sábado, enero 22

Libros: Riña de gatos

Prometía mucho, pero luego se quedó en más bien poco. Se puede resumir en muy pocas palabras: este libro es simplemente un "character assassination" de Jose Antonio Primo de Rivera, vestido con cierta competencia de novela de intriga y misterio, muy efectista y en ocasiones con bastante gracia. Pero no tiene mucho más. Bueno si, que acaba rápido. Eso hay que agradecérselo al autor.

En lo político, lo esperable: los azules unos sinvergüenzas, los rojos unos utópicos pelín descarriados y el bueno es Azaña: Un tipo moderado, ponderado e incomprendido en toda su grandeza. Alcalá-Zamora sale bastante bien parado con mentira (y gorda) histórica de por medio (para salvar la bondad de Azaña).

El protagonista un británico fornicador, adúltero, borrachuzo y pederasta. Pero pederasta bueno, no malo.

Y la guinda que no podía faltar: el único cura que sale es un fascista, soplón y duro de corazón.

Por cierto, que el centro de la trama me parece que no es original. Yo ese rollo del cuadro del desnudo lo he leído en otro libro o lo he visto en una película. No me acuerdo. Pero original no es, está copiado.

Conclusión: pérdida de tiempo y candidato a la hoguera (por hacerme perder el tiempo).

15 comentarios:

AMDG dijo...

Si es que leéis cada cosa...

Soldado Vikingo dijo...

El autor encima soltó que "José Antonio fue un memo".
Además de que eso es mentira, está claro que es el fundador de Falange el personaje histórico que aparece para atraer lectores, preferentemente simpatizantes de la izquierda que van de listos y que argumentarán que José Antonio era lo que diga el libro de él. Por curiosidad, ¿que es lo que dice de José Antonio?.

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Pues a veces si, la verdad.

Soldado- Pues dice eso: que fue un memo, un iluminado, un señorito ocioso y chulesco (repite no se cuantas veces la historia de su expulsión del ejército pero no cuenta ni la mitad de la misma, solo lo que conviene a su interés) que disfrutaba enviando jovencitos idiotizados a una muerte absurda.

AMDG dijo...

Por cierto, a ver si me preparas una copia del CD ese con villancicos que tanto te gusta. Si procede.

Yo te voy a dar una copia de otro con canciones de na navidad comercial, judaizada y neopagana de los EE.UU. Muy ilustrativo, porque desprenden una tristeza que encoge el corazón.

Yurremendi dijo...

Embajador-
Me quedo tranquilo. A raiz de la primera entrada me dije: "¿Cómo se habrá metido a leer a Eduardo Mendoza?". Es una filfa de escritor que ha hecho carrera porque desde tiempos de Maricastaña ha sido uno de los niños bonitos del suplemento literario de El País. O sea, que puedes garantizarme que no se ha convertido, ¿no?. En escritor mediano, quiero decir.

Cualquier día de estos habrá que escribir una novelita sobre Azaña.

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Los villancicos que a mi me gustan los tienes todos aquí.

Yurremendi- Ya me perdonarás pero es que hay ciertos suplementos que no frecuento.

Yurremendi dijo...

Embajador-
No, si yo te lo perdono, lo que pasa es que si frecuentaras ya andarías advertido y no te pondrías cachondo con un librito de esos que luego te dejan con vasocongestión (aka blue balls).

Javier Vicens y Hualde dijo...

Cuando usted contó que los Reyes le habían regalado ese libro pensé en comprarlo. Luego leí el comentario de uno de sus amables comentaristas y decidí refrenar mi avidez consumista. Creo que hice bien a juzgar por su amable entrada de hoy. No deje usted de compartir sus lecturas y sus opiniones. (¿He escrito "compartir"? Sí, lo siento. Es que he estado dando catequesis hace un rato).

Anónimo dijo...

Pués yo, como el comentarista anterior, también me he librado por poco de comprarlo, leído todo lo que antecede. Leí hace muchísimo timepo la ciudad de los prodigios, que por lo que cuenta de Riña de Gatos, adolecía de lo mismo, aunque era bastante entretenida.
Lo que sí le tengo que agradecer es la recomendación del cabaallero de la resignación que hizo hace tiempo, lo estoy leyendo y disfrutando.

Juvenal

Fernando Pio Galan dijo...

Pues yo también me fui a buscar la "Riña de gatos", después del comentario en este blog, pero hice el experimento con gaseosa: me fue a www.quedelibros.com, y me lo bajé. Y estoy de acuerdo; es un bodrio con dos cosicas majas, y yasta.

Perlimplín dijo...

Me alegro, embajador, de que hayas vuelto al redil. Me tenías preocupado con esas excursiones heréticas que no hacían presagiar nada bueno.

De Mendoza, y sólo cuando se tenga el ánimo bajo, únicamente se pueden tomar raciones de "Sin noticias de Gurb" y punto.

Yurremendi dijo...

Embajador-

Ya ves la que has armado echando cachondina en los refrescos, ¡pues no se ha puesto burro el personal de la embajada, ni nada!

Se impone un correctivo. Escribe mil veces (con buena letra): "No volveré a recomedar un libro que no haya leído hasta el final". Y te estarás sin comer yogur hasta el domingo.

Al Neri dijo...

Me habían hablado bien de cómo pone a José Antonio. Lo que me pica es que nos ha jodido usted la forma de terminar...

Ya la leeré.

Anónimo dijo...

¿Dónde está la entrada sobre el proyectado Auto de Fe? ¿O no hay entrada?

Anónimo dijo...

YURREMENDI: Eduardo Mendoza hizo carrera no porque lo escogiera como niño mimando 'El País', sino porque el pedante, inaguantable y engreído Fernando Lázaro Carreter ponía como uno de los libros obligatorios de lectura una de sus novelas. Sin las 'recomendaciones' de este individuo no se habrían vendido ni 'Tiempo de silencio', ni 'El Jarama', ni tantos petardos progres o medio progres.

Lázaro Carreter es responsable de haber engendrado el odio a la literatura en millones de españoles. A cambio, escribió en 'ABC' y 'El País', fue académico y murió honrado y rico.

PFB