sábado, septiembre 3

Se nos llevan al cura

La señora embajadora es, como dicen los anglosajones, una consumada "name-dropper". Cuando estuvimos en Tabar se ganó la confianza de la lugareña que estaba a cargo del museo dejando caer (drop) detalles sobre nuestra estrecha amistad con la familia Garísoain (name). El párroco de Lumbier es también párroco de Tabar (y de otros nosecuantos pueblos más). El tal cura era hasta hace poco Miguel Garísoain.

A la simpática señora se le nubló el gesto cuando mi mujer mencionó el apellido, y poniendo una cara de insondable consternación dijo:

- Se nos llevan al cura.

Tal como lo expresó bien parecía que se lo llevaba un grupo de milicianos amantes de la libertad y la tolerancia, para darle matarile. Pero el caso resultó ser bastante más prosaico: se lo llevan al seminario como profesor. El problema es que D. Miguel Garísoain resulta ser un personaje muy querido entre sus parroquianos y claro, la gente no estaba contenta.

Tuvimos oportunidad de charlar un día, durante un buen rato, con el Arzobispo de Pamplona, D.Francisco Pérez, un hombre cariñosísimo. A mi me pareció que la anécdota era simpática y sobre todo esperanzadora,   de modo que se la conté. Me dijo:

- Necesitamos buenos formadores en el seminario, sobre todo ahora que después de la JMJ tendremos muchas vocaciones. Además, no han de preocuparse, porque de sustituto mando a su hermano Santiago. 

También conocimos a Santiago del cual aprendimos lo que significa el desprendimiento de si. Nada especialmente notable hizo, simplemente se preocupaba por los que tenía alrededor. En minucias irrelevantes, pero, se preocupaba, y a la gente le hace sentirse querida.


Aquí se puede leer la crónica de la despedida y bienvenida de los hermanos Garísoain en Lumbier.

5 comentarios:

Enneas dijo...

Qué curioso que escribas esta entrada justo hoy.

Embajador en el Infierno dijo...

¿Que tenía de particular el día de ayer?

Yurremendi dijo...

“Necesitamos buenos formadores”... dice Monseñor. Sin duda. Pero yo me pregunto si un joven sacerdote, ordenado hace tres años, durante los cuales ha ejercido de párroco rural, puede ser ya un “buen formador” en el seminario. Y no dudo de las cualidades del padre Miguel, de su inteligencia, de su devoción, de sus capacidades... Pero ser un buen formador no es cosa que se pueda improvisar, sobre todo en estos tiempos postconciliares que corren, y en la decadente archidiócesis de Pamplona. Monseñor espera un resurgimiento de las vocaciones después de la JMJ. Es como para helar la sangre. No creo que las buenas vocaciones nazcan (si nacen) del subidón juvenil de una congregación multitudinaria durante tres o cuatro días. Monseñor debería saber que las vocaciones nacen a través del hogar cristiano, de la escuela católica y de la buena liturgia. Es decir, a través de lo que se vive en casa, en el colegio y en la iglesia. Claro, es una labor de profundidad, paciencia y constancia. Mi abuela (Q.E.P.D.) decía idi zarra, ildo zuzena, o sea, “el buey viejo traza el surco derecho”. Esa es la labor del arzobispo. Esa, y restablecer al sacerdote al lugar de sacrificador que le corresponde. Y no dar gato por liebre al pueblo cristiano, o sea, sinagogales “celebraciones de la palabra” allí donde no haya sacerdote que pueda celebrar el Santo Sacrificio expiatorio y propiciatorio de la Misa. Pero, ¿qué doctrina de los sacramentos se enseña en el seminario de la archidiócesis? La próxima vez se lo preguntas al padre Miguel, o al padre Santiago, o a su hermano, no sea que en lugar de “se nos llevan al cura” acabemos diciendo “se nos llevan la doctrina, se nos llevan el sacerdocio”.

Embajador en el Infierno dijo...

Yurremendi- Creo que pones en boca del obispo cosas que no dijo, por ejemplo, que las vocaciones nacieran en la JMJ. Eso no lo dijo, lo que dijo es que esperaba vocaciones después de la JMJ. No creo que tenga que entrar más en detalle para explicar la diferencia.

No tengo ni idea de cuales son las necesidades pastorales/formativas de la archidiocesis de Pamplona. Estoy contigo que un buen cura es mejor que esté en una parroquia. El problema, claro, es que no hay suficientes curas (ni con suficiente experiencia) para atender a todas las necesidades.

Roberto Gómez dijo...

¿Son estos?: http://www.facebook.com/miguel.garisoain?ref=pb#!/photo.php?fbid=1132633525965&set=t.796497570&type=3&theater