viernes, septiembre 16

La contemplación

"Mientras marchábamos a trompicones durante kilómetros, resbalando en el hielo y apoyándonos continuamente el uno en el otro, no dijimos palabra, pero ambos lo sabíamos: cada uno pensaba en su mujer. De vez en cuando yo levantaba la vista al cielo y veía diluirse las estrellas al primer albor rosáceo de la mañana que comenzaba a mostrarse tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente —con dignidad— ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. Por primera vez en mi vida podía comprender el significado de las palabras: "Los ángeles se pierden en la contemplación perpetua de la gloria infinita.""


(Tomado de El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl)

El libro se pude descargar aquí.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Evidentemente, Víctor tuvo una jermu más buena que la mía.

Adián Suar.

Jorge P. dijo...

Gran gran libro. Entre otras, tiene una reflexión sobre la tradición, sin llamarla de ese modo, muy buena, desde el punto de vista de la psicología. En realidad, nada nuevo y en la línea de lo que muchos, incluido Gambra, han apuntado sobre la falta del sentido de la existencia como consecuencia de la pérdida de un marco estable de principios y costumbres de referencia.

Saludos

Nacho dijo...

Es un libro recomendable, sin duda.
Una pregunta maligna ¿este canto apasionado a la propia esposa es compensación de algún desafuero ad intra?

Un abrazo, Embajador, y otro para Jorge.

Embajador en el Infierno dijo...

Bueno, no era tanto un canto a la mujer como a la contemplación. Creo que lo interesante del párrafo es la sobrenaturalización de la contemplación. A mi me ha hecho entender un par de cosas.

Y si Jorge, creo haber visto eso que dices sobre la tradición y posiblemente lo casque por aquí en breve.