domingo, enero 27

Libros: Me hallará la muerte

Este libro me lo trajeron los Reyes Magos. Dude si dedicarle tiempo o mandarlo de vuelta a donde vino. De modo que pregunté a un amigo que sabe de lo que habla y me dijo:

- Me han dicho que está bien, de lo mejor que ha escrito De Prada. Pero no estoy para leer esos libros hasta que no haya leído la Biblia, El Quijote y Dostoievski.

A muchos les parecerá la típica salidita autosuficiente del cultureta de turno. Pero la verdad es que mi amigo tenía razón. De hecho creo que la comparación deja al libro en cuestión demasiado bien.

Pasando un momento por alto que la obra sea asquerosa e innecesariamente sórdida , lo cierto es que entretiene, y como novela de intriga está bastante lograda. Y ahí se queda la cosa. No hay mucho más. Entiendo que la gente en general no pide mucho más, con lo cual lo dicho es suficiente, pero no impide que uno se quede con cara de tonto por haber gastado tiempo y dinero en un entretenimiento bastante simplón. Seguro que el "Farmville" de Facebook aporta más.

En fin, yendo al tajo: el argumento está muy bien resumido en la contraportada y hay poco que añadir. Un maleante de via estrecha se mete en un lio y para huir de las consecuencias se alista en la División Azul (como se podría haber alistado en la Legión, o haber hecho las Américas. La División Azul es solo parte del decorado). Allí es hecho prisionero y pasa las de Caín. Vuelve usurpando otra identidad y donde antes cometía pequeños delitos, ahora se dedica a grandes cambalaches. Al final pasa lo que tiene que pasar en estos libros. El final está muy bien, eso si, para una novela de intriga. 

El libro tiene una moraleja y una especie de crítica social. La moraleja, que el autor repite machaconamente, es que de un mal no se puede sacar un bien mayor. La crítica social consiste en dividir al mundo entre idealistas comprometidos y chupópteros lacayunos del Régimen. Bastante facilito y hasta melodramático, aunque al final todos tengan sus grandes y pequeños pecados y la única que se salve sea una niñita presentada brevemente como una lucecilla de inocencia entre tanta perversión.

La perversión. Me permito parafrasear a Evelyn Waugh y digo: yo no entiendo de literatura, pero se lo que me gusta. Y lo que me gusta es la pincelada ligera y breve, la que insinúa más que muestra, y la que identifica al maestro que con tres trazos es capaz de dibujar un mundo pletórico de detalles. Como hacía Waugh.

De Prada no deja nada a la imaginación. Entiendo yo que debe dar cancha al "nucleo duro" de su público. Me refiero al anciano ecologista suscriptor del ABC de toda la vida.  "¿Qué lees Mariano?", le pregunta su señora. "Pues una novela formidable sobre la División Azul que ha escrito el De Prada este, palomita". Y palomita se queda tranquila porque lo de la División Azul le suena facha a más no poder, y porque ha leído algún artículo del DePradaese y le ha parecido un católico cabal, incluso un poco radical. Mientras tanto,  Mariano se lo está pasando bomba con todos los lujosos detalles de las aventura eróticas de Antonio, el protagonista. Ansón puede estar orgulloso.

En fin, que si, que el mundo es sórdido y la gente muy mala, pero eso se puede dejar dicho y sentado en tres páginas. Más allá de la escenita de rigor, el regodeo resulta cansino y bastante asquerosito, y no deja las capacidades del autor en demasiado buen lugar.

La crítica social es bastante facilona, como he explicado más arriba. El paralelismo que establece el autor entre aquel Régimen y el actual es evidente. A lo mejor demasiado evidente, pero es que posiblemente la realidad, de hecho, sea demasiado evidente. Al final es una cuestión de oligarquías dominantes y sus alegres compañeros de viaje, sin complicarse mucho la vida.

La moraleja esa del mal y el bien, pues bueno, pues vale. La resolución de este asunto resulta, quien lo iba a decir, bastante malminorista. El mal no vence, pero el bien tampoco. Resulta un relato desesperanzado y desesperanzador. 

Conclusión: ¿Es usted suscriptor del ABC desde hace por lo menos 40 años?¿Piensa de todas maneras que el periódico ha perdido mucho desde que no está Anson para controlar las páginas de huecograbado?¿Está su voto al PP más fuera de toda duda que la paternidad de sus hijos?¿La abruma la convicción de que Esperanza Aguirre y Maria Dolores de Cospedal son Agustina de Aragon y Manuela Malasaña redivivas en misión divina para salvar España?¿No entiende como todavía no hay, en la Plaza de Colón, una estatua dedicada a esa enorme artista que es Norma Duval, de por lo menos 10 metros de altura?. No le de más vueltas: este es su libro. Yo me vuelvo a Waugh (y al Quijote).


20 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo. He tenido muchas veces la misma sensación, y le agradezco los euros y el tiempo que me acaba de ahorrar.

C.-

Embajador en el Infierno dijo...

Chico, pues me alegro, que en estos tiempos de crisis todo ahorro es poco.

Jordi Morrós Ribera dijo...

Es la crítica más demoledora que he leído nunca sobre los inquebrantables lectores del ABC.

Y eso que mi difunto padre se refugió en la lectura de sus páginas cuando en los últimos años de su vida ya no soportaba "La Vanguardia" porque se había modernizado demasiado.

Anónimo dijo...

Gracias, dudaba y me lo ha resuelto.

Yurremendi dijo...

O sea, un fangal para que se revuelquen los cochos. Si eso es lo que pare un escritor católico español, que Dios nos coja confesados. ¿No lo has devuelto a quienquiera que te lo regalara? Para que lo lean sus hijas, digo, y no las tuyas...

Enrique García-Máiquez dijo...

Literariamente, además, la crítica es espléndida.

P. Albrit dijo...

Gracias por la crítica, y como un anónimo por ahí arriba dijo, lo euros que pensaba invertir en ella.

Si es que ya no quedamos hombres...
No me extraña la bipolaridad del autor. Refleja un cierto catolicismo ñoño, tan patrio... como el aquella vetusta libería que tenía en sus anaqueles devocionarios y novelas guarrindongas, colindantes.

P. D.: Me acuso de ser lector sentimental del ABC.

Anónimo dijo...

Siempre mejor los clasicos que correr el riesgo de equivocarse!

Al Neri dijo...

El sexo forma parte de la vida y una novela o una película no tienen por qué obviarlo, incluso descendiendo al detalle si es necesario. Hay muchas novelas en las que el sexo es el eje principal, ya que versan precisamente sobre esa pasión humana y sobre lo que condiciona las relaciones.

A mí lo que me repele es que se utilice el sexo como reclamo comercial, para vender más libros, más revistas o más entradas de cine, sin venir a cuento. De hecho hay obras de ínfima calidad que han triunfado comercialmente por su componente erótico, como por ejemplo la trilogía de Las sombras de Grey.

En el cine he visto muchísimas películas que introducen una carga sexual que no aparece en la novela que las inspira. Eso me da pena, que se apele a los más bajos instintos humanos para vender no solo en el mundo de la publicidad sino en el de la cultura.

Leeré el libro porque suelo leer caso todo lo de la D.A.

Embajador en el Infierno dijo...

Jordi- Bueno, bueno... la crítica es al nucleo duro. Mi padre también fue gran parte de su vida lector de ABC y no se parece al retrato que hago arriba. Hace ya tiempo cambio a La Razón y luego a La Gaceta.

Anónimo- De nada, me alegro haber sido de utilidad.

Yurremendi- Si que te ha durado poco el calentón bloguero ¿no?.

No creo que lo devuelva, me parece que su sitio está en el fuego purificador. ¿No te parece?.

Enrique- Viniendo precisamente de ti ese comentario te imaginarás lo hinchado que estoy estos dias ¿no?. Gracias hombre.

P. Albrit- De nada. A mi como a usted me parece fascinante como puede tener uno los devocionarios y novelas guarrindongas codo con codo. En fin, no me cabe en la cabeza.

Anónimo 2 - Eso desde luego.

Al Neri- Si, hay muchas cosas que pertenecen a la intimidad de las personas que forman parte esencial de sus vidas. Echar un ñordo, se me ocurre. Pero que sea esencial no quiere decir que forzosamente haya que contar hasta los más últimos y definitorios detalles. El pudor también es parte de nuestra vida, pero parece que lo es cada vez menos.

Y, a mi me parece que, precisamente en este caso se usa el sexo como reclamo comercial. Lo verás si te compras la novela, cosa que lógicamente te desaconsejo porque es perfectamente prescindible. A mi también me tiró mucho el asunto de la D.A. pero como digo arriba, es más bien parte del decorado y poco más. No merece la pena.

Al Neri dijo...

No me compraré la novela pero la leeré igualmente.

La comparación entre echar un ñordo y practicar relaciones sexuales me parece inquietante. Aunque ambos actos formen parte de la intimidad, la faceta afectiva, las relaciones e incluso muchas decisiones humanas están condicionadas por los impulsos sexuales o por su inhibición. Naturalmente es indeseable descender a ciertos pormenores, pues entonces estaríamos hablando de pornografía, que va destinada a excitar los instintos de quien ve o lee. Cuando hablo de detalle no me refiero a eso, sino a evitar ciertas gazmoñerías cuando las referencias sexuales son necesarias para entender el relato o a los personajes.

Guillermo dijo...

Admiro a quines son capaces de leer una novela hasta el final sin que les guste. Hace un año lo intenté con una de Prada, El Séptimo Velo. Me parece que no llegué ni a la página cincuenta. No había nada cáustico ni porno, pero tiene ese tic tan español de escribir barrocamente, con frases demasiado largas sobradas de adjetivos. Ahí da la sensación de que el escritor quiere ser más protagonista que los personajes.

No estoy de acuerdo con el comentario del P. Albrit sobre el catolicismo de Juan Manuel de Prada. En mi opinión no es ñoño, de hecho tiene su particular cruzada contra el buenismo. En todo caso a mi me chirría porque es un poco rancio. Demasiado esforzadamente tradicionalista, demasiada doctrina, demasiada crítica a la modernidad y postmodernidad; demasiado pepito grillo. Si bien es cierto que dice cosas que nadie dice hoy en España y su programa de tv es único en su especie por éso mismo. En ese sentido lo valoro bastante como periodista.

Yurremendi dijo...

Embajador:

Creo que tienes razón, su lugar está en el fuego catártico. Yo, que tengo algo de bibliófilo, soy al mismo tiempo un defensor de la quema de libros. No sé cómo te las arreglarás tú, pero yo tengo una vieja cocina de leña que me viene de perlas. Últimamente he estado quemando también fotografías: "¿Qué tenemos aquí, una foto de aquella...? ¿Y otra de...? Y ésta de cuando... ¡Uf!". Y qué bien se queda uno, qué ligerito.

Dices bien, pasóseme el calentón, la fiebrecilla juvenil, el breve furor. Dejó de funcionarme el programa para cargar las fotos en el ordenador y como soy supersticioso, y un incurable haragán, me descorazoné. Me dije que para escribir tonterías y aburrir al personal, bien podía seguir dejando caer algún comentario por aquí de vez en cuando. Y no obstante...

Embajador en el Infierno dijo...

Neri- Si, si que es inquietante. Pero muy propia del mundo que nos movemos. Al final es todo pura animalidad, o como tu bien describes: pornografía. Eso es lo que hay en el libro este.

Guillermo- Tampoco he entrado mucho en lo puramente literario para no hacer demasiada sangre, pero lo que describes de los adjetivos y el "barroquismo" (pedantería más bien) se ve muy bien en esta novela. La leí hasta el final con la secreta esperanza de que a pesar de todo merecería la pena, pero me equivoqué.

Yurremendi- Pues me has dejado con un palmo de narices con lo de tu blog-gatillazo, la verdad.

¿Y no obstante?

Yurremendi dijo...

Embajador:

Siento de veras haberte dejado tan narigudo. Acaso alguna cosa acabe por publicar, quizá relacionado con la iconografía, que es lo que me consume actualmente, por aquello de las sinergías.

"Y no obstante..." : Me pareció más interesante dejar un final abierto, que suele pasar por profundo y meditabundo.

Anotacionesdemanuelmorillo dijo...

Te compro el comentario final definidor del fanático pepeista que me voy a permitir difundir (con cita del alias)

Genial

Embajador en el Infierno dijo...

Sírvete Manuel.

rojobilbao dijo...

Que a un autor tan casposo (literal, no figurado) grosero, manido y redicho como de Prada reciba tan serio correctivo es propio de gente mala como el embajador, al que siempre le faltó caridad cristiana.

Si se ha escuchado una disertación del ínclito, leerle es mortificarse en vano.Recomiendo mejor el uso del cilicio o en su defecto la ingesta de aceite de higado de bacalao.

Embajador en el Infierno dijo...

Rojobilbao- No se porque el aceite de higado de bacalao tiene tan mala fama. A mi me encantaba de pequeño. No me la compares con la novela esta....

Anónimo dijo...

Un libro que recoje todos los topicazos sobre el Franquismo y la División azul:

- la División Azul estaba principalmente integrada por delincuentes, prófugos de la justicia, aquellos que no tenían donde caerse muertos, y quizás, sólo quizás, algún idealista que casualmente se enroló para combatir en Rusia.
- los alemanes despreciaban a los "mestizos españoles del Sur" (así lo dice el libro), y les trataban como carne de cañón.
- y claro, es de sobras sabido que "todos" los buenos falangistas estaban contra Franco.

Por tanto el autor de libro desconoce que la inmensa mayoría de divisionarios fueron auténticos VOLUNTARIOS E IDEALISTAS. Y desconoce también que el trato que los alemanes dispensaron a los españoles fue el de auténticos héroes y así lo dijo el mismísimo Hitler, quien reconoció el valor sin igual de nuestros divisionarios, especialmente después de la gesta del lago Ilmen.
Y por último decirle que los "falangistas" que estuvieron contra Franco fueron una exigua minoría, muy marginal, y junto al Caudillo estuvieron falangistas de tantísimo renombre como el General Muñoz Grandes, el General Yagüe, Girón de Velasco, etc.

En fin, un libro que al poco de empezarlo me dieron ganas de dejarlo de leer, puesto que no se ajusta a la realidad de los hechos, describiendo una sociedad gris, escabrosa y totalmente alejada de lo que fue la España de Franco.

Obviamente no lo recomiendo, pero ya se sabe, cada uno con su dinero hace lo que quiere.