miércoles, septiembre 3

Como hacer que el personal pague impuestos con una sonrisa en la boca

Mi familia paterna se divide,  grosso modo, en dos clases de individuos: los de la "Clase R" que son delgados y gráciles, como mi abuela; y los de la "Clase E" que estamos mejor alimentados y nos reímos más, como mi abuelo.

Mi abuela hizo el Profesorado Mercantil en sus tiempos y daba gusto ver sus bien ordenados cuadernos donde llevaba escrupulosa y prístinamente las cuentas de su casa.

Mi abuelo, además de militar, fue uno de los componentes de la primera promoción de economistas que hubo en España, y daba todavía más gusto ver su selvática leonera llena de libros, papeles, y objetos curiosos (un secante, cientos de pisapapeles, .....), esparcidos graciosamente por toda su extensión.

Como se puede uno imaginar los de la "Clase R" llevan todos sus papeles perfectamente al día y entregan la declaración de la renta hacia el 7 de Enero de cada año, más o menos. Los de la "Clase E" somos de carácter más arriesgado y generalmente esperamos al último día para empezar a pensar en el desagradable particular.

Yo vi a mi abuelo empezar a hacer la declaración el día 15 de Agosto. Pero, claro, hizo dos guerras.

A los de la "Clase E" los trámites administrativos y papeles en general nos producen una fuerte urticaria y considerable desafecto.

Todo esto para explicar que hoy he tenido que buscar un papelito que me reclamaba un hermano, que es más bien de la "Clase R", y he tenido que ponerme el traje de amianto y las botellas de oxígeno para bucear en mi leonera. Lo divertido de buscar papelitos es que uno se topa con otros y se le ocurren ideas.

Por ejemplo, me he encontrado con una carta del Ayuntamiento de Madrid que decía:

"Estimado ciudadano:
Según los datos que constan en nuestra base de datos, aparece Ud. como obligado al pago del Impuesto...."
Si uno ya es poco proclive a pagar impuestos, se le hace todavía más cuesta arriba cuando se dirigen a él con esa expresión tan enrepolladamente cursi de "Estimado ciudadano". Inmediatamente me imagino a mi mismo como un engolado liberalillo del XIX, petimetre de vía estrecha y perfectamente encantado de considerarse un vulgar ciudadano.

Estaría mucho más dispuesto a pagar, si la carta la enviara el Rey de España (supuesto que en España hubiera rey) y la encabezara de este modo:

"Mi muy amado y leal súbdito:
El Turco ha vuelto a hacer de las suyas y el hereje calvinista insiste en hacerse degollar por nuestros valerosos Tercios. Con gran dolor de nuestro real corazón nos vemos nuevamente en la obligación de requerir su apreciado concurso para sufragar los cuantiosos gastos que genera la defensa de la Civilización Cristiana y las Verdades que enseña nuestra Santa Madre Iglesia".

¡Así si!. Me envían esa carta y estoy dispuesto a "equivocarme" a favor del Estado la próxima vez que haga la Declaración de la Renta.

He dicho.

16 comentarios:

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

Hombre, don Embajador, aunque sea para hablarnos de Montoro no sabe lo que nos alegramos de ver que sobrevive.

Yurremendi dijo...

Esta división entre ramas genéticas me recuerda a una lectura de infancia: los Patapoufs et Filifers de André Maurois (verdadero nombre: Salomon Herzog). En inglés se tradujo como "Fattypuffs and Thinifers".

A mí todo lo relacionado con el papeleo administrativo me hace sentirme muy desgraciado. No me importa tanto que el Estado me desplume como que me pida un justificante que me pueda faltar en la declaración de la renta. ¡Lo odio!

Lo de "estimado ciudadano" es un poderoso hemético, yo guardaría el papelito para cuando tengas que hacerte un lavado de estómago urgente.

Aún sintiémdome monárquico, en lo de "mi muy amado y leal súbdito" paréceme que has cargado las tintas paternalistas. Tampoco es eso. Creo que un escueto: "Español", un poco a lo franquista, ya basta.

nachet dijo...

Yurremendi, es que tu eres más bien azulón sociológico. El monarca se dirige a sus súbditos ccomo padre que es. La jefatura del estado es la decimooctava de sus atribuciones en el orden de su lista por importancia. En realidad el rey no escribía cartas a sus súbditos. Trincaba a los ricos en cortes para q le financiaran las degollinas de herejes e infieles. Claro, luego había que ceder por otro lado, que en la vida nada es gratis, contra lo que piensan los de la casta partitocratica. Al súbdito de a pie ya le iba bien con sus tasas habituales.

Un artículo gracioso, embajador. Y me alegro de leerte otra vez. Eso sí, lo del impuesto de la renta, ya lo sabes, es otro invento liberal para jorobar a los asalariados.

Anónimo dijo...

Que les den a los Reyes. Nunca han valido para nada.

Embajador en el Infierno dijo...

Gonzalo- Muchas gracias hombre. A ver que se puede hacer.

Yurremendi- Me temo que estoy de acuerdo con Nachet en que eso de "Español" te ha quedado como muy: "Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo.". Y que sepas que decir esto me duele mucho más a mi que a ti. ;-P

No me bajaré de la burra en considerar que un rey de verdad tiene que ser primero padre y luego todo lo demás.

Nachet- Muchas gracias a ti también, a ver si consigo mantenerme.

Anónimo- Así, a bote pronto: sin Isabel la Católica y los que la precedieron estarías escribiendo tus comentarios en árabe y tus hijas llevarían burka. Sospecho que estarías encantado de ello, pero debo señalarlo.

Anónimo dijo...

Bueno, nunca se sabe si son los reyes los que tienen que dar las gracias al pueblo o éste a aquellos. Mi opinión es que a estas alturas la monarquía ni tiene sentido ni vale para nada.

Dices que sin los reyes católicos hablaríamos árabe, pero sin Carlos IV a lo mejor no habrían entrado los franceses.

Anónimo dijo...

Por cierto, no tengo hijas, ni con burka ni sin burka.

Embajador en el Infierno dijo...

El pueblo lo tenía bien claro.

Y desde luego que ha habido reyes buenos, malos y mediopensionistas.

Simplemente quería mostrarte que tu afirmación de "nunca han valido para nada" era falsa.

Y ahora más que nunca necesitamos un buen rey.

emboscao dijo...

Estimado embajador, estaría bien conocer su ranking motivado de los 10 mejores monarcas españoles de todos los tiempos. Y si se anima el de los 10 peores.
Un saludo.

Anónimo dijo...

El pueblo lo tenía claro? Sí, en pasado puede ser, ahora lo que tiene claro es que pasa totalmente de la monarquía. Después de tanto sinvergüenza coronado es difícil creer en esa institución.

Dices que necesitamos un buen rey. Pues nada, cuando lo haya nos avisas.

Embajador en el Infierno dijo...

emboscao- Eso es una buena idea, muchas gracias, pero va para largo. Para cuando consiga decidirme si fue mejor Isabel la Católica o D. Pelayo.

Anónimo- Ya le he demostrado que su afirmación era falsa. Y es falsa por superficial, como lo que continua diciendo: generalidades vanas.

nachet dijo...

Anónimo, monarquía quiere decir gobierno de uno solo. De-uno-solo. El último monarca que se ha sentado en el trono de España fue Fernando 7. Lo q ha venido después han sido fantoches sin poder, que servían para justificar ante el muy monárquico pueblo español las trapacerias de gobiernoS de militares o caciques de los partidos.

Como yo sí soy monárquico, anónimo, yo si quiero un rey. Pero de verdad. Lo que quiere decir que este no lo es.

Mientras tanto, estoy de acuerdo con usted: mejor que la República española se quite la corona. Así todo estará más claro para todos.

Anónimo dijo...

Para vana la defensa de una monarquía que ni existe.Un blog todo lo aguanta. ¿Esto lo arregla un rey? Pues muy bien: ¿cuál?

Porque si no hablamos desde la realidad, yo puedo decir que hace falta un Carlomagno para toda Europa.

La irrealidad sí que es vana y superficial.

nachet dijo...

Anónimo. Esto lo ha fastidiado la plutocracia que está detrás del teatrillo de los partidos liberales. Que lo arreglen ellos. Perdón, ya lo están arreglando... A base de joder al pueblo, como lo vienen haciendo desde ese latrocinio colosal llamado desamortización.

Los monárquicos queremos reyes, pero no creemos en Superman. Esto no lo arregla una persona sola. Si nosotros no tenemos interés en participar en la cosa pública, otros lo harán por sus intereses

El único Mesías es Cristo. Los Mesías humanos defraudan todos invariablemente.

Es la sociedad real la que tiene que tomar el mando de los asuntos públicos, en vez de dejarlos en manos de la mafia de los partidos por pereza y cobardía. Libertad y responsabilidad son la respuesta.

Anónimo dijo...

Hombre, Nachet, no me negará que Fernando VII y su padre, Carlos IV, también eran un tanto fantoches.

No sé porqué una monarquía arreglaría los problemas de España. Si es porque haya el gobierno de uno en vez de la partitocracia de ahora vale una república presidencialista o un régimen autoritario como el franquista.

AMDG dijo...

Si eso te animó a pagar los impuestos, esto te animará a pagar además el óbolo:

http://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/13/alejandro-sosa-laprida-dieciocho-meses-con-francisco-citas-escogidas-para-despabilar-a-incautos/

A que sí? ;-)