lunes, abril 25

Conversaciones en la embajada (XXXVII): Y en esto que aparece S. Antonio

Ha ocurrido hoy mismo. Estaba en casa con la #2 (ingeniera: si no lo toco, palpo, manoseo y veo como funciona por dentro, no me lo creo), la #3 (que en tiempos quería ser carmelita, de momento va para genio en matemáticas), y la #4 (la del bicho de Zapatero, esencialmente descuidada en todo excepto para las transacciones comerciales donde destaca peligrosamente).

La situación era la siguiente: como durante esta Semana Santa se han portado maravillosamente (cosa rara) su madre ha dado venia para que les comprara un juego de la Wii. Condición sine qua non para disfrutar del asunto era tener todo preparado y arreglado para el colegio que vuelve mañana. Como no podía ser de otra manera, la #4 no encontraba sus deberes por ningún sitio. Yo les he dicho:

- Si no aparecen los deberes de la #4 no hay Wii. Vosotras vereis.

Gran cabreo, esto y lo otro. Se han puesto a buscarlo. Al cabo de muchíiiiiiisimo rato buscando (unos 5 minutos mal contados) no aparecían. Yo inflexible. Se han metido en un cuarto a seguir "buscando". Yo estaba en el mío poniendo unos cuadros y otras cosas y escuchaba su conversación:

Embajadorcita #3:  ¿ Sabéis por qué no lo encontramos?
Embajadorcitas #2 y #4: A ver, ¿por qué?.
Embajadorcita #3: Porque no hemos rezado a  S. Antonio.
Embajadorcita #2: ¡Anda la otra!.
Embajadorcita #3: Te apuesto lo que quieras a que si rezamos a S. Antonio lo encontramos en menos de 5 minutos.
Embajadorcita #2: Si, claro....¿y que más?.
Embajadorcita #3: Vamos a hacerlo y verás.
Embajadorcita #2: Bueno, valeeeee.
Embajadorcita #3:Pues venga, un Padrenuestro a S. Antonio, pero de rodillas.


Padrenuestro va, Padrenuestro viene. Acaban.

Embajadorcita #3: Venga, #2, ponte a cronometrar.
Embajadorcita #2: Ya le he dado. Busquemos.

Por mis muertos que no han pasado dos minutos y medio cuando de repente:

Embajadorcita #2: ¡¡¡¡¡No me lo creo, no me lo creo!!!!!
Embajadorcita #3:(Corriendo por el pasillo) ¡¿Qué pasa, qué pasa?!
Embajadorcita #2: (Asfixiándose mientras chillaba) ¡¡¡que están aquí, que están aquiiiiiiiiiiií!!!.

Efectivamente allí estaban. Metidos debajo de una pila enorme de papel en sucio.

Gracias, S. Antonio. Sobre todo porque quien los ha encontrado haya sido la #2 (y perdona que la #4 esté convencida que esto ha sido cosa de S. Andrés.)


Pincha aquí para leer más conversaciones en la embajada.

10 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

Muy bueno.
Rezo por la futura carmelita.

Feliz octava de Pascua.

Gonzalo dijo...

¡Bravo!

Anónimo dijo...

Estimado Embajador

Mi madre más que devota es ¡fanática! de San Antonio. Y podría contarle muchas anécdotas parecidas que me han sucedido a mí... porque algo de ese fanatismo me ha pasado.
¡Creer o reventar!

Pippin

Nachet dijo...

"y especialmente gracias s. Antonio porque lo haya encontrado la 2#"

Pues sí, a todos nos tiene preocupados...
Y tranquilo aunque no nos hayan invitado a Roma, barbián. El lugar donde estemos Cigoña, Mark, tú y yo (aunque alguno se considere excomulgado), sin duda es mejor.

un fuerte abrazo

Pablo dijo...

Si fueran varones, pensaría que los deberes se los había escondido San Antonio y que los había hecho aparecer el mismísimo Diablo, que es el que inventó la consola y sabe lo adictiva que es. Para ellas no tanto: esa capacidad femenina de atender a varias cosas a la vez impide que una sola las absorba. A quien le va a sorber el seso el juguete ese es a ti. ¿Seguro que ha sido idea de las niñas pedirlo? En cuanto empieces a descuidar el blog, ya sabemos con qué andas entretenido. Me parece que quien más le rezaba a San Antonio eras tú.

Fernando dijo...

Hola, Embajador. Esta historia encantadora demuestra algo empíricamente comprobable, como es que la intercesión de los santos existe y que es más o menos eficaz según los temas.

¿Por qué será esto así? Benedicto, cuando aún era sólo el Cardenal Ratzinger, dio dos grandes entrevistas-libro a un periodista alemán, y le dijo que Dios tenía sentido del humor. Quizá ésta sea la clave: Dios -que podía haber actuado directamente- tuvo una pequeña humorada con tus terciarias.

rojobilbao dijo...

Los santos ayudan sin duda,pero para estos pequeños menesteres nos basta con acudir al ángel de la guarda.

Lujo de hijas (habrán salido a madre)

Embajador en el Infierno dijo...

Estimados- Muchas gracias por vuestros comentarios.

Parece que la cosa no acaba aquí. Acabo de regresar de Milán. Cuando llegué al hotel salí a dar un paseo y buscar una iglesia. Había una a 50 metros del hotel. Una basílica menor dedicada precisamente a S. Antonio. Alguien me está mandando un mensaje.

Javier Vicens y Hualde dijo...

Los niños rezan el Padrenuestro a san Antonio y el Padre nuestro hace lo demás tan discreta y eficazmente que los niños acaban aficionándose a san Antonio, a san Andrés, a santa Teresa... y pareciéndose muchísimo a ellos.
¡Qué amables y naturales embajadores esos niños!

Marcela de Ancira dijo...

Si yo te contara cuantas lentillas me ha encontrado S. Antonio...