martes, mayo 29

Pio XI, tan actual

105. Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio.
106. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.

107. Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la limitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia.

108. Tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez, tres tipos de lucha: se lucha en primer lugar por la hegemonía económica; es entable luego el rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos; finalmente, pugnan entre sí los diferentes Estados, ya porque las naciones emplean su fuerza y su política para promover cada cual los intereses económicos de sus súbditos, ya porque tratan de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones, recurriendo a su poderío y recursos económicos.
Tomado de la encíclica Quadragesimo Anno.

Ante las proféticas palabras de un Papa sobran los comentarios (míos, quiero decir, vosotros haced los que os plazcan).

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero eso es preconciliar...

Gonzalo dijo...

Ciertamente sobran. En todo caso, imprimir varias copias, enrollarlas bien prietas para que queden contundentes y liarse a enciclicazos con alguno.

Alphonse Marquis de Montauran dijo...

Esto es realmente llamar al pan pan y al vino vino.
No he leído una información económico-política más clara, certera y actual en ningún diario o medio de comunicación.

Conrad López dijo...

Sólo una apostilla, mon cher ami: profético poco, más bien buen conocedor de su tiempo. Otra cosa es que vamos a más a más, como dicen por ahí.

Abrazotes.

Embajador en el Infierno dijo...

Anónimo- Bueno, no soy un experto en historia de la Iglesia, pero creo que para cuando Pio XI escribió ese ya habíamos tenido 20 o 30 concilios, de modo que de preconciliar poco.

Gonzalo- ...o algunos, que la cosa prolifera que da gusto.

Alphonse- Por eso no leo diarios, ni consumo medios de "comunicación" en general. Leon Bloy tenía razón cuando decía eso de la actualidad y el Apocalipsis ¿no?.

Conrad- ¡Ah no!. En este caso no te lo admito. Este es mi campo y lo conozco. Esta encíclica es tan profética como la Humanae Vitae. Cuando Pio XI escribió eso al lobo no se le había visto ni un pelillo de la patita. Por aquel entonces, las "finanzas y el crédito" apenas habían empezado a tomar cierta importancia sobre la actividad económica general. Es verdad que ya había habido un crash bursátil y el mundo estaba inmerso en una crisis considerable, pero la acumulación de riquezas y de poder, y su impacto sobre la actividad política es muy, muy posterior. Sobre todo que no es un comentario coyuntural, sino que es una encíclica que se supone (algunos no piensa así) que se escribe con la idea de perdurabilidad.

Alphonse Marquis de Montauran dijo...

"Cuando quiero saber las últimas noticias, 
leo el Apocalipsis" Leon Bloy.
Buenísima cita. Y muy apropiada en estos días. Muchas gracias Sr. Embajador.

rojobilbao dijo...

136 (...)

No se prohíbe, en efecto, aumentar adecuada y justamente su fortuna a quienquiera que trabaja para producir bienes, sino que aun es justo que quien sirve a la comunidad y la enriquece, con los bienes aumentados de la sociedad se haga él mismo también, más rico, siempre que todo esto se persiga con el debido respeto para con las leyes de Dios y sin menoscabo de los derechos ajenos y se emplee según el orden de la fe y de la recta razón.

Si estas normas fueran observadas por todos, en todas partes y siempre, pronto volverían a los límites de la equidad y de la justa distribución tanto la producción y adquisición de las cosas cuanto el uso de las riquezas, que ahora se nos muestra con frecuencia tan desordenado; a ese sórdido apego a lo propio, que es la afrenta y el gran pecado de nuestro siglo, se opondría en la práctica y en los hechos la suavísima y a la vez poderosísima ley de la templanza cristiana, que manda al hombre buscar primero el reino de Dios y su justicia, pues sabe ciertamente, por la segura promesa de la liberalidad divina, que los bienes temporales se le darán por añadidura en la medida que le fueren necesarios (cf. Mt 6,33).

LA clave está en la cristianización de la vida económica, no en el Estatismo y la sobredimensión legislativa.

Gran encíclica.

Conrad López dijo...

¡Ah si, querido amigo! Lamento decirte que estás por completo equivocado.

Por aquel entonces, hacía ya décadas que la mitad de Europa pertenecía de forma mediata o inmediata a los Rothschild. La Reserva Federal ya llevaba algunos lustros funcionando, creada e impulsada por los Morgan y los Rockefeller, habían laminado el mercado financiero americano y eran dueños y señores del chiringuito. En Inglaterra se vivían los últimos pasos del proceso secular de concentración capitalista que describe Belloc en el Estado servil.La industria española pertenecía casi por completo a sociedades británicas, y en menor proporción francesas y alemanas, tras las cuales operaban sistemáticamente las mismas casas y familias financieras.

¿A qué crees tú que se refiere Pio XI? Repito ... de profético nada, lo que pasa es que al lobo le quedaba aún un vasto terreno por dominar. Y para ello necesitaba dominar los mecanismos educativos de los estados occidentales. El lobo no necesitó mucho tiempo para hacerse con ellos.

Conrad López dijo...

"132.
Raíz y origen de esta descristianización del orden social y económico, así como de la apostasía de gran parte de los trabajadores que de ella se deriva, son las desordenadas pasiones del alma, triste consecuencia del pecado original, el cual ha perturbado de tal manera la admirable armonía de las facultades, que el hombre, fácilmente arrastrado por los perversos instintos, se siente vehementemente incitado a preferir los bienes de este mundo a los celestiales y permanentes.

De aquí esa sed insaciable de riquezas y de bienes temporales, que en todos los tiempos inclinó a los hombres a quebrantar las leyes de Dios ya a conculcar los derechos del prójimo, pero que por medio de la actual organización de la economía tiende lazos mucho más numerosos a la fragilidad humana.

Como la inestabilidad de la economía y, sobre todo, su complejidad exigen, de quienes se consagran a ella, una máxima y constante tensión de ánimo, en algunos se han embotado de tal modo los estímulos de la conciencia, que han llegado a tener la persuasión de que les es lícito no sólo sus ganancias como quiera que sea, sino también defender unas riquezas ganadas con tanto empeño y trabajo, contra los reveses de la fortuna, sin reparar en medios."

Ciertamente ... grandísima encíclica.

Dhavar dijo...

Yo sí comento:

http://dhavar.blogspot.com.es/2012/06/british-empire-moloch-empire-iii.html

Anónimo dijo...

No era muy diferente cuando la riqueza se basaba en la tierra. en españa había regiones, como Vascongadas, Navarra, Galicia o el norte de Castilla donde la tierra se distribuía en muchas manos, pero el resto, y no digamos Andalucía o Extremadura, contaban con cuatro propietarios. eso también es poseer las riquezas cuatro gatos.

Anónimo dijo...

Cincretamente veinte Concilios, segun la historiografia eclesiastica.Asi Hefele-Leclerq , Hubert Jedin e incluso los mas progresistas como Alberigo.