sábado, septiembre 10

Inasequible al desaliento

Me lo contaba hoy mismo mi cuñado J. Se trata de una anécdota que Manolo, un vecino de mi suegra que andará por los 70 años o más, relata cada vez que puede. Cuando Manolo hizo la mili había en su cuartel, campamento o similar un sujeto de Guinea. Más negro que el carbón. El moreno, cada vez que podía, cascaba su frase mágica:
- Lo importante en la mili es pasar desapercibido.

Ignoro si el protagonista era socio de honor del Club Deportivo Alcoyano, pero por las trazas sospecho que no debió andar lejos.

6 comentarios:

Chivani dijo...

Eso mismo le decía a mi padre en Toledo un sobrino del Generalísimo... Trujillo. Que no era negro, pero iba con el uniforme dominicano, blanco como la leche en cabeza de una formación caqui.

Anónimo dijo...

Señor embajador, en la mili y en todas partes, esta vida hay que pasarla de puntillas que ya después... Un saludo

Rafael dijo...

...pasar desapercibido (más bien “inadvertido”) y al mismo tiempo, importantísimo, ser ducho en el arte de “escaquearse”. Eran las claves para una buena mili, sin duda. Hoy ya no hay mili, pero estas dos cualidades, la de pasar inadvertido y saber escaquearse, son cuestiones clave en muchas actividades de la vida, por ejemplo, si eres funcionario. Como pretendas ser demasiado honrado, demasiado cumplidor, vamos, como pretendas arreglar el mundo siendo funcionario, lo único que conseguirás será complicar las cosas y empeorar la situación, dado que el sistema está podrido, no tiene arreglo y a lo único que tiende es a pudrirse más. Hasta que el sistema estalle, claro, porque así solo se puede ir a la ruina y la descomposición total, que puede acabar en inmensa explosión destructora, para lo cual parece que no queda mucho tiempo. Pero mientras tanto, a rezar y, si eres funcionario, mejor pasas inadvertido y cuanto más te escaquees mejor.

Rafael dijo...

Por cierto: "inasequible al desaliento" creo que es frase original de Orgega y Gasset... y posteriormente adoptada en un determinado sector de la política española. Hasta que el desaliento se hizo asequible, porque no había más remedio. Este Ortega era inteligente, pero hemos de reconocer que se equivocaba en más de una cosa.

Seneka dijo...

Lo importante, en la mili ... siempre está fuera del cuartel.

¡Qué cosas!

paterfamilias dijo...

Juraría que esta misma anécdota se la oía contar a mi padre, pero no como anécdota sino como chiste.

Eso sí, es graciosa.