sábado, septiembre 22

Nazismo, liturgia y participación

Evelyn Waugh, escritor y periodista inglés converso al catolicismo, debía estar muy cabreado cuando escribió la carta al director del Catholic Herald (7 de Agosto de 1964). De ella extraigo unos párrafos que transcribo debajo. Trata sobre ciertos aspectos del Concilio Vaticano II que en aquel momento estaba en pleno desarrollo. En fin, como veréis, no hace prisioneros. Y además tiene ciertas apreciaciones muy interesantes. Ahí va:
 
"Finally, a word about liturgy. It is natural to the Germans to make a row. The torchlit, vociferous assemblies of the Hitler Youth expressed a national passion. It is well that this should be canalised into the life of the Church. But it is essentially un-English.

We seek no "Sieg Heils". We pray in silence. "Participation" in the Mass does not mean hearing our own voices. It means God hearing our voices. Only He knows who is "participating" at Mass. I believe, to compare small things with great, that I "participate" in a work of art when I study it silently. No need to shout.

Anyone who has taken part in a play knows that he can rant on the stage with his mind elsewhere. If the Germans want to be noisy, let them. But why should they disturb our devotions?.

I am now old but I was young when I was received into the Church. I was not attracted by the splendour of her great ceremonies- which the Protestants could well counterfeit. Of the extraneous attractions of the Church which most drew me was the spectacle of the priest and his server at low Mass, stumping up to the altar without a glance to discover how many or how few he had in his congregation; a craftsman and his apprentice; a man with a job which he alone was qualified to do.

That is the Mass that I have grown to know and love. By all means let the rowdy have their "dialogues", but let us who value silence not be completely forgotten."
En cristiano:

"Finalmente, unas palabras sobre la liturgia. Es connatural a los alemanes armar jaleo. Las vociferantes asambleas iluminadas con antorchas de la Juventud Hitleriana expresaban una pasión nacional. Está bien que esto se canalice hacia la vida de la Iglesia. Pero es esencialmente ajeno a lo inglés.

No buscamos "Sieg Heils". Rezamos en silencio. La "participación" en la Misa no significa que tengamos que oir nuestras propias voces. Significa que Dios escucha nuestras voces. Solamente Él sabe quien está "participando" en la Misa. Creo, por comparar cosas grandes con pequeñas, que uno "participa" en una obra de arte cuando la estudia en silencio. No hay necesidad de gritar.

Cualquiera que haya participado en una obra de teatro sabe que puede perorar en el escenario con su mente puesta en cualquier otro sitio. Si los alemanes quieren ser ruidosos, que lo sean. Pero, ¿porqué tienen que perturbar nuestras devociones?.

Soy ahora viejo pero era joven cuando me convertí al catolicismo. No me atrajo el esplendor de las grandes ceremonias católicas- que los protestantes puede falsificar muy bien. El espectáculo del sacerdote y su acólito en la Misa rezada aproximándose al altar sin ni siquiera mirar de reojo para descubrir el número mayor o menor de feligreses que asistían a la celebración, fue de las superfluas atracciones católicas que más me encandilaron. Un artesano y su aprendiz; un hombre con una tarea que solamente el está cualificado para realizar.

Esa es la Misa que he aprendido a conocer y amar. Dejen que los bulliciosos tengan sus "diálogos", no faltaba más, pero a los que apreciamos el silencio no nos olviden del todo."

Los cambios litúrgicos postconciliares no fueron particularmente bien recibidos en Inglaterra. El escritor y profesor universitario Joseph Pierce hace notar como la tremenda ola de conversiones que se dio, antes del Concilio, en Gran Bretaña y otros lugares de Europa, sobre todo entre intelectuales y gentes del mundo de la cultura, prácticamente se secó después de aquel. En Inglaterra una considerable cantidad (y calidad) de estos se agrupó en torno a una petición al Papa Pablo VI para conservar en dicho país lo que hoy conocemos como la forma extraordinaria del rito romano. La petición, que firmaron incluso dos obispos anglicanos y algún famoso judío, tuvo éxito y el Papa concedió el llamado "Indulto Agatha Christie" que permitía la celebración de la forma extraordinaria en aquel país. La petición con la lista de firmantes y el indulto se pueden leer pinchando aquí.

16 comentarios:

triquiñuelas dijo...

"Los cambios litúrgicos no fueron bien recibidos en Inglaterra"..., sí, tampoco en otros lugares o para otras personas que aunque ajenas al imperio anglosajón no hayan perdido dos cosas tan fundamentales como elementales para juzgar casi todo en la vida: el buen gusto y el sentido común.

Era solo eso lo que había (y hay) que tener para detestar la misa nueva (aun "bien celebrada", si es que aquello sea posible...)

Si hay una excusa desde ya poco atendible es: nací con el novus ordo y lo acepto tal como es; o, estoy más que acostumbrado. Y no es atendible porque en mi país todos estamos acostumbrados desde que nacimos a escuchar cumbias y boleros, pero la gente normalita de todos modos detesta aquellas manifestaciones "culturales".

Pioquinto dijo...

Excelente post, Embajador.

Anónimo dijo...

El tema de la aceptación del cambio de la misa no puede verse por separado al viraje masificador que dio el mundo en los últimos 100 años. Es verdad que la Iglesia mantuvo hasta 1960 sus murallas relativamente cerradas a este influjo con su impronta de fast food, del acercamiento a la lisonja popular y el sentimentalismo, pero el hombre ya estaba, antes de esta fecha, más o menos estropeado.

Ciñiéndonos puntualmente a la misa nueva, es evidente que un hombre de fuera de la masa no la podría aceptar. Y esto porque es un hombre que sabe y respeta un orden de jerarquías más o menos elemental donde, no hay acto social más serio que el litúrgico y donde no son aceptables manifestaciones ajenas al silencio, la reverencia y lo sacro del asunto. Así de simple. Es de sentido común (sentido que la Iglesia cuidaba aun en las más bajas clases sociales, que una vez a la semana podían presenciar la expresión de una cultura dos veces milenaria).

Yo les deseo que se vayan todos al cielo, pero, indudablemente, en el novordista en general y particularmente cuando hay guitarras, panderetas, neocatecumenales, carismáticos, etc... hay una pérdida inevitable del buen sentido propio del maremoto bastardizador que le pone el tono a nuestro estúpido tiempo. Eso es un hecho. Hay cosas que si no, no se aceptan.

Del mismo modo que no acepto que se erupte en mi mesa.

Sobre el proceso masificador y la Iglesia encontrarán un ensayo de Calderón Bouchet en pdf que se llama IDEOLOGÍA E IDEA DEL HOMBRE. Tomo dos frases, el resto lo leen cada cual: "por primera vez en la historia del mundo existe todo un aparato para fomentar la mediocridad y mantenerla" ... "El alto clero, actualmente al frente de la Iglesia, ha visto la posibilidad de integrar estas vocaciones a un servicio social más activo y arriesgan asumir la responsabilidad de una propagación publicitaria y masiva de la fe. Para ello no hace falta el ejemplo viviente del sacrificio, incomprensible en términos de masa, sino su presencia para animar los movimientos masivos y dar un toque misticón a las agrupaciones más publicitadas". Cualquier relación con las JMJ (o como se llame esa imbecilidad), es pura casualidad.

Un abrazo, Embajador.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo

Aquí, todas las opiniones sobre la reforma litúrgica de Waugh, en eñ sitio del amigo Tolllers,:

http://www.cuadernas.com.ar/traducciones/evelyn-waugh-el-papa-juan-y-el-concilio-destrozaron-la-liturgia/a-bitter-trial.doc

pcbcarp dijo...

El Vaticano II se cargó la Liturgia y, con ella, la capacidad de la misa de facilitar un estado mental (o espiritual, vaya) "religioso".

Al Neri dijo...

Muy interesante, de verdad. E instructivo.

AMDG dijo...

> Es connatural a los alemanes armar jaleo...

Este argumento está bastante de sobra, así como al referencia al nazismo.

Nada que ver.

Anónimo dijo...

También Tolkien, como Waugh, rechazó el cambio litírgico desde premisas de puro sentido común (no eran liturgistas).
No es que no haya además argumentos liturgicos para ese rechazo, pero lo seguro es que prima es el sentido común. No se le puede exigir a la feligresía más que se sepa el catecismo y un mínimo de inteligencia, lógicamente

Embajador en el Infierno dijo...

Triquiñuelas- No detesto el Novus Ordo. De pequeño en mi colegio se celebraba con toda reverencia y cuidado. Luego conocí el Novus Ordo en latín y finalmente la Misa Tridentina. Por desgracia la reverencia y cuidado con la que se celebraba en mi colegio no es lo habitual. Para mayor desgracia conocí la Misa Tridentina cantada, y es difícil que las comparaciones no salgan como salgan. Pero no lo detesto.

Pioquinto- Muchas gracias.

El Carlista- Muy agradable verle otra vez por estos pagos. De acuerdo estoy con usted en su primer párrafo: no me creo la leyenda rosa (ni la negra) pre-conciliar. Me haré con ese ensayo de Calderón Bouchet del que me habla. Muchas gracias.

Ludovicus- Caramba, si hubiera sabido antes que Tollers ya había traducido "A bitter trial" me habría ahorrado la mía. Ahora me deja en la disyuntiva de leerme la traducción de Tollers o comprarme el libro original como quería....

Pcbcarp- Boadella dice que perdió la fe cuando cambiaron la liturgia. Él era monaguillo, y un esteta. Pero hay cosas de las que cuesta sorprenderse.

Al Neri- Celebro mucho que te haya gustado y ayudado.

AMDG- Si y no. El "si" lo digo porque siempre es injusto generalizar. Habrá alemanes de todos tipos. Además el autor seguramente tendría ciertos prejuicios derivados de ciertos hechos históricos sobradamente conocidos. El "no" se refiere a que en dos cosas tenía Waugh bastante razón: primero que fueron los obispos alemanes los que empujaron el ariete en el Concilio (vease "El Rin desemboca en el Tiber"), y segundo que los alemanes (como en general las gentes del norte y de esto los ingleses tampoco se libran del todo) tienden a necesitar desfogar en ocasiones establecidas, mientras que en el sur tendemos a desfogar continuamente sin necesidad de establecer ocasiones. Los ingleses recurrían al deporte, por lo general, y los alemanes a invadir Francia cada 50 años más o menos. Diaz-Plaja en su libro "El español y los siete pecados capitales", dentro del capítulo dedicado a la Ira tiene apreciaciones muy interesantes sobre este tema.

Anónimo- Interesante lo que comenta de Tolkien. Lo desconocía.

AMDG dijo...

El nazismo y la supuesta algarabía alemanas me siguen pareciendo espantajos traídos por los pelos.

Este sitio judío saca pecho:

http://forward.com/articles/159955/converts-who-changed-the-church/?p=all

Dicen que fueron ellos mismos. ¿Nos atreveríamos a comparar el ambiente de las iglesias con las "meriendas de judíos" (expresión alemana, por cierto)?

Conste que Waugh tiene acusación de judeofobia en la wiki. Todo un honor :)

rojobilbao dijo...

Robert Hugh Benson en sus "confesiones de un converso" también apela en varias ocasiones al argumento de lo natural al inglés y la espiritualidad inglesa, y es ciertamente un coñazo este tipo de ideas. Existen sin duda gustos diversos en función, sobre todo, de la cultura imperante, pero gustos y liturgia no van de la mano, y no debieran. Se deb celebrar de la manera coreecta, de la mejor que se pueda, y si el modo te disgusta o te gusta menos, deberás cambiar tu gusto por el más conveniente.

En África se festeja de manera saltarina y vociferante, pero eso da lo mismo, la misa deberá ser como en Pakistán o en Belice. El gusto particular de la nación queda a los adornos de las paredes de las iglesias y al vestir de los asistentes a la misa, no en la liturgia.

Walter E. Kurtz dijo...

Rojobilbao: No creo que Waugh esté hablando de "gustos". Es un recurso irónico para contradecir a los teólogos del Rhin que, durante el Concilio, abogaban por cambios que consideraban "populares". O quizá también a alguien encumbrado un poco más arriba que consideraba que con la Misa nueva "nos estemos apartando del habla de los siglos cristianos, convirtiéndonos en intrusos profanos en los precintos literarios de la palabra sacra", que "tenemos razones para lamentarnos realmente, razones casi de incomprensión por su pérdida" y que "estamos entregando algo de valor incalculable" (Aud. Gral. 26/11/69).

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- El propio Beato Cardenal Newman acudía a ese argumento para muchas cosas de religión más allá de la liturgia. El argumento en si mismo es, en esto estoy de acuerdo contigo, espurio. Sin embargo, el fondo del argumento (la necesidad del silencio) es real y verdadero. Como es verdad, a pesar de lo que dice AMDG que el folklorismo litúrgico es cosa alemana. Y yo creo que en este caso Waugh no utiliza lo "inglés" como fondo del argumento, sino para establecer la contraposición a las innovaciones germanas. Es más, creo yo que lo hacía como una forma elegante de evitar decir que el jaleismo germano no era católico. Por eso le compro el argumento.

Embajador en el Infierno dijo...

Vaya, se me adelantó el Coronel para decir la misma cosa mucho mejor explicada.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Interesante la lista. Por cierto, se le ha colado un "explendor", con x.

Embajador en el Infierno dijo...

Gracias Jesús, ya lo he corregido.