sábado, enero 2

Así muere una Habsburgo

A la gente le gusta empezar el año con la Marcha Radetzky y tal, lo cual está muy bien por ayudar a alzar los corazones, asunto particularmente necesario si se ha pasado una noche de juerga (que no es el caso).

Y también viene bien para ponernos un poco en situación.

Últimamente andaba informándome  sobre la vida y obra de Zita de Borbón-Parma, última Emperatriz de Austria y Reina de Hungría (creo que lo he dicho bien), y esposa del Beato Carlos de Austria. La Emperatriz fue además hermana pequeña de nuestro D. Javier, último rey de España reconocido por los carlistas, y famoso por haber sido prisionero en el campo de concentración nazi de Dachau. 

Aquí encontré una biografía corta que narra bastante bien los principales acontecimientos de la vida de la Emperatriz Zita. En este otro sitio hay una biografía más larga (diecisiete capítulos) que solo he leído a trozos. 

Como interesante curiosidad que explica muy bien las andanzas de la familia imperial, aquí encontré un artículo sobre la estancia de la Emperatriz exiliada y sus hijos en España, una vez fallecido su marido.


Todo lo anterior es simple introducción al meollo. Y el meollo es el vídeo que pongo debajo, del entierro de la Emperatriz en Viena. Tras el video viene la traducción que he hecho, un poco de aquella manera porque no hablo alemán. Probablemente algún amable lector corregirá lo que haya que corregir. 



El féretro de la Emperatriz llega al convento de los capuchinos. El maestro de ceremonias llama tres veces a la puerta y el padre capuchino, desde el interior, pregunta :
- ¿Quién quiere entrar?
Y el maestro de ceremonias contesta:
- Zita, Emperatriz de Austria; reina coronada de Hungría; reina de Bohemia, Dalmacia, Croacia, Eslavonia, Galitzia, Lodomeria e Iliria; reina de Jerusalén; archiduquesa de Austria; gran duquesa de Toscana y Cracovia; duquesa de Lorena y Bar, Salzburgo, Estieria, Carintia, Carniola y Bucovina; gran princesa de Transilvania; margrave de Moravia; duquesa de la Alta y Baja Silesia, de Módena, Parma, Piacenza, Gustalla, Auschwitz, Zator, Teschen, Friuli, Ragusa y Zara; condesa palatina de Habsurgo y Tirol, de Kiburgo, Gorizia y Gradisca; princesa de Trento y Bresanona; margrave de la Alta y Baja Lusacia e Istria; condesa de Hohenems, Feldkirch, Bregenz y Sonnenberg; señora de Trieste, de Cattaro y de la Marca de Wendia; gran voivoda del voivodato de Serbia, infanta de España y princesa de Portugal y de Parma. 
Y, entonces, el capuchino da la terrible respuesta:
- ¡No la conocemos!
El maestro de ceremonias vuelve a llamar a la puerta  tres veces y el capuchino contesta una vez más:
- ¿Quién quiere entrar?
El maestro de ceremonias responde:
- Zita, su Majestad la Emperatriz y Reina.
El capuchino vuelve a contestar:
- ¡No la conocemos!
Por tercera y última vez el maestro de ceremonias llama y el capuchino vuelve a requerir:
- ¿Quién quiere entrar?
Finalmente el maestro de ceremonias responde:
- Zita, una pobre pecadora.
Y el capuchino, por fin, dice:
- ¡Que pase, pues!
Tremendamente fascinante.

Os dejo también debajo una escenificación cinematográfica el funeral de Rodolfo de Habsburgo, hijo de Francisco José. Tiene más fuerza dramática.




18 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantan las historias de estos reyes pero ya terminen de canonizar tan a contrapelo, dejen que Dios decida quien va a los altares y al canon...después del nefasto concilio todo el mundo a los altares...uf
pensar que luego del conciliábulo quitaron muchas imágenes de santos y decían que no se debían llenar las iglesias de imágenes y ahora han canonizado a cada uno... que hiela la sangre. ¿será que los sacaron para poner los propios hechos a la medida humanista de los neocones?

vuela una mosca y la quieren canonizar, cualquier cosa con tal de tapar todo lo anterior

Perlimplín dijo...

Al anónimo: Zita de Borbón-Parma aprendió a vivir su Fe mucho antes del "nefasto concilio". Además, una Emperatriz de Austria-Hungría, ese resto del Sacro Imperio Romano, que tampoco es muy conciliar, no es "todo el mundo".

Deberías informarte mejor antes de soltar la primera chorrada que se te pasa por la cabeza.

Carmela dijo...

Hace un tiempo estuve en el entierro de una persona muy querida por mí. Y el sacerdote empezó a contar lo estupendo que era el difunto, las cosas que había hecho y el éxito profesional que tuvo. Hubiera preferido mil veces algo parecido al entierro de la emperatriz Zita porque todo aquello de lo que hablaba el sacerdote, con su mejor intención, era algo que no servía ya para nada.
La verdad es que me habría consolado mas.
Mira, Embajador, me has dado una idea ; voy a dejar escrito lo que quiero que digan cuando me muera no vaya a ser que justo ese día a mi párroco le de por ponerse creativo, o,peor aún , le de por contar el rollo habitual de qué buena era y se sentaba por allí .
Y, de paso, evito que alguien salga a leer una carta.
Feliz año a esa Embajada.

Anónimo dijo...



La Historia de los últimos Habsburgo de Austria , es una sucesión de tragedias muy poca vista en la historia de una familia Real : Fusilamiento de Maximiliano en Méjico ,suicidios de Rodolfo et Maria Vestera en Mayerling , asesinato de la Emperatriz Sissi a Ginebra , muerte atroz de su hermana en el incendio del “ Bazar de la Charité “ en Paris , Asesinato del Heredero y su mujer a Sarajevo , primera Guerra Mundial , destierro y muerte de Carlos I , y varios hechos ( trágicos ) de menor importancia estudiados por los historiadores …..etcétera……..
A pesar de todo , la Providencia bendice esa Familia en su Último Emperador , Beato Carlos I .

El Papa San Juan Pablo II , tenía una particular devoción para Carlos I , pues su nombre de bautismo , Carlos, nacido en Cracovia , ( si bien , su Santo Patrono era San Carlos Borromeo ) , le fue dado por su padre, militar , en honor a Carlos de Austria , soberano de Silesia , que era en ese momento , bajo el imperio Austro Húngaro .

No creo que la Beatificación de Carlos I es de “ todo el mundo a los altares “ ……ni de “neocones “

Anónimo dijo...




Me parece muy temerario el comentario ( juicio,) del anónimo de la 6:37

Joseph Trotta dijo...

Embajador: ¿a qué película pertenece el segundo video?.

Embajador en el Infierno dijo...

Anónimo- ¿Usted lee las cosas que escribe antes de mandarlas?. Pues debería, porque dice muchas bobadas y muy mal escritas. Tratar a la Emperatriz Zita como "neocon" es como para que pida usted a su psiquiatra que le aumente la dosis con carácter de urgencia.

Perlimplin- ¡Tanto tiempo!. Bienvenido sea usted.

Carmela- Si, yo creo que debería haber pena de excomunión para los panegíricos en los funerales y fusilamiento al amanecer para las cartitas. Mi suegra siempre lo está diciendo: "Ya verás como el día que me muera, el cura diga lo santa que fui y esto y lo otro, y luego salga la gente del funeral riéndose y pensando: "La pájara esta....". Feliz año para ti y los tuyos también.

Anónimo II- Muy interesante las sucesión de desdichas que nos traes. Y muy de acuerdo con tu apreciación final.

Anónimo III- Muy diplomático es usted.

De modo que tenemos, nada menos que, al Sr Joseph Trotta en el blog. Cuanto honor. No se que película es, la verdad. No se si será "Mayerling" pero la calidad de la imagen y las forma de las escenas me parece más moderna. Sugiero que pregunte en la sección de comentarios del video en Youtube. Y si lo averigua me lo hace saber, por favor.

Anónimo dijo...



Es probable que la pelicula sea " Prince Rodolphe : l'héritier de Sissi "

téléfilm austro-franco-aleman-italiano del 2006

Anónimo II y III

Josefina dijo...

Qué fantástica ceremonia. Y qué bueno para meditar, ¿eh? ya que tenemos todo un año por delante,casi sin estrenar, para llenarlo de pensamientos, palabras y obras santas, o que nos vayan acercando a la santidad.
Bueno, ya tengo una ventaja: no tengo ni imperio, ni reino, ni marca, ni nada de eso, que pudiera ser un impedimento. Aunque pensándolo bien, no lo fue para Carlos I y Zita. Le pido con todo respeto a Don Anónimo 1° que se interiorice un poco de sus vidas, porque creo que se apresuró en su comentario.
Buen Año, Embajador y toda la Compañía.

Josefina dijo...

P.D.: Me olvidaba. Me encanta empezar el año con la Marcha Radetzky, y seguirlo, y terminarlo, jaja.

Unknown dijo...

Independientemente de que la emperatriz Zita fuera o no una gran mujer, en realidad ese protocolo del entierro es propio de todos los miembros de la Casa de Habsburgo. Es una hermosa tradición de esa monarquía que conservaba, fueran cuales fueran sus defectos y sus virtudes, su raigambre católica y sabian manifestarlo en el momento de la muerte.

Embajador en el Infierno dijo...

Josefina- Pues si, la verdad es que da mucho para meditar. No estoy seguro que tener un reino sea un impedimento. Mi teoría es que si miramos la proporción de reyes santos sobre el total de reyes cristianos, y la comparamos con, por ejemplo, la proporción de sacerdotes, obispos o religiosos, igual nos llevamos una sorpresa. Pero es solo una conjetura. Feliz año para ti también y todos los tuyos.

Unknown- Muchas gracias por tu apreciación. Precisamente por la razón que indicas he titulado la entrada como la he titulado.

Joseph Trotta dijo...

Gracias por las respuestas Embajador y anónimo de las 2.41.

Embajador: he visto que no le ha gustado mucho La marcha Radetzky (la novela). ¿Ha leído el cuento "El busto del emperador"?. A mí me asombra buenamente el amor de su protagonista hacia el viejo Estado desaparecido, amor incondicional, anacrónico y llevado hasta las últimas consecuencias.

Es cierto que en la obra de Roth lo religioso prácticamente no aparece, pero al menos es evidente la nostalgia lacerante ante la desaparición del Imperio -nostalgia que de a ratos se vuelve abrumadora, más aún quizá en La cripta de los capuchinos.

Embajador en el Infierno dijo...

Joseph Trotta- No me gustó en su día. Sospecho que si la vuelvo a leer me gustará.

Eso que dices del amor "anacrónico" no lo acabo de ver, me cuesta ver que exista tal cosa. Se puede amar una cosa aunque haya pasado su momento, pero eso no hace al amor anacrónico.

Se me hace difícil aceptar que alguien pudiera tener nostalgia ante la desaparición del Imperio sin que hubiera un elemento religioso de por medio. Y si ese alguien existiera sería una minoría entre sus contemporáneos, el hecho que el autor no lo haya contemplado me hace pensar que este tenía su propia agenda política/ética/estética que probablemente yo no comparta. Y entonces el libro me desagrada porque concluyo que el sujeto me está intentando vender una moto que nunca existió. No se si me explico.

Yurremendi dijo...

Me ha gustado la entrada, Embajador. Hoy más que nunca se echa en falta la aristocracia de cuna en el gobernalle de nuestras naciones europeas, en un tris de irse a pique definitivamente.

El segundo video, doblado al alemán, pero que se veía que originalmente estaba hablado en inglés es The Crown Prince Rudolf, que tiene pinta de ser una co-producción internacional. Lo visioné hasta el minuto 3, en el que ya salían refocilándose el príncipe y una señora en bolas. Mi espíritu de castidad monacal no me permitió seguir adelante.

No quiero cerrar este comentario sin desear a todos un feliz año nuevo. Y qué mejor que compartir con todos el video oficial en el que Francisco hace lo propio. Si tenéis coraje. Aquí.

Josefina dijo...

Embajador, estoy de acuerdo con su teoría. Creo que lo que puse del impedimento, fue más algo así como un agregado a una excusa personal. Ahora voy a ver el video de Franz Josef deseando Feliz Año Nuevo. (¡qué ganas de volver a Austria!).
Saludos.

Josefina dijo...

¡Ah! ¡Qué boba! Por leer rápido creí que decía Francisco José, en lugar de Francisco, el comentario de Yurremendi. ¡¡Cómo me ensartéee!!!
Y encima, después de la Epístola de San Juan de la Misa de hoy...

Anónimo dijo...

Muy a deshora comento este excelente post para defender la religiosidad de Joseph Roth. Sin ser un experto en su obra me da la impresión -quizá subjetiva- que decir que la religiosidad no aparece en su obra es como decir que está ausente en la de Tolkien, por el hecho de no ser explícita. Y en su monumental "La leyenda del Santo Bebedor" creo que ya no hay dudas: es un tratado sobre la Gracia que ya quisieran muchos teólogos haber escrito. Un abrazo fuerte, Maldan