domingo, mayo 26

El fabuloso misterio del Sagrario volador

Damos la espalda a Dios cuando pecamos. Y eso lo hacemos todos, todos los días. Y ante ese concreto y frecuente dar la espalda a Dios, hay otras formas de dar la espalda a Dios que no parecen tan relevantes. Pero a lo mejor si que son relevantes, aunque no sean TAN relevantes. O a lo mejor es que estamos tan acostumbrados a nuestra condición de pecadores que ya somos insensibles a los pequeños (y no tan pequeños) detalles más tangibles. O a lo mejor..... bueno, no se, se me ocurren otros muchos alomejores, pero a lo mejor es mejor dejarlo ahí e ir a lo que quería contar. 

De las tres parroquias que hay en mis alrededores solamente una (la mas antigua) tiene el Sagrario en el presbiterio. Creo que fue el actual párroco (que ya debe llevar por lo menos un par de décadas o tres en el puesto) el que recuperó el Santísimo de una capilla lateral a la que había sido relegado. 

En las otras dos iglesias resulta que ni siquiera está en una capilla lateral, está en un capilla posterior. Es decir, que durante la Misa se da esta curiosa situación: la feligresía entera da la espalda a Dios y solamente es el sacerdote el que está de cara a Él. 

En un fascinante ejercicio de contorsionismo litúrgico-histórico hemos pasado gradualmente de: 1) estar todos de cara a Dios; a 2) estar el sacerdote de espaldas a Dios y los feligreses de cara; y por fin a 3) estar el sacerdote de cara a Dios y los feligreses de espaldas.

La parte buena es que de hecho se ha conseguido contentar a todo el mundo: tanto a los que pedían que el sacerdote estuviera dando la cara a Dios y a los que protestaban porque el sacerdote estuviera dando el culo a la feligresía. Esto es un logro de incalculables consecuencias.

Me pregunto con anhelante curiosidad cual será el siguiente movimiento que nos espera.

lunes, mayo 20

Para enmarcar (XIX): Amor conyugal






Excelente artículo de Enrique García-Máiquez sobre el amor conyugal, del que es dificil extractar algo pero lo intento. Me quedo con el último párrafo:

Vivir una aventura, estando como están las estadísticas, es atravesar los años con un matrimonio insumergible. O sea, un marido y una mujer a los que, cuando les vengan con lo de amarse como novios, se sonrían, se guiñen y se digan al oído: “Entonces…, qué poco nos queríamos todavía”.
 Una verdad como un templo.

El artículo se complementa con esta entrada de su bitácora: Pentecostés y matrimonio, donde hace algunas apreciaciones verdaderamente interesantes. 



Esta sección del blog recoge aquellos artículos o entradas publicados en otros blogs que hacen una contribución decisiva a mi manera de ver las cosas por su elocuencia, claridad y propuesta de nuevas perspectivas. Por esas razones es muy posible que resulten atemporales o que por lo menos sean un sólido testigo para el futuro.

Otros artículos que se han publicado en esta sección se pueden ver pinchando aquí.

sábado, mayo 18

Mourinhólatras y mistervacantistas

Mi abuelo, como buen artillero y madrileño de pro, era socio del Atletico de Madrid con número de carnet de dos dígitos. En una de esas curiosas y hasta hoy inexplicadas discontinuidades de la tradición (no digamos ruptura, que suena mal) mi señor padre se convirtió en acérrimo forofo del Real Madrid. Sus hijos lógicamente somos continuadores del legado de nuestro padre.

Excepto por una breve fiebre adolescente que sufrió una de mis hermanas declarándose culé (porqueeee: "Epi es muy guapo", si señores si...hasta en las mejores familias), asunto del que se habla poco y se recuerda menos - uno de esos trapos sucios que se lavan en casa-, todos los hermanos somos madridista en mayor o menor grado. Conozco por lo demás una familia de barceloneses, sevillistas pata negra, que cuentan entre sus filas con un hincha farsante más desatado/demenciado que Gaspart. Lo llevan con verdadera y edificante resignación cristiana en el convencimiento que pasaran de largo del Purgatorio, habida cuenta de los sufrimientos que ya arrostran en este Valle de Lágrimas. 

Entre nuestros primos todavía quedan algunos restos de rojiblanquismo que tratamos con prudencia y benevolencia. Ya se sabe que no todas las semillas que esparcía el labriego caían en tierra fértil. Son un poco como "nuestros hermanos mayores en el futbolerismo" porque además coincide que el primo de más edad es colchonero impenitente y sin posibilidad de redención. Les damos coba pero en realidad les hacemos poco caso.

Como no podría ser de otra manera, mis queridas hijas beben de la verdadera tradición y llevan muy a gala (algunas demasiado) su madridismo. Dicho lo cual, el ambiente que se respiraba anoche en casa después del luctuoso suceso era: 

#5 Según su profesora: "no es una niña, es un ángel que ha bajado del Cielo". Mi señora esposa opina igual. Se fue alegremente a la cama no sin antes dejar una maceta de bonitas flores en la mesilla de noche de su padre, y una carta en la de su madre donde decía lo mucho que nos quería y lo maravillosos padres que éramos. Porque le apetecía. No sabe lo que es el fútbol. 

#4 A la legionaria no le quedaban uñas que comerse, y le sudaron un poco los ojos. Por lo demás, arrieros somos y en el camino nos encontraremos, colchonerillos de baja estofa. 

#3 La matemática, todo lógica y orden, empezó con unos sospechosos temblores al ver que IKER no aparecía (¡¡¡¡¿por Dios, porque no está IKER en la portería?!!!¿Qué clase de rotura en el continuo espacio-temporal es esta???!!!). Finalmente sufrió un shock anafiláctico que la ha dejado sin habla hasta aproximadamente el mediodía de hoy. 

#2 Su profesora de piano dice que tiene maneras de concertista. Esto quiere decir que si toca la nota que no es, sigue impertérrita con su pieza convencida de que el problema es que la partitura está mal. Porque ella nunca se equivoca, faltaría más. De modo que el resultado de ayer no era real, estaba mal. Se fue a la cama canturreando alegremente el "¡Hala Madrid!" como si nada hubiera pasado. 

#1 Generalmente vive a dos metros del suelo y le interesa la tercera derivada. En esta ocasión la ha descubierto a través del twitter de Santiago Barco con la ilustración que preside esta entrada (el dibujo es de Nicolás, amigo del Facebook). Se ha quedado encantada. 

Desde que expulsaron ignominiosamente al único entrenador digno de ese nombre que ha tenido el Real Madrid en 40 años (Molowny aparte) un servidor se considera mistervacantista ortodoxo y madridista no-practicante. Creo que es la única actitud decente que se puede tomar ante la situación de necesidad que vive el Madrid en la "primavera" florentino-mourinhista. 

De hecho, cuando echaron a Del Bosque, el cabreo fue tan monumental que fui a hacerme socio del Getafe (hay vínculos familiares, y la otra opción que era el Rayo me parecía una radicalidad excesiva) cuando al sinvergüenza de su presidente se le ocurrió publicar un video apestoso para captar socios. Consecuencia: perdió por lo menos a uno. 

Desde entonces solo miro de reojo el Marca muy de vez en cuando, y en la oficina hago preguntas blasfemas del tipo: "Entonces, ¿Quién va primero en la liga?¿Pero Simenone no es delantero del Atlético?¿Y eso de "Messi" que es?¿Un mote de un jugador inglés que se lía con el balón?". En las porras que se organizan para acontecimientos futbolísticos participo arrastrando los pies y hago todo lo posible para quedar en último lugar. 

Anoche estuve mirando el Marca, y divirtiéndome con el Twitter. Claramente el mesianismo y caudillismo hispánico ha alcanzado cotas hasta ahora insospechadas gracias a los mourinholatras. En serio: no tengo ni puñetera idea de lo que pasa en el R. Madrid, no me interesa y no lo sigo. Visto desde el mistervacantismo solo se aprecia un sujeto que llegó al equipo gracias a un porrón indecente de millones, con aureolas de salvador de la patria y que se ha quedado en un chuletilla de la Arganzuela que no se ha comido un colín y encima saca a Iker de la portería. La primera vez en 14 años que el Madrid pierde contra el Atleti, y los mourinhólatras a voz en grito: "Santo súbito!". 

Nicolás Gómez Dávila tenía razón: "El mundo moderno no será castigado, el mundo moderno es el castigo".

viernes, mayo 10

Del derecho a la vida al deber de dar muerte

Jugar con el mundo moderno según sus reglas es, parafraseando a Helenio Herrera, perder el partido sin bajarse del autobús.

El problema de adoptar las categorías del mundo moderno para luchar con sus propia armas, es que el mundo moderno no tiene categorías. O mejor, solo tiene una categoría: el cambio perpetuo. Y más concretamente, el continuo movimiento de la portería según convenga a quien tiene el poder o sea el grupo de presión con más fuerza.

Hablar de "derecho a la vida" es adoptar la terminología del mundo moderno. Nos sentimos encantados de nosotros mismos porque hemos sido capaces de darle en todos los morros a la "cultura de la muerte" con su propio garrote. 

Claro que, no nos paramos a pensar que cuando se concede o reclama un derecho tiene que haber un tercero que lo provea o sostenga. Y todo está muy bien hasta que uno empieza a plantear que ese derecho no se debe proveer porque hay otros que son, real o supuestamente superiores. 

Viene al caso de un apestoso artículo escrito por el carnicero liberal de turno que he descubierto a través de la bitácora de Carlos Esteban. Cito el mismo párrafo que Carlos:

"Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga"
Uno se podría plantear que de hecho nos encontramos ante un enfermo mental, un psicópata. De modo que perfectamente, siguiendo su "lógica" insisto, podríamos muy bien empezar a pedir cuentas a su propia madre por haber traído al mundo un espécimen de este porte, ¿no?.

Ya he dicho en alguna otra ocasión que una sociedad basada en los "derechos" es autodestructiva en tanto que esos derechos son, la mayor parte de las veces, contra alguien o algo y, por tanto, excluyentes, mientras que el "deber" es siempre hacia algo o alguien y más frecuentemente "inclusivo.

Una sociedad cristiana se basa en un par de sencillos deberes: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo". No hay constitución en el mundo más sencilla y perfecta que esa. Y sobre eso se basa la sociedad que queremos construir.