martes, marzo 8

Libros: Jerusalén

Los de mi generación conocemos a Selma Lagerlöff (Premio Nobel de Literatura en 1909) por aquel libro que se llamaba "El maravilloso viaje de Nils Holgersson). De hecho uno, que no está muy puesto en premios Nobel, siempre creyó que la buena de Selma se dedicaba a escribir literatura infantil. Hasta que me topé con este libro.

Lo bueno: No se si es un alegato a favor o en contra de la religión, lo que si me parece es que resulta una excelente descripción de como "funciona" el luterano medio, lo cual siempre es interesante de entender.

Esta mujer debía tener una inteligencia privilegiada. Digo esto porque escribe en frases cortas, sencillas, directas, y en cuatro pinceladas uno capta perfectamente los sentimientos, pasiones, angustias, anhelos y creencias de sus personajes, ve con nitidez los paisajes y hasta huele los olores. Es una cosa verdaderamente notable.

El argumento en si resulta fascinante: a finales del s. XIX unos agricultores de un pueblo sueco se montan su propia secta dentro del protestantismo y deciden (por una magnífica razón) dejarlo absolutamente todo y largarse a vivir a Jerusalén.

Lo malo: Es una novela escrita para mujeres. Con esto quiero decir que solamente una mujer puede entender toda la complejidad de una narración que, sobre el papel, no es en absoluto compleja. Hay mucho de emociones y sentimientos (nada lacrimógeno ni, Dios nos libre, "romanticismo") dentro de la novela que a un hombre le puede resultar difícil de comprender y hasta cabrear. La prueba: me ha llevado como tres meses ventilarme el libro, a mi señora le bastaron cuatro o cinco días.

El final, que se sabe cual va a ser desde unas 30 páginas antes, es lento, lento. Insisto, una mujer lo disfruta, a un hombre se le hace pesado.

Conclusión: Curioso libro. Me ha gustado y entretenido. Es sumamente sencillo de leer.

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