domingo, junio 19

Los hijos de la decepción

Mi correligionario y amigo querido, Javier López, ha escrito un corto artículo sobre el asunto de los indignados que es verdaderamente extraordinario. Os pongo debajo el final:

Mientras tanto, en las propuestas de los indignados que se agitan cuestionándose su filiación política, siguen incólumes y latentes las aspiraciones del hombre de siempre, como zoon politikon que es: libertad frente al Poder, exigencia de participación real y no intermediada en los asuntos públicos, responsabilidad en las decisiones políticas y control efectivo de los agentes políticos. Aspiraciones profundas que se abren paso a tientas y aún poco firmes en la bocanada de aire fresco dentro del viciado panorama político español que ha supuesto el espontáneo estallido de la indignación, y a las que ni ha sabido ni querido dar respuesta el actual sistema “democrático” durante su ya longeva existencia. Aspiraciones que, por otra parte, se hallan desde siempre en el acervo de la Tradicion politica espanola: preferencia de la representacion directa sobre la de los partidos politicos, legitimidad de ejercicio del Gobierno, la Justicia como medida de la ley, Cortes con representacion directa de los cuerpos intermedios, mandato imperativo, juicio de residencia.

Y sus hijos se han dado cuenta, y como hijos de la democracia que son, piden a gritos se les aclare por qué no se reconocen tanto como tales, cuanto como hijos de la decepción.

Recomiendo encarecidamente leer el artículo completo pinchando aquí.

8 comentarios:

Balarrasa dijo...

Buena arrimada de ascua. Me chirría lo de representacion directa de los cuerpos intermedios. ¡Entonces será indirecta! Ya me imagino que los cuerpos intermedios del tradicionalismo no serán cuerpos extraños como los partidos políticos. Que serán cuerpos serranos. Pero podrías explicarlo un poco.

Alonso de Blanco dijo...

¡Espléndido! La idea del último párrafo es una perfecta síntesis de lo que está ocurriendo. Creo que D.Juan Manuel de Prada también dijo algo así el otro día, a ver si encuentro el artículo y lo vuelvo a leer.

Fonso dijo...

pero hombre, alonso, cómo tratas así al prada?
tan jovencito eres!
el sr prada, no dijo eso ni parecido. él más bien, como acostumbra, pone de manifiesto q está intelectualmente por encima de todos. en su programa (unas horas con prada) es como el sr conde (en su 'hora con mario'), aunque en apariencia no sea tan descarado.

Anónimo dijo...

Balarrasa: Efectivamente, los cuerpos intermedios no son cuerpos extraños, sino serranos, y su representación sería en cualquier caso más directa que la actual.

En 2011, en las Cortes Generales dichos cuerpos deberían ser, en una enumeración abierta: Sindicatos de oficios (no los sindicatos de clase, que están sobrerrepresentados actualmente en virtud de mecanismos aberrantes como la “irradiación” de la Ley Orgánica de Libertad Sindical), la CEOE, asociaciones, confederaciones o agrupaciones de trabajadores y autónomos, colegios profesionales, capitales de provincia y grandes ciudades, asociaciones de gran implantación, etc.

No veo ningún motivo serio por el que deba existir por un lado una cámara de representación territorial y por otro, otra “política” -aunque en realidad la Cámara territorial o Senado no tiene nada de “territorial”-, con abstrusos, enrevesados y al final inútiles mecanismos de veto de una sobre la actividad legislativa de la otra.

La fijación de quiénes, en qué proporción, y qué ponderación habría que introducir en la representación directa es cuestión que no puede resolverse en un post en la Embajada. Basta con percatarse de que la representación directa responde mejor a la auténtica estructura del cuerpo social que el cuerpo extraño del partido, y de hecho, cuando hay que abordar una reforma de gran calado, el Gobierno ya llama a los “agentes sociales” implicados, cuando le place para tener buena prensa para que inicien un diálogo institucional, que luego se pasa por el forro.

Lo que aquí se propone es que esos “agentes sociales” se definan bien, y en lugar de ser llamados a un diálogo no vinculante ante el árbitro partitocrático, se les llame a votar en Cortes. Es decir, que tengan verdadera potestad legislativa cuando sean llamados a ello.

Antes de que el susto se le meta a nadie en el cuerpo, decir que esto sería imposible del todo con unas Cortes-fábrica como las actuales, que producen leyes como churros hasta sobre la Ciencia y la Innovación o sobre la protección de la cría de los anélidos de la desembocadura del Guadalquivir. Lo ideal y razonable sería que las Cortes no fuesen permanentes, sino que se convocasen al efecto cuando fuese preciso aprobar alguna norma importante de alcance general, o imponer algún impuesto. Básicamente, su actividad sería desprofesionalizada. Qué cosa sea “importante” también es cuestión que se debe discutir a fondo, pero con una filosofía de Estado subsidiario de la iniciativa privada, básicamente se trataría de cuestiones que afectasen a la estructura del Estado, o a la renta nacional, como impuestos, contribuciones, etc. Yo introduciría también en las actuales circunstancias capacidad de veto para el endeudamiento del Estado, que es lo que se ha pretendido restringir con las inútiles Leyes de Estabilidad Presupuestaria, que siguen vigentes y ya se ve para lo que sirven.

Como no se puede establecer una representación universal de todos los cuerpos intermedios que en el mundo son, habría que hacer un catálogo exhaustivo y conferir a una selección de ellos carácter representativo en función de su grado de implantación, principalmente.

Y, bueno, asumiendo que puedo haber dicho muchas burradas, ahí quedan esbozadas algunas líneas maestras.

Javier

pcbcarp dijo...

Y fundamental es la participación directa en los municipios. Algo que con la actual ley en la mano es perfectamente posible y no se hace. En Madrid, sólo participan en los plenos algunas asociaciones de vecinos en diversos grados de fosilización. (Y los poquísimos municipios que conservan el concejo abierto)

Cualquiera que lea esto y no esté en el ajo, dirá que son las corporaciones fascistas o la democracia orgánica... ¡Pero bueno! Se me ocurren pocos inventos menos "democráticos" que los partidos.

Anónimo dijo...

pcbcarp: tienes toda la razon.

Tengo pensado desde hace mucho tiempo que si la Providencia alguna vez quiere y nos halla dignos de colaborar en una Corporacion municipal, este esquema se trasladaria automaticamente a los Plenos municipales. Me parece haber visto que alguna formacion, quizas La Falange, ya incluia algo parecido en su programa de las ultimas elecciones.

De hecho, en el programa de la CTC se propone como primer paso la supresion de los partidos para las elecciones municipales.

Javier

Balarrasa dijo...

Gracias por contestar, Javier, y me alegro de haber dado la ocasión. Es notable lo bien que responde vuestra doctrina al problema político n.º 1de España.

rojobilbao dijo...

¿Asociaciones? ¿Habiendo internet y pudiendo votar todo el mundo de manera sencilla cualquier norma o ley? No señores, un hombre un voto (y casi que diría una mujer dos votos, pensando en la señora embajadora).

No deseo cambiar de unos representantes que no deseo a otros que no conozco.