sábado, julio 16

Paul Claudel da un consejo para bitacoreros


"Me dará paz, cuando esté cercana la muerte, pensar que mis libros no han contribuido a aumentar la suma de tinieblas, de duda, de impurezas, que aflige a la humanidad, sino que aquellos que los leen no han podido encontrar más que motivos para creer, para alegrarse y para esperar."

Duro, ¿no?.

(Cita de Paul Claudel tomada del libro El silencio creador de Federico Delclaux)

12 comentarios:

Maricruz dijo...

Duro, Embajador, muy duro.

SP5 dijo...

Guarda con el pecado de omisión, Embajador.

"Con la Iglesia hemos topado, Sancho -Pues tuerza riendas Su Merced y corte por el campo; no sea nos irrumpa alguna descomunión o tártago que no nos podamos limpiar de los lomos en mil o diez mil meses que viviéramos-".

"De buena gana torcería rienda si pudiera abolir en mí la facultad de ver; y la facultad de expresar lo visto, que es algo así como una misión o encargo dado por Dios a algunos desdichados. Fuérzame la Ley de la Caballería a hacer mis empeños antes que mis gustos" (Castellani. Revista Jauja, Directorial de Enero de 1969).

Los errores hay que gritarlos, que si bien unos pocos se podrán escandalizar, unos más se lograrán zafar.

Embajador en el Infierno dijo...

Maricruz- Si que lo es.

SP5- El pesimista antropológico peca de omisión tanto como el optimista antropológico.

Me parece que has entendido mal la cita.

Y también pienso que para muchos "sus gustos" tienen mucho que ver con el cabreo antropológico, y así desoyen sus "empeños".

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Excelentes palabras de un creyente, que no están dichas para bitacoreros, como no lo están para viajantes de comercio o dependientes de ferretería. Están dichas, únicamente, para sí mismo. Y, en su caso, debieron resultar muy reconfortantes.

SP5 dijo...

Tiene razón, Embajador.

No hay porqué entender que cuando Claudel habla de "motivos para alegrarse" o de la "duda", se refiere a la crítica a las pavadas de la nueva ola en la Iglesia.

Es que como habló de "bitacoreros" interpreté, tal vez por error, que se refería a los críticos de estos desastres.

De hecho, pocas cosas nos mantinen más aferrados a estas críticas imprescndibles por caridad que la esperanza de la que habla Claudel.

Dicho sea de paso: detesto a Claudel, como poeta.

Embajador en el Infierno dijo...

Tio Chinto- Son palabras sensatas de un hombre sensato y que apelan a la conciencia de cualquiera con un poco de sensatez. Seguramente no serás de esos que se hubieran orinado encima de gusto si el autor hubiera sido Ghandi, pero que como es un católico converso entonces ya no valen.

SP5- Lo ignoro todo de Claudel. De modo que no se si su obra contiene crítica, pero en cualquier caso estoy contigo en que la crítica no tiene porque ser desesperanzada o triste. Y no lo es si de verdad, como tu dices, responde a la caridad y en la caridad se desarrolla.

Sin regomello dijo...

Siempre es un honor embajador

Dhavar dijo...

Me parece una sórdida negociación indirecta con Dios.Muy en el estilo profundamente arabescado e hipócrita de Claudel.

Embajador en el Infierno dijo...

Joder, Dhavar, nunca lo habría pensado de esa manera, que si me parece alambicada. E insisto, no se nada de Claudel, pero tal como andáis disparando algunos parece que será cosa de leerle para enterarse.

Dhavar dijo...

Nada alambicada:

"yo sólo he escrito de las florecillas y lo bonitas que son las montañas al amanecer". ¿Veis qué bueno - y qué ñoño - he sido? Sin duda, en el juicio final pasaré por delante de gente confusa y terrible como el autor del Apocalipsis, el más que enigmático y contradictorio autor del Génesis, ese Hamlet tremendo llamado Job y ese tal Jesús de Nazaret que no desperdició ocasión para sembrar la duda, la contradicción y el viril enfrentamiento con el mundo.
Yo, en cambio, veis que súper bueno buenísimo he sido. (No como otros, que decían aquello de "acaso no he elegido yo a un demonio entre mis apóstoles", o que decía,áun mas escandalosamente, que el Padre, en vez de llover sobre los buenos y dejar "secos" a los malos, llovía igual sobre buenos y malos).
Claudel es un ejemplo eminente de corrupción específicamente "católica" de lo esencial de las palabras de su supuesto Maestro.

Embajador en el Infierno dijo...

Gracias Dhavar. Te digo lo que ya te dije una vez: pensar en lo que dices me arranca trozos de cerebro. Te pondría una larga contestación a lo que dices pero no quiero, porque aunque no esté del todo de acuerdo con lo que dices, estropearía el par de párrafos gloriosos que te has marcado.

Dhavar dijo...

Gracias Embajador.Pero no soy yo, sino esos grandes textos, - y muchos otros de muchos sitios y épocas los que "rompen el cerebro" , experiencia que en nuestra tradición se le ha llamado siempre "conversión" o "meta-noia", y, claro, eso supone no seguir en los mismo refinando, sino dar un salto.
Respecto a otros textos de otras gentes y épocas, recuerdo aquello de "y cúando te hicimos eso", etc y lo de "no todo el que dice Señor, etc", es decir, que la experiencia y los hechos hacen, y no el nombre, y ser cristiano, al menos tal como lo presentaba el fundador, no la legión milenaria de comentadores autorizados, es algo radicalmente "hors la lettre".
Sé que no estás de acuerdo, pero eso no es importante, me parece.Ningún discurso sin más hace nuestra figura, creo yo.
Saludos