martes, mayo 29

Pio XI, tan actual

105. Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio.
106. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.

107. Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la limitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia.

108. Tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez, tres tipos de lucha: se lucha en primer lugar por la hegemonía económica; es entable luego el rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos; finalmente, pugnan entre sí los diferentes Estados, ya porque las naciones emplean su fuerza y su política para promover cada cual los intereses económicos de sus súbditos, ya porque tratan de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones, recurriendo a su poderío y recursos económicos.
Tomado de la encíclica Quadragesimo Anno.

Ante las proféticas palabras de un Papa sobran los comentarios (míos, quiero decir, vosotros haced los que os plazcan).

martes, mayo 1

Conversaciones en la Embajada (XL): Como tener contento a un padre anglofilo-carlista

Hace algunas semanas estábamos cenando. La mayor mencionó algo de Shakespeare (no es que nuestras conversaciones familiares sean de un culto que lo tumban, simplemente mencionó algo de Shakespeare) e inmediatamente el menda dijo:

- A mi lo que más me gusta de Shakespeare es Enrique V.

Al punto las tres mayores, como accionadas por un resorte saltaron, tenedor en ristre, y a voz en grito recitaron:


(Una lagrimilla de satisfacción me recorrió el rostro, pero no lo digáis en su colegio que las tendrán por "frikis". En su descargo tengo que decir que en una época no muy lejana pasé tres meses recitando en alto por la casa, para aprenderla, la arenga del día de San Crispín).


----------------------------------------------------------------------


Ocurrió pocos días atrás. La #2 llegó toda contenta y emocionada y entregándome un papel me dice:

- ¡Papá, mira lo que hemos estudiado hoy en el colegio!

El papel en cuestión es el de la foto de la derecha. Pinchando se hace más grande. 

Mientras su padre miraba emocionado el cuadro, ligeramente reconciliándose con el colegio, la #2 aprovechó para mentir como una bellaca:

- Yo he sido la única que me sabía la Dinastía Legítima.

Se lo perdono porque era para agradar a su padre, pero recuerdo que esta fue la del Rey de Egipto.


----------------------------------------------------------------------


Tendrían la #1 y #2, 9 ó 10 años. Estaban dichosamente sentadas en una tapia disfrutando de un helado veraniego. En eso que pasó, algo retirado, un grupillo de adolescentes imberbes. La #1 se dirigió a la #2 y le dijo:

- ¡Mira que niños tan monos!

La #2 echó una de sus displicentes miradas y de inmediato, volviendo a su helado, informó a su hermana:

- Papá es mucho más guapo.

(Papá vio y escuchó todo esto inopinadamente y sin que ellas se percataran. Vale, esta historieta no tiene que ver ni con la anglofilia, ni con el carlismo, pero me puso muy contento)