sábado, abril 21

Para enmarcar (XVI)





Dos entradas interesantísimas del blog de The Wanderer, sobre el martirio y el hastío. Copio una frase del final de la segunda entrada para dar idea de por donde van los tiros:

"En algún lugar leí que al día siguiente de la ejecución de Luis XVI el pueblo de París tenía vergüenza de mirarse a la cara. Y no creo que en Jerusalén, el sábado, la gente se saludara con mucho orgullo que digamos. Es algo pegajoso, una cierta sensación de complicidad en el mal, como una culpa colectiva, una especie de comunión de los santos al revés. Digo."

Esta sección del blog recoge aquellos artículos o entradas publicados en otros blogs que hacen una contribución decisiva a mi manera de ver las cosas por su elocuencia, claridad y propuesta de nuevas perspectivas. Por esas razones es muy posible que resulten atemporales o que por lo menos sean un sólido testigo para el futuro.

Otros artículos que se han publicado en esta sección se pueden ver pinchando aquí.

17 comentarios:

Al Neri dijo...

Comparar a un sujeto como Luis XVI con Jesucristo me parece alarmante.

Joaco dijo...

Muy desacertada la comparación de Luis XVI con Jesucristo. Son exageranciiones típicas del desbarre monárquico.

Embajador en el Infierno dijo...

No hay comparación ninguna entre Luis XVI y Jesucristo, por favor.

Es un recurso literario que va de lo menos (Luis XVI) a lo más (Jesucristo) para mostrar escalonadamente lo que tiene de socialmente desastroso el dar muerte injustamente.

Y me parece que ambos cogéis el rábano por las hojas pues el fragmento utilizado es simplemente la conclusión gráfica de un argumento que tiene un calado mucho más sustancioso.

AMDG dijo...

Pero, a Jesucristo lo siguen rechazando, incluso se puede afirmar que el Judaísmo tras Cristo es la oposición al reino de Cristo. Y lo mismo sucede con Francia, que hace del republicanismo la esencia del país.

Nostalgias, Sr Embajador, nostalgias...

Alphonse Marquis de Montauran dijo...

El que ve motivo de escándalo, le parece inoportuno o sacrílego, comparar la muerte violenta de un cristiano, y Louis XVI lo era profundamente, a manos de los enemigos declarados de Cristo, como sin duda lo eran los revolucionarios franceses, no ha entendido nada del cristianismo.
Ser cristiano es fundamentalmente obrar como Cristo, "imitar" a Cristo, poner a Cristo en el centro de nuestra existencia. Morir como Cristo es el mayor honor a que puede aspirar un cristiano, hasta tal punto que a San Pedro le pareció demasiado honor para sus méritos y por eso fue crucificado del revés.
Y no me cabe dudad de que el sentimiento de cualquier parisino con un ápice de conciencia y "dos dedos de frente" aquel día, sería comparable al de cualquier justo de Israel tras la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Y si unos y otros hubieran sabido el porvenir que le esperaba a judios y franceses, habrían llorado "por sus hijos" sin consuelo alguno.

Villeguillo dijo...

Totalmente de acuerdo con el señor Alphonse Marquis de Montauran. Luis XVI es un reflejo de Nuestro Señor. Luis XVI muere con Cristo y participando de Él. Fue un ejemplo en sus últimos momentos y un mártir.

Embajador debería defender más a aquel rey mártir.

Joaco dijo...

Luis XVI murió a manos de unos bárbaros que él mismo, y la decadente monarquía (institución absurda y sin posible arreglo, en mi modesta opinión), contribuyeron a hacer surgir. Hasta les dio ideas de cómo debía funcionar la guillotina, ideas convenientemente aprovechadas para aplicarla a su cuello. Un cristiano con información no tendría los mismos sentimientos tras el asesinato del pobre rey Luis XVI, en cierta medida culpable y responsable de la revolución que se lo llevó por delante.... y la Crucifixión de Nuestro Señor. Mis sentimientos al respecto son totalmente diferentes. Elemental.

Al Neri dijo...

Sí, pero Cristo ni se pegó la vidorra de Luis XVI ni intentó huir como un conejo antes de su Pasión.

Joaco dijo...

En definitiva: Luis XVI y la monarquía de entonces (como la de hoy) colaboran con el mal y acarrean la revolución. Fue cómplice y finalmente víctima del mal (si Luis XVI se arrepintió de sus pecados y de su colaboración con el mal en el último momento, pues mucho mejor para él, obviamente). Jesucristo defendió en todo momento la Verdad y el Bien y fue víctima absolutamente inocente a manos del Mal, precisamente para derrotarlo al final. Pocas comparaciones válidas se pueden hacer.

Al Neri dijo...
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Caminante dijo...

No sé, la manía de mirar siempre al pasado no me parece muy productiva. ¿Cuántos cristianos han muerto a manos de los enemigos de Dios como para estar dando vueltas ahora a Luis XVI? Mejor dicho, ¿cuántos católicos mueren HOY a manos de todo tipo de regímenes y religiones falsas? me niego a considerar que la Monarquía tradicional es inherente al catolicismo. Fue una forma de gobierno que cumplió su papel tras la caída del Imperio romano, y ya está. Dios muchas veces nos habla a través de los hechos: la monarquía católica cayó y parece que para no volver a levantarse nunca. Deberíamos dejar de ponernos nostálgicos porque la Iglesia no ha dicho nunca que tengamos que ser monárquicos, ni nos hace falta. A mi me parecería bien mañana mismo una república que respetase la ley natural y dejase en paz a la Iglesia.

Anónimo dijo...

La Iglesia no solo no obliga a ser monárquico, sino que además hay motivos para pensar que los privilegios de sangre son contrarios a la Teología Católica por faltar a la Justicia. Y me temo que algunos pretenden que los reyes tangan privilegios incluso para ser mártires.

Anónimo dijo...
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Embajador en el Infierno dijo...

Al Neri y Anónimo (el último)- Como sabéis aquí cada uno puede decir lo que le de la gana mientras se respeten las tres sencillas normas que gobiernan los comentarios. Como no quiero que esto se convierta en una jaula de grillos borro los comentarios que no sean respetuosos con el resto de comentaristas. Aunque pueda estar de acuerdo con parte del contenido como en el caso del comentario de Anónimo.

A los demás- No voy a insistir en lo ya dicho acerca de coger el rábano por las hojas. Las entradas enlazadas tienen bastante más enjundia que una simple comparación entre Nuestro Señor Jesucristo y Luis XVI, y tampoco tratan del asunto monárquico. De modo que no entro en ese tema.

La verdad, esperaba aportaciones sobre lo que se dice acerca del martirio y el hastío que es lo que me parece interesante. Asumo la parte de culpa que me toca por resaltar el párrafo resaltado. Animo al personal a leer las entradas enlazadas y olvidarse del párrafo en cuestión.

P. Albrit dijo...

En verdad que vivimos tiempos difíciles, sobre todo por el oscurecimiento de la fe y por la apostasía de los buenos, que callando otorgan... ¿qué nos queda a los pobres pecadores? Sufrir y ofrecer,por nosotros y por todo el mundo: en fín, un verdadero Getsemaní.

A veces a mí también me invade esa sensación de que todo está perdidio, de que es inútil esforzarse por batallar el buen combate de la fe... Entonces sólo una oración puede levantar el ánimo, como a los mártires, sabiendo que Dios será el que de el fruto, aunque nosotros no lo veamos.

Anónimo dijo...

Bueno embajador, cuando el censurador toma la posta del censurado, la censura se convierte en un halago, .
El anónimo censurado.

Embajador en el Infierno dijo...

P.Albrit- Muchas gracias por añadir al debate.

Anónimo- No se bien lo que quieres decir, pero si te lo vas a tomar tan estupendamente, pues me alegro un montón.