martes, septiembre 8

Un incentivo perverso

El Papa publica hoy dos motu proprio mediante los cuales agiliza y reduce el coste de los procesos de nulidad. 

Ahora la nulidad será más rápida y gratuita. 

Algún amigo que sabe de estas cosas me decía hace tiempo que en su docta opinión (y es docta) un alto porcentaje de los matrimonios son, de hecho, nulos por cuestión de vicio de consentimiento, o sea, porque la gente realmente no sabe lo que hace. 

Por esa razón parecería casi obvio que lo que hay que hacer es precisamente lo que se ha hecho, y así el personal se ahorra traumas. 

Por otro lado, a nadie se le escapa que facilitar la nulidad devalúa el matrimonio. Hacer más sencilla la disolución del vínculo es un incentivo perverso, por cuanto que la gente se pensará menos y no más, el casarse. Siendo más fácil cancelar el matrimonio, hay menor incentivo a considerar el paso que se da con más cuidado.

Y me pregunto: ¿No sería más misericordioso ahorrarle al personal todo el jaleo, papeleo y problemones de conciencia que conlleva una nulidad, haciendo más difícil el contraer matrimonio canónico?. 

En eso la Iglesia actuaría como la madre que no deja que su hijo meta los dedos en el enchufe. 

Y no como la mucama a la cual lo único que le importa es que el coñazo del nene deje de berrear. Si metiendo los dedos en el enchufe el chaval se calla, pues que los meta. 


9 comentarios:

Diego A. Ibarra dijo...

Es bueno recordar que con el proceso de nulidad no "se disuelve el vínculo". Lo que hace el Juez canónico, en caso de proceder la demanda, es señalar que no hubo matrimonio sacramental, precisamente que no existe vínculo alguno. Estoy de acuerdo por otra parte en que, como parte de la solución debe incrementarse de modo eficaz la preparación para la recepción del sacramento, y exigir un mayor conocimiento a los novios de lo que van a recibir, de modo tal que efectivamente se configure el vínculo; y debería demorarse o negarse el matrimonio a aquellos que no cumplan adecuadamente con esta formación o que no estén plenamente en condiciones de recibirlo. Fortalecería ello, en cierto modo, la familia cristiana.
De paso, si se me permite, un blog muy recomendable para estos tiempos sinodales http://familiarisconsortio.ive.org/

Carmela dijo...

Embajador, gran idea la tuya , pero me temo que pasaría lo que pasa con las primeras comuniones en las que los párrocos " presumen " de si han hecho la comunión doscientos o quinientos o cien mil niños. Les importan las cifras por alguna razón que ignoro y que puede que tenga que ver, no sé, con su carrera eclesiástica.
Con algún sacerdote he hablado de eso después de asistir a alguna primera comunión que parecía la franja de Gaza y siempre me encuentro con la misma respuesta " no podemos negar la comunión a los niños... " Y no es eso lo que digo, lo que digo es que o los niños y sus familiares son conscientes de lo que están haciendo o mas vale que celebren la primera comunión civil en Pepita ' s Bodas y Banquetes y nos dejen tranquilas a las señoras mayores que creemos en la Presencia Real y que, además, tenemos que cuidar nuestras coronarias.
Perdona que me extienda pero es que me hierve la sangre.
Y de las bodas ni te hablo porque hace tiempo que mando regalo y no voy.
Por las coronarias.

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

Totalmente de acuerdo. Hace mucho que en las discusiones al respecto digo precisamente eso, que lo que deberían es poner más requisitos para la boda y que si yo fuera cura al 80% de los novios los echaría para atrás.

Gonzalo García Yangüela ن dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gonzalo García Yangüela ن dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silvestre dijo...

Con Francisco todo es posible, y casi siempre desagradable, cuando no aterrador, pero está por ver que aquí se haya equivocado, cuando a lo mejor ha dictaminado lo que es de sentido común. Sin leer la letra pequeña, que por lo leído por ahí sólo concreta la casuística ya presente, me parece muy bien que se agilicen los procesos y se abaraten los costes. Especialmente esto último, aunque en el catolicismo español siempre se verá mal abaratar algo en la Iglesia porque, desgraciadamente, la fe ha quedado en manos de los pijos. En cuanto a abreviar los procesos, quienes han pasado por procesos de nulidad -hay testimonios publicados sobre ello- saben de la tortura que supone cuando en conciencia se cree que el matrimonio no fue tal y hay que esperar años para que la Iglesia lo confirme. No endiento qué mal puede haber en que sea más rápido el proceso si no va en contra de las garantías del mismo.

A los frívolos seguro que les parece muy bien que la música suene según la cantan los mass media, pero a la vez les dará igual. Ellos despachan el asunto re-"casándose" por lo civil sin molestarse en comprobar si el matrimonio eclesiástico era válido o no.

Miles dijo...


Un amigo sacerdote me comentaba las causas tan rocambolescas que tienen algunos para casarse por la Iglesia, él había llegado a oír, tras hablar con los novios, lo de que "es que si no me caso por la Iglesia, mi madre no nos amuebla el piso" o "nos casamos por la Iglesia por la parafernalia y boato que conlleva".

Mientras los españolitos sigan presentándose ante el altar por estas peregrinas causas y quieran formalizar su unión ante un Dios en el que no creen , habiendo sólo intereses crematísticos o de boato, este coladero de descerebrados no dejará de fluir.

¿Que autoridad moral va a acabar teniendo una Iglesia que están desmontando desde dentro quienes tenían que defenderla y protegerla? Una Iglesia que pretende mimetizarse en lo más posible con una sociedad con unas costumbres en franca descomposición y decadencia para obtener el beneplácito y la palmadita en la espalda de ésta.

No me es posible extenderme más. Gracias Silvestre por su anterior comentario en la anterior entrada. Gracias Embajador por volver a colgar sus comentarios en su blog, en estos tiempos de tribulación, necesitamos un foro en el que mostrar desencantos, posibles remedios y esperanzas.

Bisnieta de carlista. dijo...

Cuando oí la noticia, pensé lo mismo. Pero como creo que las altas esferas de la Iglesia no son tontas y que, si yo, siendo una simple seglar, he sido capaz de llegar a esa conclusión, ellos también habrán llegado, estas actuaciones me reafirman en la nula fe de los que mandan. Se comportan como políticos de cuarta en vez de como segyuidores de Cristo.

filosofo rancio dijo...

Pues teniendo en cuenta que la mayoría de las nulidades se obtienen alegando inmadurez a la hora de contraer matrimonio, mediante y informe de un especialista que cinco o diez años después certifica que los contrayentes no estaban maduros. Más fácil y eficaz sería que, para casarse, todos tuvieran que pasar un examen de madurez por parte de un especialista "de plantilla" en cada diócesis. Así si el especialista dice que no hay madurez, no hay boda, y si la hay, entonces hay boda pero, nunca podrá declararse nula por dicho motivo.