sábado, julio 11

La importancia del latín (III): Anécdotas del Concilio Vaticano (el primero)

Me ha regalado recientemente mi suegra un libro de lo más curioso. Se trata de las memorias que sobre el Concilio Vaticano I escribió un sacerdote francés, el padre León Dehon, que fue taquígrafo en las sesiones.

Pongo debajo unos párrafos extraídos de dicho libro sobre el uso del latín en el Concilio que resultan la mar de descriptivos sobre el ambiente y las dificultades lingüisticas. Atentos al último párrafo en particular.


"Sin el latín, esta extensa asamblea hubiera degenerado en una Babel de lenguas. Gracias a la lengua latina, los prelados pudieron fácilmente intercambiar sus ideas. No todos lo hablaban con facilidad pero todos podían comprenderla fácilmente salvo algunos orientales , y asimismo todos podían remitir sus votos y observaciones a las comisiones en lengua latina. 
Había muchos matices en la pronunciación, y durante los primeros días se veía a menudo una sonrisa que escapaba a la gravedad de los obispos o cardenales italianos, cuando oían hablar la lengua de Cicerón con inflexiones y una pronunciación poco familiar a sus oídos. Mons. Pie con gracejo aplicaba el texto sagrado a esta variedad: "Multifariam, multisque modis olim Deus loquens patribus in prophetis" [Hebr. I, 1](*). Mons Mermillod decía: "Mi voz, reverendos Padres, es francesa pero mi corazón es romano".
Nosotros los taquígrafos teníamos alguna dificultad para entendernos en esta variedad. Los ingleses eran terribles por la pronunciación, los españoles y los húngaros por su dominio. Los franceses no han brillado por la elegancia o la corrección de su latinidad. Mons. Vérot, obispo misionero de Savannah, y Mons. Bravard, obispo de Coutances, soltaban sin escrúpulos numerosos barbarismos. Su latín respondía a esta muestra: Columbus discooperuit Americam. Un obispo de una gran sede, descontento con el esquema exclamaba: Abeat quo volebit. Poco importa, se comprendía.
V. Marchese narra que hubo "alguna escena curiosa debido a la pronunciación, pues un obispo español, que acusaba de barbarie a un alemán, al cual verus ferus est(**), el otro, de rechazo encontró al pueblo español un pueblo de borrachos, para los cuales vivere bibere est(***)""

(*)"En diversos momentos y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas".
(**) "un verdadero salvaje", según el traductor de Google.
(***) Esta creo que la entendemos todos.

9 comentarios:

Miguel dijo...

Gracias por la anécdota.

Su blog y otros me han animado a aprender latín (no a recordar, pues a mi generación ya sólo se ofrecía comom optativa en "letras", como si a un médico o biólogo no le viniese bien conocerlo). Como dijo Carlos Ruiz Zafón en una de sus novelas:"No hay lenguas muertas, sólo hay cerebros aletargados".

Mi pequeño aporte de la vida diaria: vivo en Alemania y el año pasado me rompí los ligamentos del tobillo. Cuando fui al médico para la recuperación me las deseé para pronunciar el palabro vernáculo (Fussknochelbännde). Al escuchar mi alemán del sur de los Alpes o Pirineos , me dijo, tu lo que te has roto son los "ligamenta", oder?

Un saludo y gracias por la bitácora. Muchos andamos atentos a nuevos informes de la embajada.

Yurremendi dijo...

Ingeniosamente lúdicos los graves padres conciliares.

El comentario de Miguel me ha hecho recordar el chiste aquél de "¿Cómo se dice autobús en alemán?: Subanestrujenbajen."

Aunque los amigos griegos para decir autopista, dicen aftoquinitódromo, y no es chiste.

Embajador: A fe que su suegra de usted demuestra grande refinamiento en la elección de obsequios.

Embajador en el Infierno dijo...

Miguel- Muchas gracias por pasarte por aquí, contarnos tus cosas y animarme a seguir. Significa mucho.

Yure- Mi señora suegra tiene muchos libros interesantes y cuando encuentra alguno particularmente peculiar me lo manda. Tengo un catecismo ilustrado francés de finales del XIX que se caga la perra. Igual escaneo un par de hojas para que lo veas.

Yurremendi dijo...

Conforme con el escaneo, menos conforme con la rahez alusión a los excrementos caninos, ¡que uno es muy casto de oídos!

Embajador en el Infierno dijo...

Ya, lo siento. No he sabido expresar más delicadamente la emoción que me causa el Catecismo ese.

Bisniesta de carlista dijo...

Me ha encantado la cita, pero no puedo evitar que me produzca una gran desazón. Cuánto ha perdido Occidente al olvidar el latín y más aún ha perdido la Iglesia despreciándolo. Espero poder dedicar un tiempo a refrescar los birriosos conocimientos del latín que me legó el Bachillerato de Humanidades de la LOGSE para poder enseñarle a mi hija cuando sea mayor. Es uno de los mejores legados que puedo dejarle.

rojobilbao dijo...

Me permito recomendar un libro del que leí una parte y lo encontré sabroso.

EL LATIN HA MUERTO, ¡VIVA EL LATIN!

«Me he lanzado a una empresa que poca gente ha intentado hasta ahora: contar las aventuras de esta lengua latina que tanto amo, de esta reina de las lenguas, desde sus orígenes hasta nuestra época, en la que son muchos los que piensan que habría que abandonarla, declararla muerta y enterrarla. Me opongo rotundamente a estas personas y demostraré que el latín no ha muerto ahora, sino que muró hace dos mil años y que esta "muerte", si puede hablarse de muerte, le ha permitido gozar de una vida casi eterna.»

Yurremendi dijo...

Rojo:

Para comprar verduras en la plaza, el latín ha muerto. Pero todos los domingos compruebo que el latín sigue vivo, que seguimos rezando en latín. Y con mis hijos -que en el colegio han aprendido un montón de latín- rezo todos los días en esta lengua. Y la versión de los Evangelios que leo siempre es la latina, con el griego al lado como referencia. En suma, que creo que las lenguas etrusca e ibera han muerto, pero la latina no.

Anónimo dijo...

Deus verus Deus ferus, era lo que dijeron los teólogos españoles a los tudescos en Trento (el Dios verdadero es un Dios fiero).