lunes, febrero 6

¡Qué cosas tenía Pio XII, oye!

b) Adhesión exagerada a los ritos antiguos 

78. Con la misma medida deben ser juzgados los conatos de algunos, enderezados a resucitar ciertos antiguos ritos y ceremonias. La liturgia de los tiempos pasados merece ser venerada sin duda ninguna; pero una costumbre antigua no es ya solamente por su antigüedad lo mejor, tanto en sí misma cuanto en relación con los tiempos sucesivos y las condiciones nuevas. (...) 

80. Así, por ejemplo, se sale del recto camino quien desea devolver al altar su forma antigua de mesa; quien desea excluir de los ornamentos litúrgicos el color negro; quien quiere eliminar de los templos las imágenes y estatuas sagradas; quien quiere hacer desaparecer en las imágenes del Redentor Crucificado los dolores acerbísimos que El ha sufrido; quien repudia y reprueba el canto polifónico, aunque esté conforme con las normas promulgadas por la Santa Sede.

c) «Arqueologismo» excesivo 

81. Así como ningún católico sensato puede rechazar las fórmulas de la doctrina cristiana compuestas y decretadas con grande utilidad por la Iglesia, inspirada y asistida por el Espíritu Santo, en épocas recientes, para volver a las fórmulas de los antiguos concilios, ni puede repudiar las leyes vigentes para retornar a las prescripciones de las antiguas fuentes del Derecho canónico; así, cuando se trata de la sagrada liturgia, no resultaría animado de un celo recto e inteligente quien deseara volver a los antiguos ritos y usos, repudiando las nuevas normas introducidas por disposición de la divina Providencia y por la modificación de las circunstancias. 

82. Tal manera de pensar y de obrar hace revivir, efectivamente, el excesivo e insano arqueologismo despertado por el ilegítimo concilio de Pistoya, y se esfuerza por resucitar los múltiples errores que un día provocaron aquel conciliábulo y los que de él se siguieron, con gran daño de las almas, y que la Iglesia, guarda vigilante del «depósito de la fe» que le ha sido confiado por su divino Fundador, justamente condenó. En efecto, deplorables propósitos e iniciativas tienden a paralizar la acción santificadora con la cual la sagrada liturgia dirige al Padre saludablemente a sus hijos de adopción. 

(Tomado de la encíclica Mediator Dei)

30 comentarios:

Ignacio Tomás dijo...

Se nos puede volver en contra.

Embajador en el Infierno dijo...

De ahí el título de la entrada. La encíclica es de traca.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo.
Por ello lo mejor es ir a lo seguro, ni arqueologismos del siglo V, ni lo de ahora. Hay que quedarse con la misa canonizada por Pío V y sus modificaciones hasta Juan XXIII, que supieron guardar y transmitir.
Lo posterior no guardó, fue invento de la nada. Novedoso. Sin transmisión (tradición) estricto sensu. Un acto de ejercicio de poder lo impuso. Y así quedó la cosa...

CATHOLICVS dijo...

Hombre, lo de que se pueda volver en contra ahora sería de traca: en materia litúrgica se incumple con todo descaro, ya no sólo lo consignado por el Venerable Pío PP. XII, sino incluso con lo dicho por el Concilio Vaticano II; a continuación, poniendo a éste como excusa, pero desoyendo lo que manda, se auspicia precisamente lo condenado -léase, el arqueologismo litúrgico, por ejemplo-, ¿y encima la amenaza de ser acusado de arqueologismo es de quien denuncia la desobediencia al Magisterio de éste y anteriores Papas e incluso del CVII, argumentando que atender al Magisterio es arqueologismo? Pues lo otro es, directamente, ya no sólo arqueologismo, sino desobediencia palmaria.

Menos mal que el movimiento litúrgico -la famosa reforma de la reforma- promovido por S.S. Benedicto PP. XVI -en el Rito Ordinario-, y la paulatina expansión de la liturgia tradicional -en el Rito Extraordinario y otros-, se va produciendo sin prisa, pero sin pausa -mal que les pese a algunos-, tras varias décadas en que había sido relegada -que no derogada o abrogada-.

A estas alturas, aún sigo preguntándome por qué Pablo VI hizo un reforma litúrgica contraria tanto a la Tradición de la Iglesia, como a lo mandado por el Concilio Vaticano II, cuyas resoluciones sobre la liturgia incumplió con todo descaro -en materia de lengua, música, etc.- Para mi es un caso claro de arqueologista acusando de lo que él adolecía a quien estuviera en contra de su arqueologismo. Y como no podía ser menos, la lió parda: ni todos los movimientos heréticos juntos han producido más defecciones en la Iglesia Católica que la "espantá" que ha producido su "Misa Nueva" -y no digamos ya las reinterpretacines de la misma-. El Señor le perdone.

Anónimo dijo...

Ansioso espero la opinión de don Terzio.

Esperador.

A vueltas dijo...

Ummm... totalmente la visión contraria a Catholicus... precisamente lo que condena Pio XII es lo que hace ese nuevo "movimiento liturgico" que recupera decisiones antiguas...arqueologismo por mera estética... no aceptar lo que el Magisterio ha dicho y hecho... la Tradición es dinámica jamás estática y se trata de enriquecerla y desarrollarla no frenarla ni en Pio V ni en Juan XXIII... ni en Pio XII.

Anónimo dijo...

A Vueltas: la tradición es dinámica, pero es tradición.
Nunca es un invento, sino que viene con un bagaje secular al que se le van cambiando unas pocas cosas necesarias. Nunca hay en la tradición cambios radicales.
Diferente fue lo de Bugnini, que inventó algo nuevo.
Por ello no tengo nada contra las reformas litúrgicas que manteniendo lo esencial hicieron las reformas que se creyeron convenientes (por ej. Pío XII y Juan XIII).
Como ve, nosotros también creemos que la tradición es dinámica, mientras sea tradición, claro.

AMDG dijo...

Era un "lefebriano" avant la lettre, sin duda.

Como se enteren los de Infocatólica le envían una andanada que descarrila la beatificación.

"Pío XII hubiera denunciado el Vaticano II" Es fácil imaginarse los titulares.

Embajador en el Infierno dijo...

Gracias a todos por vuestras contribuciones. Yo animaría a leer la encíclica antes de sacar conclusiones apresuradas. Lo que he puesto aquí son solo un par de ejemplos, con dura condena incluida. Lo que si que está claro, y lo dice la encíclica, es que la Tradición no es estática y que tampoco tiene mucho que ver con la arqueología. Es un concepto difícil este de Tradición.

Siderúrgico dijo...

Este pasaje es por los kikos, ¿verdad?

Redacción dijo...

El arqueologismo paleocristiano de Bugnini y los kikos tiene un vicio historiográfico radical: pocas fuentes y mucha reconstrucción. O bien: pocas fuentes escritas y mucha imaginación.

Una reconstrucción arqueologista de la liturgia del s. XIX tendría mucho fundamento en fuentes confiables (misales, libros, relatos, novelas, fotos, etc.) Mientras que el arqueologismo de los siglos I-IV, lleva a tener por ciertas cosas que no son más que conjeturas o una pura invención.

Se habla de los primeros cristianos con una seguridad historiográfica preocupante.

pcbcarp dijo...

Pues sí, qué cosas... Es que de ahí al Varicano II... ¡Sólo había un paso!

Anónimo dijo...

La Iglesia encarna la Tradición.
Luego, todo cambio, por radical que sea, si lo aprueba la Iglesia, será tradicional.
Tampoco es correcto usar para la antigua y nueva doctrina el principio de contradicción, pues el último Papa, el actual, manda siempre, aun en cuestiones que no sean de fe.
¿Qué es esto de andar usando siempre el principio de contradicción? ¿Creerán los filo-lefes que esto es una clase de lógica formal?

Neocón.

Ps. El que obedece no se equivoca.

AMDG dijo...

> Lo que si que está claro, y lo dice la encíclica, es que la Tradición no es estática y que tampoco tiene mucho que ver con la arqueología.

Emba, creo que nunca te había pillado pasteleando. Esta vez creo que sí.

Tradición viene de tradere y significa transmitir lo recibido a la nueva generación, nadie ha dicho que sea reconstruir lo perdido sobre la base de reliquias, ni que la trasmisión tenga que ser exacta.

Es evidente que con el Nuevo Ordo hubo ruptura, y que fue intencional, así que la rapidez de la lectura no va a cambiar la mayor.

Conste que el 95% de las misas a las que asisto son del nuevo orden, y que tengo mucho que hacerme perdonar y no intento dar lecciones a nadie.

Embajador en el Infierno dijo...

Siderurgico- No necesariamente.

Neocón- Eso que dices al final ¿es aplicable a todos los fieles de la Iglesia o solamente a los laicos?. Lo digo porque el aforismo puede tener consecuencias insospechadas si uno lo aplica rigurosamente y de modo general.

AMDG- Si el Novus Ordo no es tradicional, si ha habido ruptura, entonces no es católico. Punto pelota. Las consecuencias serían terribles y si de verdad crees que es una ruptura no deberías asistir a esas Misas por que estarías poniendo en peligro tu salvación. Yo, obviamente, si que creo que es tradicional.

Anónimo dijo...

Me parece, Embajador, que esa frase además de falsa es peligrosa la mantenga quien la mantenga: si fuese válida para el clero, deberíamos condenar a Castellani; si lo fuese para un laico, al Dante, quien no dudó en meter en su tibio infierno al Papa reinante por sus poéticos días; cuando, ambos dos, son arquitipos del más cabal catolicismo.
Por otro lado, el vicio de la obediencia por exceso no se limita a unos u otros.

Juan.

Anónimo dijo...

No, Embajador.
La misa nueva no es tradicional, pero es válida.
Son dos cosas distintas.

Mendrugo dijo...

La Tradición no está petrificada, por supuesto. Combina perduración e innovación: el padre de familia saca del arca lo viejo y lo nuevo. Y por tanto es una cuestión de grado. El grado de «tradicionalidad» no depende sólo de la proporción de elementos nuevos y viejos sino principalmente de que las innovaciones sean también tradicionales: llámalo desarrollo orgánico o como quieras.

La Misa nueva mantiene el mínimum de Tradición para cumplir el mandato de «Haced esto en memoria mía», y por tanto es válida: hay renovación del Sacrificio de Cristo y Transubstanciación.

Pero las innovaciones que dieron origen al nuevo rito (hablar de dos formas de un mismo rito ya me parece forzar las cosas), no fueron ni armónicas ni orgánicas ni tradicionales ni en continuidad. Fueron una ruptura: una verdadera revolución.

No tanto un revival arqueológico de los supuestos ritos paleocristianos cuanto una imitación servil de los cambios que introdujo la mal llamada Reforma (protestante). Tras los pasos Cramer.

Mendrugo dijo...

Cranmer, quise decir. Véase aquí.

Bruno dijo...

Embajador:

El que firma como "Neocón" lo hace para reírse de los que él llama "neocones". Por eso pone en su boca una postura absurda. No lo confundas con un comentario sincero.

Son unos párrafos interesantes los de la condena del arqueologismo de Pío XII, porque todo el mundo tiende a utilizarlos selectivamente, aplicándolos sólo a aquello no le gusta e ignorando otras posibles aplicaciones.

A mi entender, para comprender bien lo que quiere decir Pío XII hay que fijarse bien en la palabra "solamente": "una costumbre antigua no es ya solamente por su antigüedad lo mejor,".

Es decir, son absurdas las interpretaciones de la encíclica que concluyen que no se pueda recuperar nada antiguo (ya se entienda antiguo como anterior al siglo V, anterior a Trento o anterior a 1965). Esas interpretaciones condenarían en efecto al Vaticano II, pero también a Pío XII, a Trento, al Misal de San Pío V, a Summorum Pontificum, etc.

Lo que dice Pío XII es que es falso que lo más antiguo sea, de por sí, siempre lo mejor. Pero no es falso que lo antiguo (del siglo III o del XVII) pueda ser mejor en ocasiones concretas (como decidieron, por ejemplo, los obispos del Vaticano II o Benedicto XVI con el Motu Proprio Summorum Pontificum).

Siderúrgico dijo...

Lo que seguro que no es arqueologismo es recuperar la misa a la que asistieron mis padres, mis abuelos, mi bisabuelos...Que ha sido transmitida de generación en generación, que se ha celebrado constantemente con una interrupción tiránica y no completa de treinta años, básicamente la misma con mínimos cambios en el ordinario y adiciones al calendario litúrgico.

Lo que sí es arqueologismo es "recuperar" supuestas prácticas litúrgicas de los primeros cristianos basándose en conjeturas y en fuentes poco fiables, como bien dice Redacción. Por ejemplo, la Plegaria Eucarística II con la anáfora de San Hipólito. Otro ejemplo, la comunión en la mano y el tan citado fragmento atribuido a San Cirilo de Jerusalén.

Pablo dijo...

El arqueologismo litúrgico, como bien ha dicho Redacción, adolece de falta de fuentes, y tiende a suplirla con mucha imaginación.

Pero además, la fuente principal en que se basan las reconstrucciones de la Misa antigua, que es la Apología I de San Justino, suele ser mal y abusivamente interpretada por no atender -como es de rigor para cualquier texto- a su género, destinatario, contexto e intención.

Dicha Apología, como su nombre indica, es un texto apologético: un alegato dirigido al Emperador y autoridades en descargo de las acusaciones que corrían contra los cristianos respecto a sus celebraciones.

Dado el carácter iniciático del Cristianismo (que después se diluiría al cristianizarse la sociedad), sólo se admitía en Misa a los bautizados, y éstos bajo la disciplina del Arcano. (Una disciplina que algunos arqueologistas quieren recuperar, falsificándola, para tratar a los ya cristianos como a meros catecúmenos, pero este es otro tema).

El mismo secreto acerca del rito, y los relatos confusos que se filtraban, dieron lugar a la maledicencia: se decía que los cristianos practicaban sacrificios humanos, antropofagia y otras abominaciones. A estas acusaciones respondía San Justino.

Hay que tener muy en cuenta que el apologista seguía sometido a la disciplina del Arcano: sólo podía revelar los mysteria en la medida en que fuera necesario para defenderse de las acusaciones, y en cuanto su sentido fuera asequible a los paganos a quienes se dirigía.

Por eso San Justino, si bien evita decir falsedades en su descripción de la Misa, anda lejos de contar toda la verdad, y usa de restricciones mentales. Por ejemplo, lo de la copa de agua con vino. Habría sido más exacto decir vino con unas gotas de agua, pero tampoco era mentira, y así acallaba el rumor sobre orgías vináticas.

Lo que más escandalizaba a los paganos era lo que se decía sobre sacrificios humanos y antropofagia: una reacción semejante a la que causó el Discurso del Pan de Vida. Y por eso es lógico que San Justino tienda a minimizar lo referente al aspecto sacrificial de la Misa, insistiendo en cambio en otros más gratos como el convivial, de oración por la Paz, etc. Evita hablar de víctima, de expiación, de sacerdote (dice en cambio presidente), etc.

Obligado por las filtraciones a dar una explicación sobre la comunión del Cuerpo y Sangre de Cristo, su ambiguo relato da a entender -a quien no tenga otra noticia- que en la Misa el pan y el vino adquieren un mero valor simbólico, y no de Presencia Real. (No es que niegue la doctrina, pero tampoco la afirma abiertamente. Es como esos textos vagos que sólo adquieren su sentido ortodoxo con mucha «hermenéutica de la continuidad», pero no quiero entrar en ese jardín).

Tales recursos son muy legítimos en un texto apologético, de descargo de acusaciones, dirigido a autoridades paganas, con las restricciones que imponen el Arcano y la dificultad del destinatario para entender el misterio eucarístico, etc. Pero no se puede tomar el texto de San Justino por una catequesis o una exposición de Teología o de Liturgia para cristianos. Eso sería un abuso del que sólo resultarán gravísimas desviaciones doctrinales y prácticas.

Tulkas dijo...

Con respecto a lo dicho sobre la Sacrosanctum Concilium es verdad que pudo dar pie a una reforma litúrgica en continuidad, pero también pudo, y de hecho lo hizo, dar pie a una ruptura litúrgica. Cosas de la ambigüedad.

El problema básico, a mi entender, es que el irrenunciable concepto de "actuosa participatio" se consigue ej las Liturgias Tradicionales mediante la adaptación a un hecho objetivo que se nos propone como Don y que se acepta con agradecimiento.

Sin embargo, en el Novus Ordo lo que prima es la subjetividad, la inventiva y el antropocentrismo (antropotropismo dirán algunos a los que la otra palabra les duele demasiado).

Cenizo dijo...

La rehabilitación de la Misa antigua, cuando ya era desconocida para la mayoría de los católicos, tiene el efecto indeseable de que cualquiera puede hacer la comparación entre el rito nuevo y el antiguo. Y el resultado es sobrecogedor.

La Misa Nueva, bien celebrada, y si no se ha conocido otra, no parece un rito hereje ni aberrante. Pero quien analiza el sentido de los cambios observa que siguen la pauta protestante y que responden minuciosamente a aquellas herejías, que hoy infectan también a la Iglesia Católica.

Precisamente estos días, una de las consignas de los medios oficialistas católicos (División Acorazada Brunete) es hacer el símil de los tradicionalistas... ¡con los protestantes! No tienen decencia ni vergüenza.

Embajador en el Infierno dijo...

Estimados,

Muchas gracias de nuevo por todas las interesantes contribuciones. No voy a contestar uno a uno porque creo que me cargaría la dinámica de un interesante debate que además es razonablemente respetuoso. Por favor, mantenedlo así. Gracias a lo que habéis escrito he aprendido cosas interesantes y apreciado puntos de vista que no conocía.

AMDG dijo...

> AMDG- Si el Novus Ordo no es tradicional, si ha habido ruptura, entonces no es católico. Punto pelota.

Ese es el razonamiento que hacen en la FSSPX. La unica diferencia es que tu partes de que es tradicional. Pero lo haces por definición, no como una conclusión del análisis del nuevo rito.

La ruptura no fue completa, por supuesto (quizás no sea la palabra adecuada). Y yo creo que es válido pero es diferente (lo de las dos formas de un mismo rito es un insulto a la inteligencia). Y creo que está pensado para causar confusión.

Y de hecho la está causando, y enfriamiento de la fe. Yo sabía que Cristo está en el Sagrario, y encima del altar tras la consagración, pero hasta que no vi que el cura y acompañantes hacen genuflexion al pasar por delante del sagrario e inclinación al nombrar a Cristo no me di cuenta de que en la práctica lo tenía olvidado.

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Si, es posible que lo haga por definición, pero la explicación de Mendrugo me parece bastante acertada. Si la ruptura no fue completa entonces es tradicional y por eso es válida. No hay otra. Y sobre el enfriamiento de la fe, habría mucho que hablar. No me creo la leyenda rosa del pre-concilio (ni la leyenda negra), creo que la Iglesia (toda Ella) pecó de autocomplacencia pre-conciliar y ese es el origen de todos los males que vinieron después, lo que de malo trajera el Concilio tiene su génesis en esa autocomplacencia. No se puede ir a las consecuencias (que si el Novus Ordo esto y lo otro) sin entender las causas.

Tulkas dijo...

Un "obispo" anglicano dijo sobre el Novus Ordo: "si la Iglesia romana hubiera avanzado más por ese camino habría terminado redactando el Common Prayerbook".

Dicho de paso el Common Prayerbook es una delicia de leer.

Pero dos comentarios:

a.-El Novus Ordo ha requerido la misma validación que aplicó Newman al anglicanismo: "igual que un niño no se bautiza en la fe de sus padres sino en la Fe de la Iglesia, del mismo modo los Artículos se han de interpretar no según la fe de sus padres, que los redactaron, sino según la Fe de la Iglesia Católica".

Perfecto. Este argumento de la validación "a posteriori" es el que emplea también Iraburu en su (Deo volante, como dicen por ahí) último post: que si el Magisterio de Juan Pablo II y Benedicto XVI viene a incardinar el Novus Ordo de forma correcta en la Tradición de la Iglesia.

Perfecto. Pero el recurrir a ese argumento implica asumir un cierto déficit en la materia que ha de ser "reinterpretada" para hacer la encajar en la Traditio.

c.-Cietamente la Iglesia romana, en su praxis, ha superado con mucho la línea del Common Prayerbook.

AMDG dijo...

A mi también me parece acertada la explicación de Mendrugo.

Creo que procede que expliques tu intención al transcribir esto. Lo unico que nos dices es que Pio XII tenía cosas... pero cuando lees los comentarios nos adviertes que no debemos sacar conclusiones precipitadas, aunque salten a la vista.

Yo tampoco me creo la leyenda rosa del pre-concilio, pero pensar que los problemas (que me gustaría ver definidos) se iban a arreglar con el nuevo rito, la Nostra Aetate y demás no me cuadra.

Si el mayor problema era la complacencia, me parece que el "aggiornamiento" era ahondar en ella.

Por cierto, date una vuelta por el blog de Terzio. Ha puesto ultimamente algunas cosas (Silos, las rubricas para el misal de no se quien...) que son para pedir el bote salvavidas (por lo de la barca de Pedro).

Embajador en el Infierno dijo...

AMDG- Este blog no lo escribo para ponerme en pelota explícita. A veces leo cosas que me gustan y más que ponerme yo mismo a comentarlas y explicar mi intención como me pides, prefiero soltarlas ahí en medio y que la gente diga lo que tenga que decir. Y entonces resulta una ristra de comentarios tan interesante como esta que vemos aquí. A mi me gusta más así.

Digo lo de no sacar conclusiones precipitadas porque se puede optar por decir lo obvio o se puede intentar decir algo más allá de lo obvio. Esto último resulta más interesante, aunque de este hilo me quedo con todos los comentarios.

El blog de Terzio lo sigo asiduamente aunque no comente mucho. La verdad es que ya no comento en casi ninguno, pero es por falta de tiempo no por falta de ganas. Y lo del salvavidas....¿que quieres que te diga?...supongo que Lutero pensó lo mismo. Si hablamos de barcas (no barcos) y por lo poco que se de vela ligera, lo que te recomiendan cuando vuelcas es que no te alejes de la barca.