domingo, mayo 26

El fabuloso misterio del Sagrario volador

Damos la espalda a Dios cuando pecamos. Y eso lo hacemos todos, todos los días. Y ante ese concreto y frecuente dar la espalda a Dios, hay otras formas de dar la espalda a Dios que no parecen tan relevantes. Pero a lo mejor si que son relevantes, aunque no sean TAN relevantes. O a lo mejor es que estamos tan acostumbrados a nuestra condición de pecadores que ya somos insensibles a los pequeños (y no tan pequeños) detalles más tangibles. O a lo mejor..... bueno, no se, se me ocurren otros muchos alomejores, pero a lo mejor es mejor dejarlo ahí e ir a lo que quería contar. 

De las tres parroquias que hay en mis alrededores solamente una (la mas antigua) tiene el Sagrario en el presbiterio. Creo que fue el actual párroco (que ya debe llevar por lo menos un par de décadas o tres en el puesto) el que recuperó el Santísimo de una capilla lateral a la que había sido relegado. 

En las otras dos iglesias resulta que ni siquiera está en una capilla lateral, está en un capilla posterior. Es decir, que durante la Misa se da esta curiosa situación: la feligresía entera da la espalda a Dios y solamente es el sacerdote el que está de cara a Él. 

En un fascinante ejercicio de contorsionismo litúrgico-histórico hemos pasado gradualmente de: 1) estar todos de cara a Dios; a 2) estar el sacerdote de espaldas a Dios y los feligreses de cara; y por fin a 3) estar el sacerdote de cara a Dios y los feligreses de espaldas.

La parte buena es que de hecho se ha conseguido contentar a todo el mundo: tanto a los que pedían que el sacerdote estuviera dando la cara a Dios y a los que protestaban porque el sacerdote estuviera dando el culo a la feligresía. Esto es un logro de incalculables consecuencias.

Me pregunto con anhelante curiosidad cual será el siguiente movimiento que nos espera.

10 comentarios:

Yurremendi dijo...

¿El siguiente movimiento? Todos de espaldas a Dios, vueltos hacia Satán. Es lo lógico.

Embajador en el Infierno dijo...

Vamos, vamos, Yurremendi, eso ya se nos ha ocurrido a todos. Es demasiado fácil. Esperaba algo más....creativo.

Yurremendi dijo...

La Embajada capitanea el combate contra la celulitis en la Iglesia...

Anónimo dijo...

Muy buena percepcion

Georges B. dijo...

Esse est percipi aut percipere.

Embajador en el Infierno dijo...

Yurremendi- No seas malo.

Anónimo- De nada, pero resulta dolorosamente evidente.

Georges B- Pues no se... iba a decir "precisamente", pero no estoy seguro.

carmela dijo...

He estado hace unos días en un funeral por una señora cuyos hijos y nietos son todos ateos pero han organizado el funeral porque "a la abuela le gustaban estas cosas" y han metido en la iglesia con ese motivo a una pila de amigos de la familia en su mayor parte ateos o al menos que fueron a Misa por última vez allá por el pleistoceno medio. El Sagrario estaba en un lateral y a la remanguillé,los bancos tan juntos que era imposible arrodillarse, el cura un amigo de la familia que, conociendo el percal, se avino a dirigir la asamblea.Asamblea que se dedicaba a charlar tranquilamente de sus cosas durante la ceremonia. Eso sí, con el Padrenuestro todo el mundo se abrazaba mucho.
El siguiente movimiento estuve a punto de hacerlo yo que me faltó el canto de un duro para subir al altar y meterle un sopapo al cura.
Es que soy muy poco creativa...

Anónimo dijo...

Embajador, hay otra posibilidad, que es asistir a la Misa desde la capilla, dando la espalda al sacerdote, asi ya sois dos los que estais de cara al Señor. Muchas gracias y saludos.

Anónimo dijo...

Estoy en la línea de Carmela. A mí que poco me gustan las misas de guitarricas y moñerías, hay misas que parece que estés en un concierto de Hombres G.

Todo lo que desacraliza no hace bien a la liturgia, echa tierra encima.

Luego se acaba comulgando con bizcocho en San Carlos Borromeo con Zerolo y Bono.

Gerardo dijo...

Pues tal y como son algunos curas ahora, creo que lo mejor es no darles la espalda. Por mera precaución.