sábado, septiembre 8

In Memoriam: Fr. Hugh Thwaites, S.J.

Me entero a través del blog del Padre Finigan, del reciente fallecimiento de Fr. Thwaites. Triste noticia sobre uno de los hombres más grandes que he conocido. Hace tiempo hablé de él y no me voy a repetir. Solo volveré a decir aquello que mi amigo, el que me invitó a conocer a este jesuita, dijo para convencerme: "¿Quieres conocer a un santo en vida?". Tenía toda la razón.

He leído dos preciosos obituarios del Padre Thwaites. Ambos están en inglés. Recomiendo echarles un vistazo. Se puede acceder pinchando aquí y aquí

El segundo enlace es particularmente enjundioso. El autor, un sacerdote inglés, cuenta como en un retiro para curas que predicó el Padre Thwaites, les dió una meditación sobre el infierno. Dice:

"..él, sonriendo afablemente como siempre, dijo "Ahora os voy a dar una charla sobre el infierno; siempre pienso que debo hablar sobre el infierno en un retiro". Nos miramos unos a otros de manera tolerante y nos dispusimos a relajarnos. Nunca olvidaré las palabras con las que comenzó: "La mayoría de los sacerdotes van al infierno". En fin, uno no olvida esa clase de frases."

Fr. Thwaites dejó grabaciones sobre temas doctrinales muy interesantes. Incluso dejó grabadas sus fabulosas memorias de guerra (combatió en la IIGM y fue prisionero de guerra de los japoneses en Singapur). Se puede acceder a ellas pinchando aquí.

Descanse en paz.

11 comentarios:

jose luis Samper dijo...

Gracias por este post

Con perdón dijo...

Con todos mis respetos, no sé porqué a los tradicionalistas les entusiasma tanto que se hable del infierno. A ver, comprendo que dada la laxitud actual en la que los Novísimos no figuran en casi ninguna homilía, se quiera que los sacerdotes recuerden, al menos de vez en cuando, el pequeño detalle de la Salvación vs condenación. Al fin y al cabo, pera eso se encarnó y murió Nuestro Señor.

Pero parece que a no pocos tradis se les hace la boca agua cuando un cura dice que muchos irán al infierno, destacándolo como lo que mejor simboliza su santidad o rectitud de intención. Me transmite cierta actitud morbosa que no me convence.

Embajador en el Infierno dijo...

Jose Luis- Gracias a ti por el comentario.

Con Perdón- Ironicamente a mi no se me hace la boca agua cuando un cura habla del infierno, no es un tema en el que me recree habitualmente y creo que en este blog he mencionado el tema (aparte del título- de ahí lo de "ironicamente") un par de veces o así.

Ocurre, como tu bien dices, que no es habitual que a los católicos se nos hable del particular. De hecho no recuerdo que en mi parroquia (magnífico el párroco y demás sacerdotes ¡ojo!) se haya hablado jamás del tema en los últimos cuarenta y tanto años. Por eso, porque practicamente no se habla del tema jamás, cuando un cura lo hace merece, a mi modo de ver, resaltarse.

Y si te puedo pedir un favor...: no utilices la palabra "tradi". Me carga enormemente. Aclaro que uno es tradicionalista en lo político, en lo religioso soy católico, pura y simplemente. Como católico, y como todos los católicos que lo son, uno es tradicional. Me parece bastante absurdo declararse "católico tradicionalista".

rojobilbao dijo...

Embajador, hasta en lo eclesial existen las etiquetas y la de "tradi" tan nebulosamente definida como otras tiene su espacio.

Coincido contigo en valorar la mención del infierno como algo poco habitual y desligado de lo que se entiende como típico de los tradis. Yo, que no me siento tal, gusto de escuchar a un cura hablar de las penas del infierno al menos en Pascua florida.

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- No si el problema no son las etiquetas, es la palabra "tradi" que me saca las muelas. En cualquier caso la etiqueta "tradicionalista" para un católico e parece particularmente desafortunada.

Con perdón dijo...

Tradi o tradicionalista, si un católico se queja de que el clero no habla lo suficiente de algo, por ejemplo el infierno, será que defiende la doctrina tradicional ante una cierta flojera actual. Por tanto, no es descabellado que a este tipo de católicos se les llame tradicionalista.

Personalmente me parece incoherente definirse tradicionalista en lo político y no en lo religioso, puesto que el tradicionalista político defiende, entre otras cosas, la confesionalidad del estado, aspecto que hoy NO defiende la Iglesia. Y por tanto, volvemos a lo de antes: alguien que defiende un aspecto de la doctrina tradicional olvidado hoy por la Iglesia se puede calificar como 'tradicionalista', aunque no le guste.

Joaco dijo...

Pues yo he leído en alguna declaración programática de la CTC que esta organización política es partidaria de la "reforma" de la actual Constitución. No me parece que esto sea ser muy partidario de la confesionalidad del Estado. Yo por el contrario sería partidario de derogar la actual Constitución, por relativista y por tanto nefasta, y sustituirla íntegramente por otra legislación de inspiración católica por ser esto más adecuado para el bien común de la sociedad ¿es esto ser partidario de la confesionalidad del Estado?. Y no nos vamos a alargar aquí ahora sobre la convenciencia de separar las funciones de la Iglesia y el Estado, que nos podemos perder del todo.

En fin, ya estamos con los tópicos y la confusión, en el uso de términos y expresiones.

Yo en lo religioso soy católico y no me importa añadir el adjetivo de tradicional, dado el desmadre existente hoy día en el sector católico, eclesial y social (aunque algunos curas "tradicionalistas" echan para atrás también). En lo político..... depende, eso ya es más complejo.

Y que un sacerdote católico hable hoy día en una homilía del demonio o del infierno, desgraciadamente, es excepcional, rarísimo. No era así hace no mucho tiempo, desde luego. Pueden ser signos de los tiempos. Hace poco alguien me ha dicho que un obispo español le manifestó (en conversación privada) que eso del demonio son tonterías que no hay que creerse. Y doy fe de que me lo ha dicho alguien digno de crédito.

Embajador en el Infierno dijo...

Con perdón- Un católico es tradicional por definición, de otra forma no es católico. Tan simple como eso. Si consideras que la Iglesia Católica ha roto con la Tradición supongo que te habrás borrado inmediatamente porque entonces ya no es Iglesia Católica.

Por eso decirse "católico tradicionalista" es cuanto menos una reiteración innecesaria.

Joaco Sería interesante saber el contexto de esa declaración programática porque hasta donde yo se la CTC no acepta de ninguna de las maneras ninguna de las constituciones que ha tenido España empezando por la de 1812.

Con perdón dijo...

Embajador, yo no he dicho que la Iglesia haya roto con la Tradición. Ser tradicionalista es fedender aspectos como la liturgia tradicional o la doctrina política, y otros más, de los que la la Iglesia no ha renegado, pero los ha dejado en el letargo, hasta caer en el olvido entre muchos de los fieles.

Gonzalo dijo...

Secundo absolutamente al Sr. Embajador en lo absurdo de conceder una "vía católica" separada de la tradición.

Rafael Angel Marañón dijo...

Hay cristianos confesos, que niegan la realidad del infierno y creen que no pensando en él se va a disipar, pero la idea y la experiencia les muestra, como a todos, que el infierno, como la vida eterna, es una presencia real y actual en sus vidas.
La paz genuina cristiana es una paz sin limitaciones, confiada, completa y sin sobresaltos. Hemos dejado en manos del Creador todo cuanto somos, aunque las vicisitudes visitan cada casa y cada persona;
El infierno del burlador, sucede en el vacío de su propia alma, y en el agitar incesante de su propio corazón. El que ama el dinero no se saciará de dinero, y ello se torna en un infierno para obtenerlo y para conservarlo.
El pobre sufre por agravio comparativo, y codicia ardientemente poseer los mismos poderes y las mismas ventajas que los ricos, aunque en el fondo, lo que se envidia, son los placeres y las maldades que se pueden hacer con la posesión del dinero. Poder manifestar el mismo orgullo y prepotencia que los débiles sufren, y en ello les va la vida con su particular infierno interior.
El apartamiento de la vida de Dios, es un agravio comparativo para los que quedan fuera. No es un castigo impositivo, sino una realización de lo que cada uno llevaba en su corazón. Y ante esta diferencia, el rencor y los malos sentimientos contra los demás y contra sí mismo por haber errado, es ya de por sí un infierno real y eterno.
En estos asuntos hay quien sabe mucho más que yo, pero un aporte que esclarezca las cosas no está de más, sino que proporciona una idea distinta de lo que el vulgo cree que cree.
Desear morir, y no poder, sabiendo que es algo eterno, es suficiente castigo sin tener que acudir al tópico del "tridente" ni a "las calderas de Pedro Botero"; solo contemplar la dicha de los salvos es suficiente.