viernes, noviembre 2

Conversaciones en la embajada (XLIII): Dura como el acero de Krupp

Hace ya algún tiempo que la #4 (9 años) decidió que lo de ser astronauta lo iba a dejar para más adelante. Actualmente se debate en un sinvivir entre la profesión de policía y la de bombero. Ya conté en su momento su subida a Montejurra andando detrás del animoso guía como si el guía fuera una ancianita achacosa. Es dura como el acero de Krupp.

Según parece hace unos días sufrió alguna contrariedad y derramó un par de furtivas lágrimas. Su hermana mayor sorprendida le preguntó:

- Perooo....¿Estás llorando?

Y ella le respondió sin perder la compostura:

- No lloro...¡es que me sudan los ojos!.

Esta acaba de legionaria.


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4 comentarios:

Gonzalo dijo...

Recuerda avisar en la jura de bandera...

Yurremendi dijo...

Ya se ve que te has leído a Sven Hassel.

Y que entre tanta niña, te habría gustado tener a un mocete aguerrido.

En fin, el hombre propone...

Embajador en el Infierno dijo...

Gonzalo- Tu ríete que te quedarás sin venir.

Yurremendi- Muy bueno que lo hayas identificado. Pero ya sabes que la frase tiene un autor digamos...polémico.

Que quede claro que yo estoy encantado con mis niñas. Cada una es como es y tiene sus divertidas ocurrencias. Me lo paso muy bien. No echo de menos tener un hijo varón.

Alphonse Marquis de Montauran dijo...

Yo es que... ¿qué quiere usted? Yo lo de las mujeres militares sigo sin verlo claro... por experiencia.