miércoles, septiembre 21

Si por una mujer.....

Me parece verdaderamente extraordinaria la serie que con el título "Males hereditarios de la Revolución francesa: la monarquía constitucional" se está publicando en la bitácora "Firmus et rusticus". Pinchando en los siguientes enlaces se puede acceder a la primera parte, segunda, tercera y cuarta.

Lo recomiendo encarecidamente porque son entradas no muy largas, escritas magníficamente, o sea, entendibles por cualquiera y a la vez muy enjundiosas, y que son un derroche de sentido común.

De todo lo bueno que hay escrito me quedo con esto:
"(...)aquella línea que va desde Isabel "II" hasta Juan Carlos "I", pasando por Alfonso "XII", "XIII", y don Juan de Borbón y Battenberg, no puede considerarse una dinastía, pues nunca existió el principio monárquico de sucesión hereditaria en los regímenes que presidieron: esto, quizá más que la falta de legitimidad de su origen, justifica escribir sus números ordinales entre comillas. El hecho de que el hijo sucediera al padre o a la madre no tiene más explicación que el apego del pueblo español a su antigua Monarquía, de la que se quería presentar como sucesora aquella monarquía liberal "por la gracia de Dios y la Constitución", guardando sus apariencias pero perdiendo su sustancia".

Y me quedo con eso simplemente porque me ha dado a pensar como se parece la historia de España a la de la Salvación, pero al revés. A riesgo de sonar algo blasfemo digo que si por una mujer (Isabel I, la Católica) se consolidó España y la llevó a sus más altas cotas de grandeza, por otra, (Isabel "II") se confirmó la destrucción de todo lo alcanzado y el camino del declive secular. Y las dos se llamaban igual.

17 comentarios:

Marqués de Leguineche dijo...

Se agradece enormemente la recomendación; puestos a trabajar sobre el tema suelo apelar a Elías de Tejada y reconozco que esto me resulta mas asequible para el nivel que tenemos en mi facultad...
un saludo!

Firmus et Rusticus dijo...

Muchas gracias, Embajador. Siempre es una alegría para el bloguero ver que no (siempre) está uno clamando en el desierto.

Terzio dijo...

Cada vez que me topo con estos reflujos de indigestiones decimonónicas me cuestiono más el valor político de lo que pudieran representar y de quienes hubieran de representarlo.

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Anónimo dijo...

D. Terzio, como siempre, pensando todavía que "estos reflujos" son decimonónicos y no afectan en nada al presente.

Anónimo dijo...

Hombre, afectan a los afectados en el presente. A tí, sin ir más lejos, te afecta bastante la afección (decimonónica). Don Terzio (como siempre) apunta bien.

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Anónimo dijo...

Don Terzio tiene un buen punto de mira, aunque a veces se le desvía un poco, o incluso le sale algún tiro por la culata, como nos puede pasar a todos. Por otra parte, centrarse solo en Isabel II, y olvidarse de Fernando VII, su hermano Carlos, su padre Carlos IV, en definitiva, la peste borbónica que llega hasta nuestros días... me parece ser excesivamente parcial, o apuntar a un gorrión cuando se tiene a tiro un hermoso jabalí.

Embajador en el Infierno dijo...

Por desgracia vivimos en y del reflujo decimonónico. No por mucho ignorarlo va a pasar. Más bien al contrario: si no se sabe de donde se viene, mal podremos decidir a donde vamos.

Antonius dijo...

Personalmente opino que los borboncetes han sido una lacra verdaderamente desgraciada para España.

Yo no soy historiador pero se lo suficiente como para darme cuenta, echando un vistazo general, que España se convirtió en la prostituta barata de Francia desde la llegada de los borbonzuchos, y desde entonces eso es lo que fuimos y seguimos siendo. España lo perdió todo con los borbones porque perdió su orgullo y sus ganas de ser ella misma. Desde entonces fuimos unos acomplejados que miraban a París como la metrópoli.

A España siempre le tocó prostituirse bajándose los pantalones cada vez que a los chulos franceses les salían mal sus mamarrachadas: ahí siempre estaba España para pagar los platos rotos, a fuerza de vaselina.

Y siempre los borbocejos españoles utilizando a España como moneda de camnio para sus propios intereses familiares.

En mi opinión sobra la monarquía pero sobre todo sobran los borbones, y sobran TODOS y cada uno de ellos.

¿Y que alternativas ofrezco? Una república teocrática, o mas bien una teocracia, no se si en forma republicana, monárquica, democrática... pero teocrática. ¿Que nadie me escuchará y que eso del voto útil...? Ya lo se, lo mismo le pasa a los carlistas, y a muchos otros que tienen muy buenas ideas e intenciones. Pero no importa lo que planteemos, se ha de cumplir el tiempo y Jesús viene pronto, y yo creo que las propuestas que hagamos deben de ser para ir preparando el terreno. Y no creo que Su reino, que no tendrá fin, se vaya a parecer mucho precisamente a una democracia en cualquiera de sus formas actuales. Por eso me causan una profundisima vergüenza esos cardenales, obispos y sacerdotes que no dejan de bendecir las maravillas de la sacrosanta democracia española: Dios les levante la mano cuando les llegue su hora, porque como la deje caer con el peso de la justicia que merecen....

Anónimo dijo...

Antonius, sin entrar en detalles, así en general, creo que estoy bastante de acuerdo contigo. Una república católica, basada en la Verdad y la Justicia. O sea, con un Presidente legítimo. ¡Arriba la República legítima!. Al final, igual los requetés se apuntan también a esto. Creo que los reyes legítimos ya se les agotaron, así que no van a tener más remedio, me parece a mí.

Marqués de Leguineche dijo...

Me van a disculpar, pero tanto hablar de reflujos decimononicos me lleva a imaginarme directamente a Isabel II comiendo un perol de callos...

Firmus et Rusticus dijo...

A Terzio y sigs.: es verdad que a veces tendemos a quedarnos en lamentaciones decimonónicas sólo porque nos han causado indigestión, pero no es el caso. "Vivimos en y del reflujo decimonónico", como dice Embajador, y la percepción de la gente de esos hechos (y otros más recientes) tiene consecuencias políticas muy reales. Podemos obligarnos a olvidarlo en aras del posibilismo político, y ponernos a trabajar partiendo de lo que existe en el presente, que no es una estrategia nada nueva por cierto: ya lo hicieron el partido moderado-conservador, la CEDA, y ¿por qué no? el PP. Porque esto es una profecía que se cumple a sí misma: colaboramos con el liberalismo porque no es realista pensar que se vaya a acabar, y por tanto no es realista pensar que se vaya a acabar porque todos colaboramos con el liberalismo.
Cambiando de tema, como ya he dicho en otra ocasión en este blog no me parece justo que el apellido Borbón sea causa de condenación universal. Que España fuera "la prostituta barata de Francia desde la llegada de los borbonzuchos" no concuerda muy bien con que en 1717, recién instalado Felipe V, España entrara en guerra con Francia para recuperar sus posesiones italianas.

Antonius dijo...

Estimado Firmus et Rusticus.

Comete usted cierta injusticia e imprecisión al citarme, y de ahí arrastra esa injusticia en el juicio de valor que hace. Se ha comido usted una coma importante y es que lo que yo he dicho ha sido lo siguiente:

echando un vistazo general, que España se convirtió en la prostituta barata de Francia desde la llegada de los borbonzuchos,

Lo que no se puede hacer es tomar la parte por el todo, por eso hablo de una visión global, de conjunto, y personalmente no se me ocurriría hacer un aserto basándome en unos hechos concretos, específicos, puntuales. No se si me doy a entender.

Se podría abrir un debate interminable sobre este hecho y el otro, y lo que pasó en tal ocasión y en cambio lo contrario en la otra, pero como he dicho antes yo no soy historiador y me resultaría difícil mantener ese tipo de debate, mas que nada porque no tengo tiempo de ir buscando referencias y recuperando lecturas.

En su día cuando si leía a diario sobre historia de España esto que digo me quedó claro. También cuando de vez en cuando leo algún artículo de historia de España. Además me temo que no soy el único que piensa así, y seguro que entre estudiosos historiadores también los habrá que piensen así, con las oportunas matizaciones, como es natural.

Pero yo también citaré un hecho concreto y de actualidad, para que no se diga... Y es que aquí estamos los españoles pasándolas canutas y muriéndonos de hambre y de asco y hete ahí que mandamos a nuestros soldaditos y nuestros cuartos a una justa y democrática guerra en Libia para echar a un pelele que a fin de cuentas era insignificante pero mas bien aliado de occidente para implantar un muy maravilloso y democrático régimen islámico extremista donde la sharia será la ley que imperará, y los españoles como siempre tragando toneladas de detritus sin rechistar, y los franceses mientras tanto llevándose los cuartos del petroleo.

De todas formas en estos tiempos modernos y en relación a lo que digo podríamos cambiar Francia por Europa y mas o menos mi sentencia seguiría siendo perfectamente válida. Pero para que engañarnos, sobre todo Francia, porque es que después de los borbonujos y los pactos de familia resulta que los hijos de la gloriosa revolución franchuta (esa de la libertad, igualdad y fraternidad que tanto cacarean algunos obispos católicos... y que Dios se los perdone) nos dejaron en herencia la subyugación masónica cambiándola por la borbónica. El caso es que no nos libramos.

Atentamente.

Anónimo dijo...

Al advenimiento de los Borbones España, y como consecuencia del mismo, España perdió Gibraltar. Con los Borbones, España dejó de ser una potencia independiente. Perdió su Imperio. Pasó de ser el mayor Imperio de la Historia de la humanidad a ser un país decadente y en descomposición. Todo ello propiciado por pactos y traiciones ignominiosos de esta pérfida dinastía. La última muestra la tenemos en la actualidad, en que el actual Borbón, mediante perjurio y engaño clamorosos, ha hecho posible la destrucción un régimen de fundamentos católicos (al menos sobre el papel) para traernos otro liberal-relativista que ha sumido a España en el colmo de la decadencia y la descomposición, aparentemente ya sin arreglo. Son un regalito, estos Borbones.

Firmus et Rusticus dijo...

Estimado Antonius,

Tiene usted toda la razón, he pasado por alto que hablaba en general. Pido disculpas por la imprecisión.

Es verdad que España pasó a ser el aliado natural de Francia, con un papel secundario por supuesto. Y yo no creo que fuese para mal, pero ésa es otra historia. Hasta Godoy, claro está: no se me ocurre defender lo indefensible.

Pero si en el siglo XVIII España va en declive, sólo con la guerra de la Independencia se produce la debacle, hay un salto abismal. Esto lo digo a raíz del comentario anónimo siguiente. Que "como consecuencia del advenimiento de los Borbones España perdiera Gibraltar" no quiere decir que fuera por la culpa de los Borbones, que sería como decir que el que compra una joya tiene la culpa de que se la roben, aunque haya una relación de consecuencia entre lo uno y lo otro. Gibraltar fue ocupado por los ingleses en nombre del Archiduque Carlos.

No es mi intención hacer caballo de batalla de cada acusación contra los reyes Borbón de España, ni mucho menos, que hay muchas muy justificadas. Sólo quiero destacar que el debacle de España no fue una consecuencia necesariamente aparejada al apellido Borbón, sino algo posterior, un epílogo del vacío institucional que ocurrió durante el desastre de la invasión napoleónica (del que los reyes tuvieron su culpa, pero ni mucho menos toda).

Y sobre todo quería apuntar, que es lo que pretende mi serie de artículos, que entre los Borbones recientes y los antiguos (separados por Isabel "II") no existe vínculo de continuidad alguno. Los antiguos tendrían sus faltas personales (lejos de mí negar las de Fernando VII), pero la institución monárquica seguía casi en su plenitud. Pero a los recientes, que de ningún modo considero herederos de sus predecesores, los culpo no tanto por sus faltas personales como por la destrucción total de la monarquía y su significado, que es mucho peor.

Embajador en el Infierno dijo...

Muy de acuerdo Firmus. Por lo demás, si nos ponemos a hablar de los presidentes de república que ha tenido España, creo que los Borbones quedarían maravillosamente en comparación.

Antonius dijo...

Desde luego si alguien aquí ha hablado de presidentes de república no ha sido servidor. Yo he hablado de otra cosa, y en otros términos.

De todas formas esa comparación puede inducir a sacar conclusiones que.... allá cada cual... porque suena a deducción lógica del tipo: "Los presidentes de república son peores que los borboncillos. ¡Larga vida a los borbonzuchos!" En fin, pues como digo, allá cada cual...

Y no, como he dicho antes yo estoy hablando en otros términos, mucho mas ambiciosos de lo que aquí se me ha estado respondiendo en clave afrancesada (la verdad es que he leído alguna cosa que un poco mas y me tira pa'trás), pero si ustedes no quieren captar el tono de lo que yo hablo y propongo y prefieren seguir anclados en las telarañas melancólicas de lo pasado y que nunca volverá (en algunas cosas por desgracia, no así en otras) pues como decía antes... allá cada cual...

El caso es que dejo el tema (salvo novedades) porque veo que no nos entendemos y no pensamos en la misma clave. Y así no se puede.

Saludos.

unonomás dijo...

Pues yo creo que la crisis institucional de España desde ahce doscientos años es fruto de la crisis espiritual, y no al revés. Un pueblo firme y fuerte en la fe se recupera de los desmanes políticos, o al menos los resiste. Pero algo fallaba en estos lares desde antes de que la Monarquía tradicional se desmoronara a manos de los liberales.