domingo, septiembre 22

Dos formas de entender un imperio

Un compañero comentaba la noticia aparecida hace algún tiempo que decía:


Entre las opiniones que surgieron abundaban los epítetos poco cariñosos hacia el Imperio Británico, como es lógico.

La nota de cordura y sensatez la puso mi amigo Javier Garisoain , en una de sus más gloriosas apostillas cuando vino a decir lo siguiente:

"Me imagino que, a lo largo de la historia, habrán llegado misioneros españoles a 9,5 de cada 10 países del mundo".

Lo cual me recuerda una anécdota que me contó hace unos meses un oficial de la Infantería Española destacado en Etiopía o Somalia, no recuerdo. Haciendo labor de vigilancia transitaba en su todoterreno militar por una "autopista" de tierra por la que pululaba toda clase de gente. En eso se fijó en una monja ancianísima que iba andando por la carretera como si tal cosa. El hombre paró el vehículo, se acercó a la monja y en un inglés chapurreado le preguntó si quería que la llevara a algún sitio. La buena mujer en perfecto castellano y con cara de sorpresa le respondió:
- ¡Ay, hijo!. ¡No entiendo nada de lo que me estás diciendo!.
La monja procedía de un pueblo de la provincia de Palencia, creo recordar y llevaba 35 o 40 años de su vida por aquellas tierras.


5 comentarios:

Jesús M. Pérez dijo...

¡Qué buena la anécdota de la monja!

Miles dijo...

Muy buena la apreciación de Javier Garisoain y tu anécdota de la monja, hemos tenido misioneros por todo el mundo, España siempre ha ido con la Cruz como estandarte por todo el orbe, no con ánimo de sojuzgar a otros pueblos sino de convertirlos y ganarlos para Dios, hace siglos poniendo fin a los sacrificios humanos en algunas culturas indígenas, y que mejor que hombres de fe, como Fray Bartolomé de las Casas para defender los derechos de los indios; hoy evangelizando y mejorando la calidad de vida de pueblos del tercer mundo.

Por cierto, ¿la foto es del Castillo de Javier?, esas escaleras las he subido y bajado en un par de ocasiones, no como novio, sino como invitado, lanzador de arroz con puntería, no receptor de esa lluvia gramínea, je je.

Embajador en el Infierno dijo...

Jesus- Me alegro que te haya gustado.

Miles- La foto es del castillo de Javier, efectivamente. Este verano hemos estado yendo ahí a Misa con frecuencia.

Anónimo dijo...

Te escribo desde Argentina. Yo fui primario y secundario a los franciscanos de Valencia. Un lujo de curas y de colegio.
Lo que aprendi alli nunca se me olvido. Lo que trabajaron esos hombre para levantar un colegio y una basilica.
Nada de escandalos ni escandaletes.
Hoy por hoy solo quedan 3 misioneros espagnoles que aun visitan nuestras casas a pesar de su avanzada edad.
Estoy tan agradecido de la educacion y el ejemplo. A veces comentamos en la universidad con otros colegas del buen ejemplo de estos santos varones.
Un abrazo
Pablo

Embajador en el Infierno dijo...

Pablo- Muchas gracias por tu aportación. Vosotros, desde luego, habéis visto cosas que nosotros solo conocemos de referencia.