por cierto, ¿qué dicen los libros de historia de España acerca de estas cosas?

Interruptor dijo...

Libro Bastardos y Borbones, de José María Zavala. Relata cómo los Borbones fueron grandes amantes de sus amantes y poco amantes de sus consortes. Con documentación explica cómo llegó un momento en que los Borbones “oficiales” ya no tenían sangre de Borbón, luego la legitimidad de sus reinados no va más allá de lo que sus súbditos les queramos conceder.

Yo, personalmente, les concedo legitimidad porque la historia siempre ha sido así y si nos fuéramos a poner en los cuernos de la luna por ello, tendríamos que ir mucho más atrás para ver dónde y cuántas veces se perdieron por completo los papeles. No es transcendente.

Rafael dijo...

A Isabel II solo le interesaba un determinado asunto, muy típico de los Borbones, y el pobre Francisco de Asís era un desastre para esto. Me imagino el efecto que le haría a Isabel II si Francisco intentara plantearle este tipo de historias. Solo haría que su desprecio hacia él se sublimara.

Terzio dijo...

Don Carlos tuvo la suerte de no haber reinado, con lo que se quedó sin probar el magnífico petardo que hubiera sido. A estas alturas, discutir si la sobrina o si el tio me parece un encantador absurdo. Un caso que - se quiera o no reconocer - está archi-resuelto porque en el malquerido Don Juan Carlos Iº confluyen lo más conspicuo de la borbonería de ambas ramas, la del tito y la de la sobrinona.

p.s. De fantoches 'píos' y demás pretendientes, mejor no hablar porque se enrarece aun más la especie de la estirpe, degenerando incluso por debajo de su nivel dinástico habitual.

'

Anónimo dijo...

Interruptor: eso no sólo sucedió con los Borbones.

La regularidad de la descendencia siempre fue sometida a la más rigurosa investigación cuando hubo sospechas... salvo cuando se instaló en España la pseudomonarquía liberal de Isabel II, en que ya daba igual lo que se hiciese, más o menos como hoy.

Anónimo dijo...

Paso de Don Terzio, y de su irrelevante suficiencia y falta de conocimiento en este tema. En Don Juanca no confluye nada - ni siquiera genealógicamente-, puesto que la división de España entre liberales y carlistas no era, ni es ni será un asunto dinástico.

A lo mejor resulta que usted está bien donde está y nos libramos de comprobar si es usted tan petardo o más que Don Carlos si por desgracia le conceden algún carguillo.

Joaco dijo...

Haré un comentario macabro, sobre todo tratando con gente monárquica: el día que se haga un estudio de ADN de los restos regios que posan magnamente en El Escorial, nos íbamos a hartar de reír.

Otro comentario posiblemente macabro para carlistas: me solidarizo totalmente con lo dicho D. Terzio. Y hay motivos históricos para ello, no son meras conjeturas.

Yurremendi dijo...

Joaco, et al.-

¿Puedo hablar en nombre de la gente monárquica? Hablaré por lo menos en mi nombre: la monarquía no es cuestión de ADN (aunque de un rey católico se espere que sólo tenga hijos legítimos, o que no los tenga). Si se lee la entrada con un poco de atención, se entenderá que lo escandaloso fue el golpe dinástico de que la rama borbónica liberal se benefició. Si el actual Jefe del Estado es ilegítimo como rey para los monárquicos carlistas, lo es porque no se ha olvidado la felonía de sus mayores, y porque sigue siendo un liberalote, no por una cuestión de cromosomas.

Joaco dijo...

No soy yo quien tiene que dar permiso aquí para decir quién puede hablar en nombre de quien. Soy un simple comentarista, con el beneplácito del responsable de este blog. Y estoy de acuerdo en que las cuestiones biológicas es un poco absurdo mezclarlas con las ideológicas o políticas. Esta es precisamente una de las razones por las que yo no soy monárquico. Y recurriendo a razones históricas, lo lamento, pero creo que hay motivos para decir que D. Carlos Isidro Borbón se comportó como un aluténtico felón en determinadas situaciones históricas cruciales. Con todo el respeto y sin ánimo de ofender.

Yurremendi dijo...

Joaco-

Por supuesto que no ofende.

Bien, personalmente me alegro de que la cuestión estrictamente biológica ocupe el lugar que le corresponde (que lo tiene -tampoco vamos a negarlo- en cuanto criterio normal de sucesión).

Pero la monarquía, como yo la entiendo, tampoco es estrictamente cuestión de personalidad, y si Carlos V fue o dejó de ser un felón, o un mentecato, o un jugador de tresillo, o un bebedor de absenta, o lo que se quiera, tampoco quita ni pone a la idea monárquica tradicional (que no liberal). ¡Y ojalá Carlos V hubiera sido persona en todo intachable y modélica!

Lo más grave del golpe dinástico no fue quitar a Carlos para poner a Isabel -que tiene su gravedad per se- sino quitar el instrumento de la continuidad política, social y espiritual de España para poner en su lugar un instrumento al servicio del liberalismo antipopular, antiforal y anticristiano. Es decir, que se enfrentan dos concepciones opuestas de lo que debe ser la sociedad en general, y la española en particular.

En última instancia, añadiría, la monarquía es una vía, no es fin en sí misma. Pero a mi me parece la vía más adecuada en un país como el nuestro.

Joaco dijo...

No insistiré sobre la cuestión monarquía/república, Yurrumendi, que creo que es bastante clara. Pero no me quiero privar de hacer un comentario algo malévolo sobre algo que Vd. dijo:

aunque de un rey católico se espere que sólo tenga hijos legítimos, o que no los tenga

España en el pasado fue una gran Nación Católica. Yo diría que la más católica do todas las naciones. Y tuvo monarcas católicos de gran trascendencia histórica. Si hubiera que elegir entre ellos, dos de los más representativos fueron Fernando, esposo de Isabel (la genuina, no la otra un poco más decadente de la que se hablaba aquí), el rey católico por antonomasia, o su nieto Carlos I de España y V de Alemania.... ambos fueron forjadores de la España Católica y del Imperio Católico Español. Pero ninguno de los dos cumplía con el “requisito de catolicidad” que usted comenta. En absoluto.

Un cordial saludo.

Joaco dijo...

Y añado: me parece mucho más disculpable y comprensible la "falta" de los reyes Fernando y Carlos que la del intolerable comportamiento de Carlos Isidro durante la Guerra de la Independencia española. Obvio.

Firmus et Rusticus dijo...

Amigos, una opinión:

1. La ilegitimidad de lo que va entre Isabel "II" y Juan Carlos "I" no es una cuestión (sólo) de ADN, ni (sólo) de tendencia política. Es una cuestión LEGAL. 1833 es un golpe de Estado contra la legalidad VIGENTE. Legalidad que, por cierto, recogía a su vez la cuestión biológica y la ideológica.

Estoy con Yurremendi en acotar la importancia de lo estrictamente biológico, sin rechazarla tampoco del todo (sea también por pragmatismo: la influencia es un gran incentivo para querer tener un hijo "destrangis" con un rey/reina, sobre todo si existe la posibilidad de que la criatura pueda heredar derechos al trono. La gran rigidez que gobierna los matrimonios reales también puede servir como barrera para apartar advenedizos.)

2. A veces es fácil caer en la tentación de cantar las vilezas de "los Borbones", en general, para referirse a la dinastía reinante de hecho en España en los dos últimos siglos. No obstante, con ello se descalifica el nombre de toda la Casa de Borbón, que comprende también a todos los Luises, Carlos y Enriques de Francia, a nuestros en general injustamente menospreciados reyes del s. XVIII, por no decir a la descendencia de Carlos V y a la Casa de Borbón-Parma. Creo que era Melchor Ferrer el que decía que la descendencia de Isabel y Francisco de Asís, por traición al rey según la pena infamante de las Siete Partidas, ni siquiera podía llamarse Borbón. Como quiera que sea, sugiero reflexión cuando de insultar se trata.

Firmus et Rusticus dijo...

Joaco,
¿Podría concretar el comportamiento al que se refiere?

Yurremendi dijo...

Joaco-

Más que malévolo, su comentario es sencillamente algo picarón. No he dicho nada de "requisito de catolicidad", lo que he dicho, y diré nuevamente, es que de un católico sincero se debe esperar que viva de acuerdo con su fe, también en el plano moral, y a fortiori si este católico es rey de un país católico. Un católico puede vivir en pecado, en cuyo caso podemos decir que su fe está como muerta, pero no por ello dejar de ser católico. Yo tengo algún amigo en situación semejante. Esto lo aplico a monarcas o a pelaires, para mí es lo mismo.

Y a mí, como creo que a usted, desde luego me resulta más simpática una falta perdonable y terriblemente humana, como es la de engendrar hijos ilegítimos (a los que es deber de padre amar tanto como a los legítimos, y que pueden llegar a ser excelentes y catolicísimas personas) que otras sordideces políticas seguramente más pecaminosas, como contribuir a la ruina espiritual de una nación, lo que es inmensamente más grave.

Joaco dijo...

En el caso de los hijos ilegítimos de Fernando el Católico, era su propia esposa, Isabel, la que se ocupaba de cuidarlos y que tuvieran la debida atención, lo cual sí que tiene mérito. Esa mujer era una santa, aunque la Iglesia todavía no lo haya reconocido al cabo de más de cinco siglos, por culpa de la cuestión judía.

En cuanto a la pregunta sobre el comportamiento de Carlos Isidro, me refiero a que mientras los españoles luchaban heroicamente contra la invasión napoleónica, dejándose la vida en ello, el rey Fernando VII y su hermano Carlos Isidro vivían en Francia a todo plan, con viajes de placer y lujos cubiertos por Napoleón Bonaparte, al que ofrecían pleitesía poniendo a su disposición todo lo que pidiera, incluida la Corona de España. Los españoles que luchaban (al grito de ¡viva Fernando VII!, los muy ilusos) estaban ignorantes de esta sangrante traición borbónica, por parte de Fernando VII y su hermano Carlos Isidro.

Firmus et Rusticus dijo...

Joaco,
Sin duda habrá gente que sepa más sobre este tema, pero por lo poco que sé, D. Carlos María se negó a renunciar a sus derechos en el cautiverio, como hicieron su padre y su hermano. Repito, cautiverio. Sin libertad de volver a España y encabezar la lucha.
Mientras fue Infante, su falta no fue otra que lealtad al rey, siguiéndole en sus errores y aciertos políticos. Como corresponde a un Infante. Bien se sabe que tuvo oportunidades de desmarcarse y encabezar rebeliones con las que podía simpatizar, pero nunca lo hizo. Como Infante, acató la sumisión que debía a la autoridad real; como Rey, recibió la rebeldía de la mayoría de su Familia.

Anónimo dijo...

No sé cómo contestar a este Joaco, que se permite el lujo de indignarse de lo que ignora.

D. Carlos María Isidro fue el único miembro de la Familia Real que rechazó la propuesta de Napoleón de la cesión de derechos al Trono que sí aceptaron Carlos IV y Fernando VII.

Fue la cabeza visible del partido realista o apostólico con la Regencia de Urgel, que consideraba que España se había liberalizado casi totalmente incluso con la vuelta de Fernando VII, y que fue el núcleo de los resistentes a los primeros ataques directos de consideración a la Iglesia Católica que se recrudecieron con el Trienio Liberal de 1820-1823 y constituyeron los batallones que se alzaron en la Primera Guerra Civil de España que concluyó con la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis y la liberación del secuestrado Fernando VII.

Durante el período siguiente de 1823-1833 la Regencia de Urgel siguió desplegando su actividad para evitar lo que luego sucedió en 1833, pero desgraciadamente sin éxito alguno, a pesar de los conatos de levantamientos para revertir la dinámica de los acontecimientos, como el de los agraviats o malcontents. En este levantamiento pro primera vez se invoca el principio de la doble legitimidad, de origen y de ejercicio, para argumentar la hipótesis de la deposición de Fernando VII si se seguía conduciendo como un mal rey, como estaba haciendo.

Así que seguimos sin saber a qué "intolerable comportamiento" se refiere a Joaco, por no hablar de la extraña declaración que hace de que una de las razones por la que no es monárquico es por la progresiva corrupción de la sangre en los herederos al Trono. Cuestión ésta por la que no conozco a nadie que se haya hecho monárquico ni que haya dejado de serlo.

Así que ¿tendría a bien explicarnos todas estas incongruencias?

Anónimo dijo...

Lo que hicieron los liberales fue un golpe de Estado y vaciamiento de la esencia de España. Un golpe mortal. D. Carlos María Isidro mostró un comportamiento ejemplar encabezando un alzamiento en contra de todo un Estado y el Ejército, con más fe y voluntad que medios para la lucha.

Ahora, lo que no entiendo es la obsesión de tantos carlistas de seguir estar erre que erre con ese tema, tan pasado ya. Al final se trata de re-evangelizar España y para eso poco puede hacer D. Carlos, ni el de entonces ni el de ahora que ni siquiera existe. Algo pasó para que en aquella época España se desmoronase y se viera, aparentemente, abandonada por la Providencia. Quizá dentro del propio bando carlista abundaban la división, las traiciones y mentiras, es decir, el pecado. El caso es que ante una situación tan crucial Dios no dió el triunfo a los que le defendían. Eso ha de haceros pensar. Por ejemplo, que hacen falta más oración y penitencia que batallitas.

Joaco dijo...

Firmus et Rusticus: yo no soy experto en cuestiones históricas, soy un simple aficionado con interés y curiosidad. Sobre el tema que abordo aquí sí sé algo, porque he leído algún interesante tratado sobre él.

Al anónimo que me atribuye extrañas declaraciones: ¿que yo he dicho que no soy monárquico por la progresiva corrupción de la sangre de los herederos al Trono? jolines, hay que fastidiarse, con perdón. Yo no soy monárquico, y seguiría sin serlo aunque los reyes españoles hubiesen sido todos rigurosamente fieles y sus hijos perfectamente legítimos. Las cuestiones de “sangre” familiares o de raza (biológicas) me traen al pairo en lo que tratamos aquí, y creo que no deberían influir en quién debe ser Jefe de Estado: he ahí una razón de mi NO monarquismo. Hay más, como expondré brevemente a continuación, pues le corregiré algunos detalles de lo que dice, y podemos seguir aclarando cosas para ver quién ignora más estas cuestiones históricas, si lo desea. Así:

La familia real española no estaba cautiva de Napoleón, sino que VOLUNTARIAMENTE recurrió al Emperador francés. El hijo (Fernando) había dado un golpe para destronar a su padre (Carlos IV) , en contra de la voluntad y el derecho de éste (muy bello y aleccionador, todo) y ambos recurrieron al poderoso Napoleón para que les prestara ayuda.

(continúa)

Joaco dijo...

(continúa)

Fernando VII, junto con su hermano, el infante don Carlos, y el infante don Antonio, hermano de Carlos (IV) (la Casa de Borbón al completo) renuncian a sus hipotéticos derechos de sucesión al trono ante Napoleón Bonaparte, en documento de 10 de mayo de 1.808 (pocos días después de las masacres de los fusilamientos del 2 de mayo en Madrid).

El infante Carlos acompañó en todas las indignas felonías a su hermano Fernando, sin oponerse ni pensar en fugarse a España donde los españoles luchaban heroicamente contra el invasor francés, y esto me hace afirmar que la gloriosa Tradición española debería basarse en algo más digno que invocar el nombre de este infante, que estoy de acuerdo con Don Terzio en afirmar que, como mínimo, era un magnífico petardo.

Para estas cuestiones recomiendo un interesante y entretenido libro de Juan Antonio Vallejo Nájera: “Yo el Rey”, que contiene reveladoras cartas de Napoleón Bonaparte a los miembros de la indigna casa real española.

Manolete dijo...

Estoy de acuerdo con el anónimo de las 12:10h, la oración puede más que las guerras. No es cuestión de ser pacifista a toda costa, pero parece que los carlistas sólo saben hacer algo a tiros. En cuanto hay un periodo de paz desaparecen. Luego reaparecen cuando hay follón. Creo que Cristo nos pide algo más que liarnos a escopetazo limpio con el prójimo.

Tampoco comparto esa desmedida esperanza en un régimen político determinado. Quizá la monarquía católica era mejor que lo de ahora (no lo sé), pero tampoco era la panacea de nada. Ningún sistema político lo es. Creo que más valdría no reivindicar tanto tal o cual sistema y dedicarse a rezar y hacer apostolado con los mimbres que nos han tocado.

Anónimo dijo...

¿Vallejo-Nájera es la autoridad en Historia que nos presenta Joaco? Hombre, por favor...

Entérese un poco más: la Familia Real estaba prisionera, y los documentos que firmaban lo estaban bajo coacción. D. Carlos María Isidro protestó todas las veces que pudo acerca de la fuerza ejercida sobre él y la nulidad de lo puesto por escrito.

Lea a especialistas en aquella época histórica, no a Vallejo-Nájera.

Anónimo dijo...

Manolete: Claro, como no hay ninguna panacea, no reivindicamos nada y así todo seguirá igual.

Menuda solución la tuya.

Joaco dijo...

Otro interesante libro de referencia para estos hechos históricos:

Juan Balansó: La Corona vacilante Barcelona, Plaza & Janés, 1996

y tengo en mi poder un interesante escrito de un erudito profesor de la Universidad Complutense de Madrid, de unos 25 folios en fichero Word, que explica en detalle y de forma documentada estos hechos. Quien lo desee me lo puede pedir y con gusto se lo enviaré: jogacernuda@gmail.com

Embajador en el Infierno dijo...

No voy a entrar a fondo en el debate que ya venís teniendo. Solamente me gustaría hacer algunos comentarios a lo que se ha dicho.

Lo primero recordaré mi vieja hipótesis: "...si hiciéramos un análisis estadístico del número de religiosos/as santos sobre el total, o del número de sacerdotes santos sobre el total, y lo comparamos con el número de reyes santos sobre el total, apuesto doble contra sencillo a que nos llevaríamos una agradable sorpresa."

Veo que algunos se sienten incómodos cuando esta bitácora trae a colación ciertos episodios de la historia de España. Luego se quejarán de la ignorancia del personal sobre la historia de España y sobre el desprecio que se tiene a las grandes gestas españolas, etc, etc... A mi eso si que me parece un absurdo y no encantador precisamente. Me temo que para entender donde estamos hay que saber de donde venimos.

Sobre lo que hizo o no hizo D. Carlos durante la Guerra de Independencia, tengo bien claro que cuanto de malo pudo haber hecho lo suplió con creces con lo que hizo y sufrió después. De modo que para mi es un asunto cerrado.

Y finalmente hay un par de comentarios que me parecen bastante injustos y creo que son simple consecuencia de desconocimiento de lo que es y ha sido el carlismo. Se nos acusa de que solo sabemos liarnos a tiros cuando lo que hay que hacer es rezar. Bueno, pues a mi precisamente lo que me atrajo del carlismo en su momento fue ver que precisamente los carlistas rezaban y mucho (y lo siguen haciendo), porque la actividad política en el carlismo se plantea en plano de apostolado.

Joaco dijo...

Aunque ha quedado claro que yo hoy día no soy partidario de la monarquía, afirmaré que no obstante me declaro monárquico de los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, finalmente Reyes de España). La proposición no es mía, la he copiado de alguien, pero no me importa apropiármela.

Mis disculpas y respetos al blogger por el posible abuso de comentarios por mi parte.

Anónimo dijo...

Hola soy un carlista de los del montón, acabo de terminar de rezar, ¿donde hay que ir a pegar tiros? cuando acaben los tiros, si salvo vivo después de defender a muchos que estoy seguro me venden y traicionan que lo hacen y lo harán ya sea por un plato de lentejas, un fajo de billetes,una comisión, subvención, carguito o similar, prometo rezar de nuevo.

Anónimo dijo...

Declararse "monárquico de los reyes católicos" es un sinsentido, un arqueologismo muerto, puesto que un monárquico, por definición, acepta la sucesión regular en el trono como elemento indisolublemente unido a la Monarquía.

Además, te declaras monárquico de los Reyes Católicos, pero a lo mejor los reyes católicos, según tu forma de pensar, no eran ni reyes legítimos, puesto que, por un lado Juana la Beltraneja, y anteriormente, la instauración de la línea Trastámara con Enrique, y por parte aragonesa el Compromiso de Caspe con la elección de Fernando de Trastámara, de dudoso mejor derecho, convierten a dichos reyes en ilegítimos.

En cuanto al libro de Balansó, pues tienes que saber, querido Joaco, que Balansó en sus últimos días fue declarando progresivamente una simpatía creciente por el Carlismo, y Balansó algo más que nosotros sí sabía sobre temas dimásticos.

En cuanto a tu escrito secreto, pues mira, lo mejor que puedes hacer es colgarlo de una web para ver de qué se trata.

Joaco dijo...

Nueva respuesta por alusiones:

Yo me identifico plenamente con la España Católica e Imperial, catequizadora y civilizadora de vastos territorios en todo el planeta, etc. La monarquía, en estas circunstancias históricas, fue instrumento clave para su realización. Pero a partir del rey Felipe III, la monarquía hispánica entró en decadencia imparable (paralela a la decadencia de España). España ha llegado a ser una caricatura de los que fue. Y a día de hoy, si España tuviera que ser nuevamente algo serio, no creo que lo volverá a ser jamás a través de la monarquía. Por tanto, creo que es bastante congruente que yo diga que hoy no soy monárquico, aunque me pueda declarar monárquico de los Reyes Católicos. Y lo de la legitimidad de sangre me parece un asunto carpetovetónico y fuera de lugar a efectos prácticos hoy día. Interesante solo para estudiosos del pasado, como era Balansó.

Yo he criticado aquí dos aspectos esenciales del Carlismo: sus orígenes, basados en la adhesión e invocación de Carlos Isidro de Borbón, y su monarquismo en el siglo XXI. Aunque esenciales, estos aspectos son poco “ideológicos”. En otros aspectos más ideológicos, por lo que ya llevo dicho, se deduce que puedo identificarme con el Tradicionalismo.

Tengo pensado hace tiempo abrir un blog o web para contar mis impresiones, como hace mucha gente, pero hasta ahora los agobios vitales no lo han hecho posible. Ya caerá. Pero el trabajito (sobre los Borbones) que anuncié no tiene nada de secreto: sigue a disposición de todo el que me lo quiera pedir.

Saludos.

Anónimo dijo...

Eso de que la monarquia deja de ser lo que era a partir de Felipe iii (como sostenia tambien j.a. Primo de rivera) es bastante exagerado. Si bien no es comparable con los monarcas anteriores, hay una continuidad institucional fundamental, y la monarquia tiene tantas razones para existir como antes. Que españa empiece a perder plazas no significa que el imperio se fuera a derrumbar inevitablemente. De hecho, hasta finales del siglo xviii sigue expandiendose por los territorios del rio de la plata! Y la monarquia, si bien algo desvirtuada, continua fuerte e identificada con el pueblo hasta las guerras napoleonicas. Solo entonces, con esa experiencia de diScontinuidad, comienza la crisis y la leyenda negra de la monarquia,que hace a muchos españoles todavia hoy sostener la monarquia a lo jose antonio, es decir, ser monarquico segun quien y ya veremos.

Joaco dijo...

No solo J.A. dice lo de la decadencia monárquica a partir de Felipe III: es algo en lo que están de acuerdo en general los historiadores. Y J.A. dio por "fenecida" a la monarquía, nada de ser monárquico según quién (dijo que era una institución "gloriosamente fenecida", en lo cual yo no estoy muy de acuerdo: yo no sería tan indulgente). Pero no quisiera yo agriar demasiado esta polémica y creo que termino manifestando mi simpatía y admiración por tantas cosas que sí me gustan de los requetés, como la sincera espiritualidad católica y la generosidad y entrega total por una causa, casi siempre a cambio de ningún provecho propio.

Joaco dijo...

provecho material, se entiende.

Yurremendi dijo...

Joaco-

Pregunta sin malicia: ¿Y tú crees que España podría volver a ser algo serio a través del falangismo?

Joaco dijo...

Tal como están las cosas lo veo crudo, Yurrumendi, para qué nos vamos a andar con tonterías. Pero podemos creer en milagros, si somos católicos. No perdamos la esperanza. Yo es lo del rey legítimo no lo veo posible ni con milagro, qué quieres que te diga.

Anónimo dijo...

Vale. O sea que Dios sería más falangista que carlista, ¿no es eso? Bueno es saberlo.

Yurremendi dijo...

El comentario es mío, se me escapó el ratón.

Joaco dijo...

Sacan algunos de Vdes. unas conclusiones muy extrañas de lo que yo digo. Ésta última no la comentaré, porque creo que no vale la pena y porque creo que ya hemos debatido suficiente.

Yurremendi dijo...

Joaco-
No me tomes en serio, hombre, que lo mío era una chancita amistosa. Como decías que aun se podía creer en el milagro falangista pero no en el carlista... Cuando la verdad es que yo sólo creo en el milagro cristiano.

Por cierto, que al hilo de lo que se decía, a mí no me importa que España sea grande o pequeña, me conformo con que sea católica. Es más, si los vizcaínos quisieran, por poner un ejemplo, separarse de esta decadente España materialista y atea para instaurar un estadito republicano exquisitamente católico, yo me haría separatista. Y quien dice Vizcaya podría decir Murcia o La Rioja.

Joaco dijo...

Pues eso que dices ya se le ha ocurrido a alguien, Yurremendi. Ahí tienes a los del PNV, que son una especie de degeneración del carlismo. Aunque no me parece que sean exquisitamente católicos, con catolicarras: yo creo que si se hacen separatistas no tienen más remedio que ser una degeneración de todo, del carlismo, del catolicismo.... conmigo no cuentes para esas historias, desde luego.

Yurremendi dijo...

No, los del PNV ya no son católicos, para nada. La sociedad en el país vasco es de las más descristianizadas de España. Yo creo que hasta gran parte del clero vasco ha dejado de ser católico. Y pronto se extinguirá.

Anónimo dijo...

La visión de Joaco está tan separado de la realidad que piensa que los del PNV son católicos...